El seguro de caución, junto a las pymes – Gustavo Krieger

Presidente de Afianzadora

 

En la nueva etapa, es probable que nazcan proyectos y pymes que necesiten el acompañamiento del seguro de caución. Las compañías deberán reinventarse para poder satisfacer las demandas de ese sector.

 

El gobierno de Mauricio Macri habría que dividirlo en etapas. El último año no ha sido bueno. Ha sido muy difícil tomar medidas sociales y económicas sin producir un efecto dominó negativo y la gente optó por elegir otro gobierno.

Respecto del seguro de caución, fue un período donde si bien hubo obra pública por efecto arrastre de los primeros años de la gestión de Cambiemos, por imperio de la situación, se redujo un poco. El negocio también se vio muy alentado por el comercio exterior y por los desarrollos de productos y oportunidades que la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN) acompañó. No obstante, hubo un aumento importante de los siniestros, de 10% a 20%, aunque fue manejable con respecto a las ventas.

Las compañías de caución han tenido mucho éxito en mejoras internas. En Afianzadora hicimos más dinámico el modelo de gestión, con una toma de decisiones más horizontal. Tuvimos que armar una “escuela de caución” para entender cómo funcionaba el nuevo modelo, que implica no consultar las decisiones con el superior. Tuvo tanto éxito, que nos invitaron a dar conferencias en el exterior. Tomó una fama inesperada.

Espero que el gobierno de Alberto Fernández haga un replanteo integral del sistema impositivo y del sistema laboral. Necesitamos que lleguen inversiones genuinas. De todos modos, en 2020 la inflación seguirá alta. Las compañías de caución estamos trabajando en un proyecto para evitar el efecto distorsivo de la inflación: que la póliza entre en vigor con el pago de la primera cuota. Porque en caución la póliza queda vigente, se pague o no la prima. El daño es enorme con una inflación de 4% mensual y las altas tasas de interés. Se produce un descalce entre lo que se percibe y el pago a los reaseguradores.

Con la SSN trabajamos para mejorar el sistema de cobranzas y para que el seguro de caución deje de comprarse por obligación, sino que se convierta en un instrumento para un contratista que se presenta en las licitaciones de obras públicas.

Hace mucho tiempo no teníamos una SSN tan activa y creativa como la que se va: fue proactiva, moderna y ayudó a las compañías de seguros de caución. Hacia adelante temo que vuelva el modelo de reaseguro nacional, que es un modelo condenado al fracaso, porque al ser compañías de poco capital, terminan reasegurando en el exterior y se genera un paso adicional y un mayor costo. El nuevo gobierno debe haber aprendido que ese modelo no funcionó.

Por otro lado, será imprescindible para la nueva gestión seguir haciendo obras con fondos públicos por razones de necesidad estratégica del país y para generar empleo. Caminos, fuentes de energía, minería… Son muchos los rubros en los cuales el país tiene camino por recorrer. Y tenemos un problema social, con un índice de desempleo muy alto. El Gobierno tiene que tomar las riendas porque, lamentablemente, no habrá suficiente inversión privada para absorber esa mano de obra. El Estado no va a tener mucha plata, pero inevitablemente va a tener que disponer de recursos porque no puede abandonar a un país.

El gran impulso para generar empleo tiene que ver con las pymes. Creo que el nuevo gobierno va a trabajar en un estímulo a las pequeñas y medianas empresas, que pueden absorber un abanico más grande de habilidades personales. Si pensamos que las empresas multimillonarias del mundo van a venir sorpresivamente a la Argentina, estamos perdidos. Eso no va a suceder de manera espontánea e inmediata. Lo que van a surgir son proyectos estimulados con ayudas impositivas, laborales o de otro tipo. Y el seguro de caución empieza a cumplir su verdadero rol allí. Las compañías se deben preparar para saber cómo suscribir esos proyectos pequeños y cómo se hace para convertirse en una compañía de apoyo que ennoblezca a la pyme.

Share Button