El lugar de Argentina en la economía del conocimiento

El software y la exportación de servicios son ventajas que Argentina podría aprovechar, pero las trabas internas y el mercado internacional lo dificultan.

 

El sector de la economía del conocimiento tuvo un crecimiento constante desde que en 2004 se aprobó la Ley del Software. Ley que otorgaba beneficios especiales al sector. Ahora la Ley de Conocimiento –sancionada el 7 de octubre– busca ampliar esas políticas de estímulo.

A nivel internacional la pandemia aceleró la adopción de tecnología en todo el mundo, pero la economía del conocimiento también es motivo de disputa entre las dos principales potencias actuales, Estados Unidos y China.

 

Ventajas

 

La Argentina, a partir de la competitividad de su capital humano, cuenta con una enorme potencialidad para emerger como un actor con liderazgo regional y proyectarse. A eso se suma ahora una mejora sensible en los costos relativos a partir de las exenciones específicas y un régimen cambiario favorable.

Desde la cámara argentina del software proyectan un crecimiento fuerte hacia 2030. Esperan que a futuro las exportaciones alcancen los 10.000 millones de dólares.

 

Una “nueva normalidad”

 

A partir de los nuevos hábitos que ocasionó la pandemia a escala global, Marcelo Elizondo, director de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales y presidente del Capítulo Argentino de la International Society for Performance Improvement (ISPI), señaló que “antes de la pandemia ya estábamos en un proceso de intangibilización de la economía”.

El presidente del Instituto de Planeamiento Estratégico de Argentina, Jorge Castro, remarcó que las consecuencias del trabajo remoto también fueron de un crecimiento de los activos de las compañías tecnológicas. Por ejemplo, las acciones de la plataforma Zoom han tenido un aumento de sus cotizaciones en Wall Street del 700%. Y el comercio electrónico en los últimos seis meses creció en un porcentaje cercano al 40%.

La pandemia adelantó ese cambio tecnológico, las tendencias que ya estaban presentes se aceleraron vertiginosamente.

 

Argentina de exportación

 

En este contexto global, nuestro país cuenta con los recursos para abrirse paso en una industria mundial en crecimiento.

Castro sostuvo  que al menos en América Latina, Argentina es una parte significativa: “Hay 14 unicornios, como se denomina a las startups de alta tecnología cuya producción supera el valor de los mil millones de dólares. De esos, siete son argentinos”.

Sergio Candelo, presidente de la Cámara Argentina de la Industria del Software (CESSI) reconoció que para lograrlo tuvieron mucho que ver las políticas públicas: “Desde que salió la Ley de Promoción del Software en 2004 pasamos de ser un sector que exportaba 20 millones de dólares en 2002 a casi 2.000 millones de dólares en 2018. Nos multiplicamos por cien. En cantidad de empleos pasamos de 15.000 a 115.000 y tenemos como plan para el 2030 exportar 10.000 millones de dólares”. 

 

Nuevo marco legal para el sector

 

La legislación que daba amparo al sector del software concluyó a finales del año pasado. En su reemplazo se presentó la Ley del Conocimiento que terminó de promulgarse a comienzos del mes de octubre. En general amplía las empresas que estaban incorporadas a su antecesora y les otorga bonos fiscales.

Castro destacó que “ha habido una modificación muy desafortunada de la ley previa en el congreso que era muy incentivadora de la economía del conocimiento y que ahora incrementó la regulación por parte del Estado. Generó un sistema excesivamente rígido en un sector productivo basado en la jerarquía del conocimiento y en el capital humano que requiere, ante todo, flexibilidad para hacer uso de todo su potencial”.

Elizondo, por su parte, señaló: “La ley de Conocimiento es una buena iniciativa en el marco de un entorno tan sobrecargado, obstructivo y estatista que tiene la Argentina. Da un poco de aire porque reduce algunos impuestos y exime de algunas obligaciones”.

 

Un camino en la disputa global

 

Sobre el lugar que tiene la economía del conocimiento en el mundo, Elizondo analizó que vamos a una economía mundial mucho más compleja por varios factores: “Uno de ellos es la disputa tecnológica y otro el geopolítico. La economía mundial ya resolvió los problemas macroeconómicos y ahora discute los regímenes jurídicos”.

Para el especialista vamos a coaliciones entre países que se van alinear en función de modelos jurídicos parecidos, algunos más regulados e intervencionistas y otros menos: “Unos basados en economías primarias y otros en economías de servicios. Vamos a bloques con tensiones entre sí por el liderazgo tecnológico. La gran discusión va ser quién influye más en el mundo para determinar los estándares de cómo se produce”.

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