El seguro agrícola cada vez más cerca de la inteligencia artificial y la robótica

Los desarrollos de monitoreo satelital existen desde hace años en la Argentina pero avanzan en modelos paramétricos que permiten medir riesgos potenciales y ampliar redes de comercialización. La industria aseguradora se prepara para la incorporación de robótica e internet de las cosas que permitirán reducir riesgos, costos y elaborar coberturas a medida.

 

Los avances tecnológicos en materia de seguros están sumando inteligencia artificial e internet de las cosas (IoT en inglés) de manera vertiginosa. El seguro automotor, por caso, ya dispone de instrumentos capaces de identificar la propensión que tiene un conductor al frenado previo a una loma de burro. Ese nivel de detalle permite hilar cada vez más fino a la hora de elaborar productos para que las coberturas y las tarifas se adapten milimétricamente a cada uno de los clientes.

En otros sectores vinculados al sector asegurador el proceso de incorporación tecnológica también se desarrolla en forma decidida. Sin embargo, el sector agrícola no había sido capaz de desarrollar instrumentos capaces de seguirles el ritmo. Ahora, a través de innovaciones promovidas por incubadoras de proyectos, se comienza a abrir una nueva etapa para uno de los sectores fundamentales de la economía nacional.

 

Avances y perspectivas de corto plazo

 

En líneas generales los desarrollos tecnológicos aplicados al agro comenzaron hace poco más de una década a través de las observaciones satelitales que permitieron desarrollar mediciones paramétricas capaces de estandarizar niveles de precipitaciones y ajustar las coberturas ampliando, incluso, las redes de comercialización.

Sin embargo, ahora se preparan para un nuevo salto tecnológico aplicable al agro y, a su turno, compatible con el mercado asegurador. Se trata de la aplicación de robótica vinculada a la internet de las cosas que podría detectar plagas de manera temprana en el terreno y hasta reemplazar las fumigaciones con glifosato y otros químicos cuestionados por sus daños ambientales y sanitarios.

Desde Sancor Seguros, Nicolás Calcabrini, jefe comercial de Seguros Agropecuarios explicó: “Venimos utilizando desde hace más de diez años todo lo que es la ubicación geográfica de los lotes asegurados mediante georeferenciación por GPS. Se denomina GIS Sistem”. Según el especialista, para las compañías de seguros todo lo que sea la ubicación de riesgo es muy importante. “Lo estamos usando para la gestión de los procesos comerciales y para los procesos de siniestros mediante la suscripción de riesgo”, agregó.

En detalle, señaló: “Nos permite saber dónde estamos parados. Dónde estamos vendiendo y dónde nos falta comercializar así como adecuar la logística en los procesos de siniestros”. Calcabrini explicó que la tecnología se puede aplicar en la gestión del negocio (en lo que respecta a la suscripción y comercialización), en los siniestros, y en la diferenciación de valor agregado.

Del mismo modo, comentó que en los últimos años la firma pudo desarrollar seguros paramétricos, algo que en la Argentina todavía no está muy desarrollado, pero es incipiente. En el seguro agropecuario en general, el 97% de la facturación son coberturas de daño, fundamentalmente por granizo y sus adicionales. “Los seguros paramétricos nos van a permitir cubrir riesgos que no estamos abordando, como son los seguros por sequía e inundación, que son riesgos sistémicos”, agregó.

Micaela Guy, líder del equipo de Seguros para el Agro y la Agroindustria de Río Uruguay Seguros, señaló: “Disponemos de un servicio de imágenes satelitales provisto por Climavista Seguros para obtener información del estado de los cultivos que aseguramos en nuestra compañía”. La especialista detalló que los datos obtenidos provienen de los satélites LANDSAT y SENTINEL y brindan información sobre el Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada (NDVI) e imágenes infrarrojas para analizar el estado de los lotes.

Guy detalló que esto les permite, además de analizar el estado de los cultivos, obtener una diferenciación de la zonificación de los riesgos, analizar los cúmulos de pólizas emitidas y las zonas de mayor siniestralidad debido a que el análisis de cada riesgo se realiza por medio de la georeferenciación de los lotes. Lo mismo señaló Calcabrini: “A diferencia de los seguros tradicionales, los seguros paramétricos toman parámetros. Esto es, milímetros de lluvia caída o, por ejemplo, el ‘índice verde’. Por eso no es necesario ir al campo sino que, mediante el uso de tecnología, se establece el daño que se tuvo en determinada región”.

El especialista de Sancor Seguros adelantó que con el avance de la tecnología y mediante el sistema de información geográfica lo que se busca es, de acá a mediano y largo plazo, tratar de desarrollar coberturas a medida para el cliente. “El consumidor lo que quiere es un seguro lo más adaptado posible a su necesidad”, consideró.

Para eso, continúa, la empresa tiene el sistema Visualis, donde todo lo que está asegurado por granizo está georeferenciado por perímetro de cada lote. “En el mediano y largo plazo vamos a poder brindarle al productor agropecuario un producto a medida gracias a tener georeferenciado su campo, su historia siniestral y los eventos sufridos”, anticipó, con la esperanza de que los avances tecnológicos ofrezcan una mayor vitalidad a productos que por el momento el mercado no termina de abrazar.

