El riesgo del trabajo durante la pandemia

Las ART debieron adaptar sus coberturas durante la pandemia de coronavirus en un mercado laboral deprimido.

El sector asegurador ha logrado atravesar la crisis provocada por la irrupción de la enfermedad COVID-19 de manera relativamente airosa. Pero uno de los rubros que quedó más expuesto por su vínculo directo con la evolución del empleo fue el de riesgos del trabajo.

Aunque las compañías de seguros no necesitaron acceder masivamente a subsidios del Estado para afrontar el pago de salarios, sí debieron adaptarse de otras maneras. Por ejemplo, suspendieron nuevos lanzamientos y debieron orientarse a la retención de clientes. Y, en particular, el rubro de riesgos del trabajo debió incluir a la COVID-19 en el listado especial de afecciones involucradas en el Fondo Fiduciario de Enfermedades Profesionales para trabajadores esenciales y de la salud.

Impacto

Para la presidenta de la Unión de Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (UART) Mara Bettiol la COVID-19 impactó en tres dimensiones: “La primera, como le pasó a la mayor parte de las actividades, fue la necesidad de reorganizar la forma de brindar el servicio y las coberturas”.

El segundo impacto tuvo que ver con la cobertura por COVID-19 a una parte de los trabajadores a partir del DNU 367/20 con cargo al fondo fiduciario de enfermedades profesionales.

Y el tercer impacto “tuvo que ver con la situación económica y financiera de las empresas que ya venía siendo delicada previa a la pandemia producto de la litigiosidad”.

Sobre esa situación, Bettiol reconoció: “El empleo y los salarios han sufrido; se perdieron trabajo registrados a pesar del esfuerzo que hizo el gobierno nacional con las ATP y otros subsidios. A eso hay que agregar la caída del salario promedio y la morosidad en la cobranza que forma parte de la situación económica general”.

Readaptación inmediata

La adaptación a esta situación la explicó la presidenta de la UART, Mara Bettiol: “Nos obligó a generar una reconversión muy importante. Tuvimos que buscar nuevos prestadores, resolver la contratación de hoteles y otras actividades que no estaban dentro de nuestra práctica habitual”.

Y, al mismo tiempo que implementaban el teletrabajo, tuvieron un impacto económico y financiero generado por la caída del empleo y la cantidad de afiliados al régimen. Todo unido a la caída de ingresos a partir del acuerdo de reducción de salarios sellados entre la UIA y la CGT.

Por su parte, el director comercial corporativo del Grupo Galeno, Carlos Piantanida, graficó con el caso de su compañía: “La cantidad de asegurados cayó un 4% comparado con la situación previa a la pandemia”.

Mariela Ricciuti, vicepresidenta de Provincia ART comentó que fue necesaria una reconversión tanto hacia adentro como hacia afuera en la atención al público. “Para afrontar las crecientes demandas de nuestros clientes lanzamos una app para gestionar online los trámites asociados a siniestros y se implementó la atención médica en modalidad virtual”, explicó. Al mismo tiempo la aseguradora decidió suspender temporalmente la rescisión de contratos por falta de pago y los incrementos en las tarifas.

Preparación para un rebote

La situación inesperada impactó de manera diferente entre sectores y regiones. El país es muy grande y las concentraciones poblacionales varían mucho.

Sobre un posible rebote Carlos Piantanida opinó: “Estamos viendo que hubo actividades que cayeron muy fuertemente como la construcción, la hotelería, los espectáculos y el esparcimiento que retrocedieron alrededor de un 18% en cantidad de asegurados. Pero, por el otro lado, se van viendo actividades como la agricultura, los petroleros o la industria metalmecánica que cayeron pero ya muestran síntomas de reactivación”.

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