Es preciso recuperar la confianza en la moneda local – Javier Bolzico

Presidente de ADEBA

 

Sin confianza en el peso será difícil aumentar los depósitos o los créditos bancarios. Tampoco se podrá incrementar la bancarización. Para recuperarla, son necesarias políticas macroeconómicas y monetarias que sean consistentes con tener una moneda estable.

Cuando uno mira estos últimos cuatro años surgen dos períodos. Por una parte, unos primeros dos años que se encaminaron hacia una normalización de ciertas variables económicas y donde se vislumbraron avances en varios aspectos. Pero, por otro lado, subsistieron ciertos desequilibrios estructurales que no lograron revertirse e hicieron que la segunda parte del mandato de Mauricio Macri estuviera signada por un importante deterioro en términos macroeconómicos y financieros, lo que trajo aparejado dos crisis en los últimos dos años. Esto último llevó a que mucho de lo que se avanzó al principio se terminó perdiendo después.

Creo que hoy en día aún subsisten esos desequilibrios en la economía argentina, que no son nuevos sino que venían de mucho antes, pero existía al inicio del gobierno de Macri una expectativa de que se iban a poder revertir, algo que finalmente no terminó sucediendo. Por ejemplo, se creía que la inflación iba a bajar o había una expectativa de aumentar el grado de bancarización que se mantiene entre los más bajos de la región desde la crisis de 2001. Tampoco se mejoró en eso, incluso partiendo de un nivel muy bajo.

En este tema de bancarización uno de los factores que influye e influyó negativamente es la falta de confianza en la moneda local. Cuando tenemos una moneda confiable, en la cual la gente puede ahorrar, empieza a haber depósitos, que son la materia prima de los préstamos. Si los primeros suben, se incrementan los segundos y cuando eso sucede aumenta también la bancarización. Para poder revertir esta falta de confianza va a ser necesario un programa económico cuyas políticas macroeconómicas y monetarias sean consistentes con tener una moneda estable. Esto quiere decir que los programas que se hagan sean financiables, que sea sostenible la deuda y que se produzca un reordenamiento integral de la economía.

El cepo, por ejemplo, es una consecuencia de la falta de confianza en la moneda local. Estas medidas por definición son temporarias porque, a la larga, empiezan a generarse más distorsiones o mecanismos para poder eludirlas y eso hace que cada vez tengan que ser más restrictivas para dar el mismo resultado. No son medidas que un país pueda tener indefinidamente. Si bien el cepo fue causado por la falta de confianza, no constituye un sustituto para esa carencia.

En lo que hace a nuestro sector, si queremos ver qué va a pasar con el crédito hay que ver en gran medida qué pasa con los depósitos. Los depósitos en términos reales vienen cayendo, con lo cual, más allá de en qué activos inviertan su liquidez los bancos, la reactivación del crédito va a venir si hay una reactivación de los depósitos. Va a ser muy importante lograr que la gente se sienta atraída por dejar sus pesos a interés en un banco. Del lado de los préstamos, tiene que haber empresas con apetito de fondear proyectos a las tasas que estén vigentes y que sean sujetos elegibles. En una economía con cierta estabilidad y en crecimiento esa cadena se da, pero en una economía inestable y en recesión es muy difícil que aumente el volumen de depósitos, las ganas de tomar crédito en las empresas y la posibilidad de los bancos de prestarlos.

Es importante recalcar la solidez del sistema hoy en día. En un contexto en el cual el Gobierno tuvo que reperfilar su deuda y poner un cepo, el sistema financiero continuó cumpliendo sus obligaciones tanto en pesos como en dólares y eso es, básicamente, porque esta crisis no lo tomó desprevenido. Eso fue así porque, además de un marco normativo prudencial que ya lleva años, el sistema aprendió de lo sucedido en épocas anteriores.

En los últimos años, cuando todo era corrida contra la moneda, contra los bonos, contra las acciones, el único faro de estabilidad y confianza fue el sistema financiero. Y hace poco lo volvimos a ver: los depósitos en dólares cayeron 43%; sin embargo, la liquidez en dólares de los bancos hoy es mayor que hace 60 días. Había tal nivel de solidez que la liquidez previa a la corrida se incrementó después de ella, cuando lo normal hubiera sido el movimiento contrario.

Hacia adelante, uno espera que se generen las condiciones macroeconómicas para que la inflación baje y, de esa manera, caigan las tasas de interés nominales, de modo que sea más aceptable para el depositante dejar el dinero y para el empresario tomarlo. También necesitamos que se den las condiciones para que aumente el volumen del sistema financiero, que eso es lo que va a permitir que sea una herramienta pujante para la economía. Esas son las expectativas que tenemos para lo que se viene.

 

Share Button