En ese sentido, los desarrollos satelitales en Sancor Seguros, al igual que en Río Uruguay Seguros, permiten un seguimiento por colorimetría de los cultivos que aportan insumos muy útiles para el sector. Calcabrini explica que también cuentan con imágenes satelitales de “índice verde” que reflejan el estado del cultivo y como viene evolucionando. “Se aplica de diferentes maneras. Hace cinco años brindamos al productor agropecuario este tipo de imágenes para que se vaya familiarizando con la tecnología y para que pueda, sin necesidad de recorrer el campo, monitorearlo cómodamente desde su casa e ir a lugares específicos donde vea alguna anomalía”, agregó.

Pero, además, con esta tecnología de “índice verde” la compañía trabaja en el armado de una cobertura de seguros para cubrir lo que respecta a sequía o inundación que garantice la inversión del cliente para poner en marcha su producción cubriendo un determinado nivel de rendimiento. “Hoy se necesita la intervención del Estado. En el mundo funcionan con subsidios a la prima. El ‘índice verde’ es un parámetro que se correlaciona con el rendimiento del cultivo y permite desarrollar coberturas paramétricas para brindarle al productor agropecuario una cobertura que le garantiza un piso de rentabilidad. Como no es necesario ir al campo a medir ese rendimiento, disminuye los costos”, expresó.

Micaela Guy, por su parte, señaló: “Apuntamos a la digitalización, por lo que estamos analizando la implementación de una plataforma digital que le permita al asegurado hacer la contratación de su seguro de forma ágil, localizando y graficando el lote que desea asegurar, permitiéndole hacer un seguimiento completo de su cultivo, desde la siembra hasta la comercialización. Para ello, nos apoyaremos en proveedores expertos de servicios tecnológicos”.

 

Un nuevo paradigma

 

Por otro lado, el mercado asegurador también se prepara para asimilar un nuevo salto tecnológico que supera las mediciones satelitales y la creación de índices paramétricos: la robótica y la internet de las cosas. Ezequiel Manavela Chiapero, es CTO de Cites, un fondo de capital emprendedor promovido por Sancor Seguros que invierte en proyectos que tengan un fundamento en ciencia y desarrollo. Cites invierte 500.000 dólares en estos proyectos y los incuba por un lapso de dos años.

El especialista explicó: “Muchos proyectos vienen con un desarrollo incipiente con investigadores de universidades o del Conicet. Validamos la tecnología y el mercado potencial. Los asesoramos en armar equipos, un directorio y acercar consejeros y advisers científicos y de la industria”. Es que, explica, son empresas que tienen un paradigma distinto al de las pymes tradicionales que buscan crecer con ventas. “Necesitan crecer muy rápido porque están resolviendo una necesidad puntual en un momento particular del mercado”, sostuvo Chiapero. Además adelantó que tienen previsto invertir en 32 compañías de este tipo (por el momento tienen 12).

“El caso de Israel es muy particular y exitoso. En los 90, con una inflación muy grande y una gran inmigración, sin tener un mercado, tomaron la decisión de acompañar desde el Estado un programa muy fuerte de creación de empresas tecnológicas que hizo que invirtieran los privados”, señaló y cree que sirve para tomar como modelo en el sector agrícola argentino.

En concreto, explicó que en este momento Cites tiene dos startups de IT, internet de las cosas y robótica asociadas con el agro. Una es Nectras, un desarrollo que partió de una tesis doctoral de una bióloga que trabajaba para detectar plagas en campos de forma inteligente con trampas geolocalizadas. El otro proyecto es G-BOT, de unos emprendedores de Rosario que desarrollaron un método novedoso para controlar la maleza del campo con un robot autónomo.

“Nuestra tesis de inversión no está influenciada por el negocio del seguro, invertimos en proyectos de farmacología, dispositivos médicos y en un montón de verticales. Donde vemos una sinergia la aprovechamos”, detalló Chiapero sobre el rol de Cites en la industria y su potencial aplicación a los seguros.

Hacia el futuro y con una mirada puesta en los países más avanzados, Calcabrini señala que en Europa en inteligencia artificial o internet de las cosas está muy de moda el blockchain, pero todavía llevará un tiempo su desarrollo. “Los seguros paramétricos son muy diferentes. En Francia, por ejemplo, hay un producto que tiene mucha experiencia y coberturas mediante ‘índice verde’ para pasturas, pero estamos hablando de países con otra dimensión que no tienen la variabilidad de producción que tenemos en la Argentina”, consideró.

Con todo, el ejecutivo sentenció que la Argentina está en ese camino de innovación, aunque no cree que en el corto y mediano plazo estas novedades vayan a reemplazar los productos y coberturas tradicionales de granizo. “Son productos interesantes y complementarios a los que tenemos hoy. Aspiramos, con ellos, poder llegar a todo el mercado”, concluyó.

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