El rol del CFO en plena cuarentena

La función del director financiero ganó protagonismo en los últimos años, y su relevancia se acentuó con la cuarentena.

 

En los últimos años, el director financiero (chief financial officer o CFO) se convirtió en un actor fundamental dentro de las organizaciones. Ahora tiene una participación más activa en la toma de decisiones y la puesta en marcha de proyectos. En un contexto cambiante y desafiante como el actual, su función es clave. 

Según los especialistas, la pandemia aceleró una transformación en el rol de este puesto. Pasó de ser un “frío” analista de números a un líder con una visión integral del negocio y una planificación estratégica global, más como un business partner.

Mauro L’Estrange, director asociado de la consultora High Flow, opinó su que función no se trata sólo de cuidar la “caja”, sino de asegurar también la eficiencia en los procesos y gestionar el manejo de las crisis con un enfoque comercial amplio.

Mientras tanto, Eduardo Suárez Battán, socio fundador de Suárez Battán & Asociado, consideró: “Este nuevo perfil tiene hoy un mayor peso en las decisiones estratégicas gracias a sus competencias analíticas”.

 

El cambio de rol con años

Quien en el pasado era visto como un simple auditor, responsable de la contaduría y la tesorería de la compañía, es hoy la mano derecha del gerente general: interviene en la definición de procesos y en el diseño de estrategias que atañen a las distintas áreas de la empresa.

Según L’Estrange, un ejemplo del cambio es “cómo se involucra en determinar la valuación de la firma ante un proceso de fusión o adquisición, o en definir la política de pricing“.

Para Bruno Folino, CFO de Banco Galicia, en la actualidad el responsable de finanzas tiene “una fluida interacción con otras áreas, y sus tareas van más allá de lo puramente administrativo”.

Sobre su rol en la pandemia, consideró: “Se convirtió en un facilitador de la distribución de los recursos y la generación de estrategias para distintas dimensiones del negocio”.

De la misma forma, Leonardo Pignataro, CFO para el Sur de Latinoamérica de Kimberly-Clark, coincidió con su par de la banca: “Es un momento desafiante, tanto en las acciones inmediatas que se toman en pos de la supervivencia de la organización como en aquellas tendientes a la estabilidad del negocio en el corto plazo”.

 

Los mayores retos en tiempos de COVID-19

Según los expertos, lejos quedan las decisiones de inversión en este contexto de contracción. Hoy los CFO tienen dos ejes de trabajo principales: conservar “la caja” y seleccionar minuciosamente el tipo de erogaciones que se realizan.

Para muchas industrias esto se traduce en aprovechar los activos para generar cualquier ingreso posible.

Según L’Estrange hoy es vital determinar qué erogaciones se realizan. Y sugirió: “Es aconsejable pagar las facturas de los proveedores estratégicos, priorizar los sueldos de los colaboradores y renegociar contratos con los que se tienen compromisos que resultan imposibles de cumplir”.

En el mismo sentido, Gonzalo Fernández Covaro, CFO de HSBC Argentina, comentó que “hay que estar atento a la calidad de los activos y el potencial impacto en el capital para proteger la liquidez del banco y el manejo eficiente del balance por la alta volatilidad”.

Mientras tanto, Leonardo López, líder financiero de San Cristóbal consideró que los mayores restos son asegurar la capacidad financiera operativa, minimizar el impacto económico de la crisis y resguardar la cartera de inversiones.

A lo que añadió: “A ello se suman los desafíos económicos propios de nuestro país. Hay un cambio transitorio, tomar medidas que garanticen la liquidez necesaria, en primer término, y diseñar planes para contrarrestar los efectos económicos de esta crisis”.

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