El boom de las aperturas digitales

Por Marcelo Fernandez, gerente de Empresas y Pymes de Santander Argentina

Una de las conductas del consumidor que más cambió durante el aislamiento fue la digitalización de procesos bancarios. Hoy, para abrir una cuenta bancaria sólo se necesita un celular y cinco minutos para sacarse una selfie y escanear el DNI para enviárlelos al banco desde el lugar en donde uno se encuentre.

Dada la necesidad de cobrar asignaciones u otros conceptos por parte del Estado, durante la cuarentena fue imperioso ofrecer una alternativa distinta para abrir cuentas. Y las aperturas digitales fueron un boom.

Algo similar ocurrió con la operatoria de cobro sin tarjeta por parte de los adultos mayores, un procedimiento que requiere entrar al home banking y ejecutar la transferencia al destinatario desde un celular para que retire en un cajero el dinero con un código.

El auge de los echeqs

Asimismo, los cheques electrónicos, que vienen a reemplazar a los de papel, tuvieron un crecimiento exponencial durante la pandemia. Los echeqs son un instrumento que ya estaba disponible en el mercado desde el verano, pero con la pandemia se aceleró su desarrollo. En el contexto actual potenció un gran cambio cultural.

En mayo se emitieron en nuestro banco más de 41.000 echeqs por un monto superior a 21.400 millones de pesos. La cantidad de estos cheques emitidos se multiplicó por 14 con respecto a marzo, cuando comenzaron las medidas sanitarias de prevención. De igual modo, en sólo dos meses el volumen total de echeqs operados en pesos creció más de 20 veces, con un monto promedio por cheque cuatro veces mayor en el mismo período.

El día después

Pensando en el futuro, y en los nuevos hábitos que se instalarán, es probable que quienes experimentaron los beneficios de la digitalización decidan continuar haciéndolo terminada esta situación de emergencia.

Aunque hubo una digitalización y bancarización acelerada, estas herramientas ya estaban en el mercado desde antes del aislamiento, pero los clientes no los empleaban tanto como ahora –o los bancos tal vez no éramos convincentes al difundirlos. Estas nuevas formas de operar son hábitos que llegaron para quedarse.

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