En 2021, la economía va a recuperar parte de lo que perdió – Daniel Artana

“Si uno analiza el impacto económico y a la vez el de la pandemia, la Argentina no queda muy bien parada. El país arrastraba una fragilidad adicional a la del resto de los países de la región y se produjo un divorcio entre lo que la economía necesita y lo que el gobierno entiende que necesita.”

Los datos de la Argentina muestran que va a ser una de las economías que más va a caer en la región. El retroceso será similar al que va a sufrir Perú pero bastante por encima de lo que va a ser la caída de la actividad económica en Brasil, en Uruguay y en Paraguay. Obviamente que ese resultado estuvo asociado a la pandemia y a una restricción en la movilidad más estricta que en los otros países, que llevó a que la economía tuviera una caída enorme entre diciembre y abril, cuando cayó casi un 30%.

Luego sobrevino una leve recuperación, como se demuestra en septiembre donde la caída fue de un 8% con relación a lo que ocurría el año pasado.

En ese contexto los resultados sanitarios en la Argentina no fueron mucho mejores que los del resto de la región. Si uno analiza el impacto económico y a la vez el impacto de la pandemia sobre la Argentina, no queda muy bien parada. Sin embargo, eso puede depender de un montón de factores porque es cierto que la Argentina arrastraba una fragilidad adicional a la del resto de los países de la región. Hay mucha informalidad que generó una caída del empleo muy dramática.

A eso se le suma que le país tenía otra debilidad. El Estado no tenía capacidad de endeudarse para poder hacer frente a la caída de la recaudación asociada con la pandemia. Eso generó una emisión monetaria enorme que, a su vez, impactó en la brecha cambiaria y en la aceleración de la inflación que hemos tenido los últimos meses.

Entonces cuando uno mira el resultado comparado con la región se encuentra con las mayores caídas en la actividad y, si sacamos Venezuela, una tasa de inflación que es la más alta.

Este año, en resumen, no ha sido un año bueno, pero para el año que viene la economía va a recuperar parte de lo que perdió. El gobierno cree que la economía va a tener una tasa de crecimiento del 5,5% contra una caída de alrededor del 12%. Recuperaría casi la mitad. Esos datos quizás sean un poco optimistas.

Pero donde seguro es optimista es en la proyección de inflación del 29% que estipula el presupuesto para el año que viene, cuando este año será de poco más del 35%. No están dadas las condiciones para que eso ocurra. El año próximo la inflación aparenta que va a ser más alta.

Después de una caída de dos dígitos una vuelta a la normalidad siempre va a generar un rebote. En la medida en que el crecimiento se mide como promedio de un año con relación al anterior, simplemente manteniendo los niveles actuales, la economía va a crecer el año que viene.

Después hay una gran fragilidad asociada a lo financiero con un problema de expectativas. El gobierno apostó primero a la reestructuración de la deuda y no alcanzó, y ahora está apostando a que sea el arreglo con el Fondo Monetario.

Pero todavía hay mucha incertidumbre asociada a una coalición de gobierno que parece no entender que no tiene mucho espacio para tener déficit fiscal elevado. La financiación con emisión en este país suele tener consecuencias negativas que, quizás, en los países desarrollados no ocurren.

Para 2021 el objetivo fundamental es bajar la incertidumbre. Eso va a ocurrir cuando se reduzca la brecha cambiaria y baje el riesgo país. Va a permitir que la economía transite hacia la normalidad. Para eso la coalición de gobierno tiene que mostrar vocación de reducir el déficit fiscal. Sin embargo, se proyecta un déficit fiscal que es uno de los más altos de la región antes del pago de intereses. Perú acaba de colocar un bono a 100 años al 4% y proyecta para el año que viene un déficit primario menor que el de la Argentina.

Hay una lectura inadecuada de las restricciones que tiene la economía. Lo lógico sería que si no hay capacidad de endeudarse y todo el gasto va contra la emisión monetaria –lo que genera un incremento de la brecha cambiaría y la inflación–, se debería apostar a un menor déficit que los otros países. La Argentina, sin embargo, en el presupuesto tiene el déficit fiscal más alto de la región.

Hay un divorcio entre lo que la economía necesita y lo que el gobierno entiende que necesita. Va a haber que pagar las consecuencias.