El shock de confianza dependerá de las primeras medidas – Manuel Solanet

Economista y director de Políticas Públicas de Libertad y Progreso

 

Es difícil pensar que el gobierno de Alberto Fernández pueda encarar una reforma laboral o de la administración pública ni una baja de los planes sociales. La confianza se restablecerá o no según el camino que tome la administración entrante.

 

En el último año y medio de mandato, el gobierno de Mauricio Macri chocó con la realidad de los problemas que no habían sido resueltos previamente. El gobierno argentino había sido el primer tomador de deuda de todos los países emergentes aunque no mostraba índices fiscales promisorios y tenía una historia que hacía pensar que podía incumplir nuevamente.

Al retirarse el crédito privado, el gobierno tuvo que acudir al FMI y enfrentó una crisis de confianza que marcó el resto de la gestión presidencial. La devaluación afectó el combate contra la inflación y frustró la convergencia que se esperaba. No pudo continuar con su política de ajustes de tarifas y otros caminos de reducción del gasto público.

El primer acierto había sido salir del default haciendo un arreglo con los holdouts y poniendo a la Argentina nuevamente en los mercados internacionales. Junto con eso se salió del cepo, que era una medida que venía mortificando seriamente a la economía, y se liberó el mercado de cambios. Se estaba encaminando a una situación donde se iban a corregir todas las demás distorsiones pero, sin embargo, no ocurrió.

El blanqueo también fue una medida, aunque difícil, muy acertada. Se podría haber utilizado para lograr una recaudación fiscal más importante. No fue suficiente porque se usó para resolver el problema de los jubilados.

Hubo mucha liviandad para encarar el problema del gasto público. Un hecho sintomático fue agrandar el número de ministerios de 15 a 21 y no encarar una reforma administrativa del Estado que pudiera reducir el gasto burocrático. Tampoco se encaró una reforma del gasto en planes sociales que, por el contrario, se ampliaron.

Se hizo una relativamente pequeña reducción del personal nacional que fue más que compensada con el incremento en las provincias y municipios. Nación les concedió a las provincias una holgura fiscal obligada a recurrir a un endeudamiento fenomenal que encontró su límite a principios de 2018.

El shock de confianza que pueda recibir el gobierno entrante dependerá de lo que haga. Pero todavía no se sabe. Nosotros hemos hecho una propuesta de diez medidas necesarias para los primeros 100 días, para revertir la caída de confianza y salir del círculo vicioso de la pobreza y el aumento del gasto público para entrar en uno virtuoso de inversión privada, empleo privado, reducción del gasto público, equilibrio fiscal y confianza.

La capacidad del nuevo gobierno para equilibrar la deuda, la inflación y el déficit fiscal dependerá de las medidas que defina. Es necesaria una reforma laboral para mejorar la productividad y la competitividad y que le dé a las empresas un ámbito propicio para invertir. Es difícil que el gobierno pueda llevarla adelante porque hay una injerencia muy grande de las conducciones gremiales dentro del propio partido gobernante.

Tampoco creemos que vaya a haber una reforma a fondo de la administración pública ni una baja de los planes sociales. Deberían avanzar con la reducción del gasto público por tarifas, así como las jubilaciones y la reforma del régimen de coparticipación federal de impuestos. Hay que avanzar en la eliminación de impuestos distorsivos y en la política de comercio exterior. Salvo que nos dé una sorpresa, es muy poco probable que este gobierno haga todo lo que hay que hacer.

Para salir del cepo hay que generar confianza. El riesgo de hiperinflación no está dado por un hipotético levantamiento del cepo ni por errores en la política monetaria sino por el problema que está generando esta situación fiscal.

Con todo, el sistema financiero tuvo mucha prudencia y pudo resistir la caída real de los depósitos transfiriendo las carencias al sector privado a través del valor del crédito.

El perfil del nuevo gobierno dependerá de quién gane la interna dentro de esta coalición donde hay fuerzas antagónicas. Si gana la racionalidad y se impone un criterio lógico, entonces, la perspectiva es mucho mejor.

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