El futuro no está asegurado

La industria aseguradora no verifica un impacto tan grande como otras industrias, pero su futuro no es sencillo por las muchas actividades detenidas.

 

A pesar de la pandemia, la industria aseguradora no registra retrocesos en caídas de la rentabilidad ni de bajas alarmantes en las primas. Tampoco notan, por el momento, una tendencia firme hacia la morosidad en el pago.

Sin embargo, se espera una mayor competitividad de precios, clientes decididos a comparar tarifas y dispuestos a cambiar de compañía para reducir costos.

Sobre esta situación, Juan Carlos Godoy, presidente ejecutivo de Río Uruguay Seguros, explicó que “hay actividades que pueden paralizarse y, sin embargo, precisan un seguro”. Y recordó que “en 2001 el seguro cayó menos que las otras actividades”.

Por el contrario, Emilio Caratti, director de Siniestros de La Caja de Ahorro y Seguros, sí espera una caída en el rubro particular de automotores, “por la baja en la venta de vehículos 0 km, menor circulación y la recesión”.

Y, en este sentido, Andrés Quantín, gerente general de Mercantil Andina, destacó: “No es un momento en el que la gente esté predispuesta a comprar seguros nuevos. Nos concentramos en mantener el nivel de servicio adecuado y en ayudar ante las necesidades que invoca el aislamiento para algunas actividades. No es un momento de venta sino de mantener a los clientes que tenemos”.

 

Nuevos productos

Una de las medidas elementales para atravesar la crisis y encarar la etapa siguiente es la de generar nuevas coberturas. 

Quantín adelantó: “Estamos pensando en productos nuevos en el rubro de los patrimoniales, aunque entendemos que la predisposición para la nueva normalidad va a ser distinta a la que estábamos acostumbrados”. Por eso, explicó: “Tenemos productos pensados para los nuevos hábitos de vida”.

Caratti, por su parte, señaló que ahora el foco de la compañía está puesto en los servicios remotos, como los de telemedicina y atención digital para gestionar los seguros online y desde apps.

En una línea similar, Godoy añadió: “Pretendemos sacar un seguro de COVID-19 pero estamos en conversaciones porque el reasegurador tiene un protocolo para lanzarlo”.

 

Impacto de la crisis

Posibles indicadores del impacto de la crisis en el sector son la morosidad, las bajas en el corto plazo y la posible ruptura en la cadena de pagos.

Con respecto a esto, Godoy afirmó: “No registramos bajas y terminamos el 30 de abril con buena producción y buena cobranza”.

Caratti, por su parte, explicó: “Extendimos el plazo de pago de las pólizas de auto y se ofrecieron medios alternativos para evitar la baja y que los clientes se queden sin cobertura.”. Y señaló que “se prevé extender las promociones vigentes y definir un nuevo paquete de beneficios”.

En tanto, Quantín reconoció que su compañía ha tenido más mora que lo habitual (15%), pero todavía no pueden determinar el número exacto ya que se han prorrogado los vencimientos para los pagos. Sobre esto aclaró: “Estamos teniendo una respuesta mejor de la esperada con relación a la cobranza. Pero no se están haciendo seguros nuevos. Hay una caída muy leve de la cartera, un punto porcentual por encima de lo normal, es marginal”.

Sobre la posibilidad de una ruptura en la cadena de pagos, Andrés Quantín pronosticó que cuánto más dure el aislamiento más posibilidades habrá de que se vea afectada la cadena de pagos”.

 

Ayudas del Gobierno

Para sortear estos quiebres, el Gobierno lanzó medidas de contención para las empresas.

Sobre esta posibilidad, Quantín explicó que por ahora la compañía no está comprendida en ninguna de las categorías.

Godoy, sin embargo, señaló que la firma sí acudió a la asistencia estatal vinculada con la construcción, ya que hubo desarrollos inmobiliarios que se tuvieron que frenar. “El seguro no se paró, pero la construcción sí. Lo pedimos para que el personal contratado accediera a los beneficios”, explicó.

Y aprovechó para sugerir: “El gobierno debería pensar en una variante para que a las entidades aseguradoras se les permita tomar préstamos en determinadas condiciones y carteras. Es una antigüedad seguir varados en ese pensamiento tan arcaico de una ley de 1973”.

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