En el sector hay esperanzas en el nuevo gobierno – Alejandro Simon

El gobierno saliente fracasó en la lucha contra la inflación pero tuvo un buena gestión en la regulación de la industria aseguradora. Hay esperanza con respecto a la nueva gestión, aunque la economía no brillará en 2020.

 

Desde el punto de vista de la macroeconomía, el gobierno de Mauricio Macri claramente fracasó en la lucha contra la inflación. Se tardó en tomar medidas que eran necesarias y eso implicó un endeudamiento exponencial que, a su vez, generó un impulso renovado de la inflación.

Se creyó erróneamente que se trataba de un fenómeno puramente monetario que, si bien lo es a largo plazo, en el corto tiene que ver con el equilibrio de las cuentas públicas.

La gestión en el Ministerio de Economía ha sido muy negativa. En particular, el reperfilamiento de la deuda en pesos de corto plazo ha sido un absurdo. Generaron un quiebre en la cadena de pagos para evitar controles cambiarios y luego los aplicaron igual. Nunca se debe cortar la liquidez que se utiliza para pagar los compromisos de corto plazo (sueldos, aguinaldos y otros) que en una economía inflacionaria están en fondos de money market que, en ese momento, estaban invertidos en instrumentos como las Lecap. Ese reperfilamiento generó una crisis absoluta e innecesaria que produjo una crisis fiscal también innecesaria, ya que impactó negativamente sobre la recaudación. Fue un error grosero.

Otra de las grandes ilusiones era superar la brecha social y política pero primó la estrategia electoral de buscar un enemigo. También ahí se fracasó. Esperemos que no lo haga el nuevo gobierno.

Por el lado de las medidas positivas, destaco algunas obras de infraestructura necesarias y, en materia de política internacional, la organización del G20. Además, hubo algunos gestos en términos de institucionalidad, condicionados por el hecho de estar en minoría en el Congreso. Pero esa democratización no se manifestó al interior del gobierno, donde primó el verticalismo.

En la industria del seguro, sin embargo y aunque quedan cosas pendientes, hubo una excelente gestión en la Superintendencia. Juan Pazo jamás abandonó su rol de contralor pero siempre mantuvo algo tan simple como su predisposición a dialogar.

Se avanzó en la modernización del ente regulador, los balances digitales, trámites a distancia, pólizas digitales y la prevención del lavado de activos, así como en la mejora en la gestión de aprobación de productos y las actualizaciones de las deducciones de seguros de vida y retiro, que fueron grandes avances. También brilló el “Insurance Forum” en el G20.

La política aseguradora ha sido muy positiva en términos micro pero las variables macro siempre predominan. Si se patentan la mitad de los autos, se reducen 200.000 puestos de trabajo y los salarios pierden por paliza contra la inflación, entonces las primas de ART caen en picada. Las aseguradoras no están al margen de la baja de la tasa de actividad.

En el sector hay esperanzas en el nuevo gobierno. Sin embargo, en el mejor de los casos, en el año 2020 va a haber una economía estancada. Hay un cambio en las expectativas pero no es magia. La relación deuda/PBI es alta aunque manejable, la inflación en junio llegó al 57% interanual, el desempleo es creciente y la pobreza, elevada.

Por más buena gestión que se haga no veo posible un rebote ni una euforia. La clave es lograr sentarse lo antes posible con el FMI y los acreedores privados y llegar a un acuerdo amigable. Un default ahora sería más dramático que el de hace 15 o 20 años. Tomando en cuenta que los vencimientos se concentran en abril y mayo, no hay mucho tiempo. Como en toda negociación, quien está apurado, tiene menos capacidad de negociación. Alberto Fernández es muy inteligente y un hábil negociador. Ya envió mensajes que le permiten negociar con el poder político en el exterior. No busca ubicarse en un lugar de rebeldía sino enviar un mensaje y mostrar que si necesitan que Argentina ocupe un rol en el concierto regional, a la vez, Argentina necesita apoyo.

Con todo, el cepo llegó para quedarse. Podrá relajarse y analizar algunas cosas más finas como, por ejemplo, el problema de las empresas argentinas en el exterior, cuya capitalización se dificulta.

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