El Gobierno agravó los problemas que están detrás de su triunfo

José Luis Espert, director de Espert

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Puede ser que en 2017 la actividad se recupere, porque en 2016 cayó fuertemente, y la inflación sea menor, pero hay un tema de fondo que es la insostenibilidad del modelo. Este modelo es solamente un cambio de cara del anterior. El déficit fiscal voltea todos los programas económicos.

Desde lo conceptual, el balance del año es muy positivo. Como ciudadano, estoy muy feliz de que Argentina haya evitado el camino de Venezuela de la mano de un gobierno de Daniel Scioli y del Frente para la Victoria. Esto ha sido extraordinario. Asimismo, hay un montón de decisiones de la administración de Mauricio Macri para rescatar, como haber eliminado el cepo cambiario sin crisis, haber sacado al país del default, haber dejado de hacerle la guerra al campo, uno de los sectores más dinámicos y productivos del país, y haber planteado otra relación con el mundo, lo que incluye el acercamiento a Occidente, al gobierno de Barack Obama y al Fondo Monetario Internacional.

Sin embargo, en el plano de la política macroeconómica, creo que Macri está totalmente equivocado, tanto en el manejo del problema fiscal, del nivel de deuda y de la emisión monetaria. Al negarse a hacer el ajuste, el Gobierno agravó los problemas que están detrás de su triunfo: que la gente había empezado a percibir que lo que hacía el kirchnerismo era insostenible. Y ahora se hace insostenible para el otro lado: se financia un déficit fiscal aún más alto con emisión de deuda y eso, como demuestra la historia, termina mal. Si esta gestión no para de hacerlo, Argentina tendrá un problema para pagar la deuda.

Por ahora, la evidencia es que el Gobierno está del lado de no parar, porque el déficit fiscal de este año es más alto que el del año pasado y el del próximo año va a ser aún más alto. Es decir, en sus dos primeros años de gobierno, Macri habrá aumentado el déficit fiscal. Puede ser que en 2017 la actividad se recupere, porque en 2016 cayó fuertemente, y la inflación sea menor, pero hay un tema de fondo que es la insostenibilidad del modelo. Este modelo es solamente un cambio de cara del anterior. El déficit fiscal voltea todos los programas económicos.

La baja de impuestos al campo estuvo bien hecha, pero estuvo mal planteada la baja del gasto público a la par de la baja impositiva. Porque es insostenible el nivel de gasto respecto de la recaudación. Tampoco se pudo hacer un ajuste de tarifas. No ajustamos tarifas por una combinación de un gobierno que no se animó a plantear las cosas como son, con un puñetazo, por cadena nacional, el 11 de diciembre del año pasado y una sociedad que está acostumbrada a los controles de precios y a no importar ni un clavo. La sociedad está enferma, lo que incluye a los políticos y a los que estamos de a pie.

Entre los aspectos positivos de la coyuntura, está la baja de la inflación por parte del Banco Central. Es la política económica general la que es tan poco creíble que, para bajar la inflación, el Central tuvo que generar un apretón monetario con altas tasas de interés y eso generó recesión. Pero nunca estuve de acuerdo con el diagnóstico de que sólo había que bajar la inflación y que eso reactivaba la economía. También es necesario un ajuste fiscal severo.

De modo que puede haber rebotes en la actividad económica el año que viene, pero este modelo no genera un crecimiento sustentable. Hay todavía un montón de interrogantes: cómo le va a ir al PJ en las elecciones, cómo se van a desempeñar las organizaciones sociales, qué efecto tendrá el gobierno de Donald Trump, el Brexit y la economía de Brasil. El crecimiento de 2017 está sostenido con alfileres.

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