El echeq llegó para quedarse

El echeq consolida su crecimiento como instrumento de financiación de las pymes y gana protagonismo en las carteras de inversión.

A poco más de un año de su puesta en vigencia, el echeq se convirtió en el instrumento financiero preferido en tiempos de pandemia. Debido a la simplicidad en la adopción y agilidad en su operatoria gana terreno a los cheques físicos.

Según datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), en agosto del año pasado (mes siguiente al de su regulación), se emitieron 1.842 echeqs por un valor aproximado de 160 millones de pesos. Un año después las emisiones de echeqs superan los 197.000 millones de pesos, cifras que revelan una adopción masiva.

Este instrumento se caracteriza por tener los mismos atributos que el cheque físico pero con las ventajas y agilidad que otorga la operatoria digital. Al igual que los cheques tradicionales se trata de un título ejecutivo que se rige por la ley de cheques, que pueden ser emitidos, endosados y depositados tanto por personas físicas como jurídicas. Y en algunas entidades también pueden ser descontados.

Casos de éxito

Entre las entidades pioneras en su desarrollo se destaca Banco Supervielle. Según Gabriel Grasso, gerente de Cash Management del banco, fue un tema al que se le puso foco inmediatamente apenas salió la normativa: “Participamos con el armado del producto y siempre se buscó que sea simple, fácil de adoptar y que el cliente lo pueda utilizar desde el home banking. La normativa salió en julio y en agosto tuvimos los primeros 74 echeqs. Hoy estamos en casi 20.000 emitidos por aproximadamente 6.000 millones de pesos, lo que es un crecimiento importante”.

Otra de las entidades que incorporó el echeq a su operatoria es Banco Santander. Según Damián Hunzinger, gerente de Producto Empresas de la entidad, la operatoria digital trae aparejada ventajas que los distingue de sus pares físicos.

“Entre algunos de los beneficios destacamos, por ejemplo, la amplitud horaria. Un depósito de cheque físico se tiene que hacer en horario bancario, en cambio con un echeq el horario es extendido. Otra cuestión es que prácticamente no existen los defectos formales, con lo cual el nivel de rechazos es bajo. Tiene también mucha más seguridad ya que no hay posibilidad de robo o extravío y cuenta con la posibilidad de hacer hasta 99 endosos mientras que en el físico sólo se permiten tres”, detalló.

Rápido crecimiento

Más allá de sus beneficios, a la hora de explicar su rápido crecimiento, el contexto de la pandemia favoreció significativamente su rápida adopción. Y la tendencia no sólo se dio en el número de emisiones sino también en los montos operados que pasó de 8 millones de pesos en marzo a 85.000 millones de pesos en abril.

En la misma línea, Gabriel Grasso destacó que “significó una alternativa fundamental para no cortar cadenas de cobros y de pagos, además de ser una herramienta de financiamiento no menor”.

Financiación e inversión

Como una alternativa al descuento de cheques electrónicos, hoy solamente habilitado en seis entidades financieras, muchas pymes se volcaron a la negociación de sus echeqs en el Mercado Argentino de Valores (MAV).

Fernando Luciani, director ejecutivo y CEO del MAV, explicó: “Nos dimos cuenta de que se iba a complicar mucho el financiamiento pyme ante la imposibilidad de transitar. Entonces junto con BCRA y Caja de Valores trabajamos para instrumentar todo ese circuito en forma digital”.

Sobre su funcionamiento Luciani comentó: “Hoy una empresa que recibe un echeq puede venderlo en el MAV con buenas tasas y en distintos segmentos. El más habitual y que mayor volumen tiene es el segmento donde hay un aval de una SGR atrás. Otro nivel de operaciones es lo que nosotros llamamos cadena de valor que es cuando se negocia con el riesgo propio de la empresa tanto libradora como la beneficiaria. Y después hay productos donde el cheque tiene garantías de distintos activos”.

Las tasas para un echeq avalado por SGR rondan desde el 18% al 22%. El plazo promedio está entre los 100 y 120 días, aunque pueden negociarse con plazos de hasta 365 días, teniendo la alternativa de los pagarés digitales para plazos superiores de hasta tres años.

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