FCI: hacia la transformación del mercado

Condiciones favorables para el desarrollo de esta herramienta

La maduración de la industria, los cambios en las necesidades de los clientes, el nuevo contexto macroeconómico e institucional y el blanqueo de capitales están ampliando el potencial de este instrumento.

 

El año 2015 fue espectacular para la industria de fondos: 41 de las 42 sociedades gerentes aumentaron su patrimonio y más de la mitad de ese aumento se debió a los resultados de la administración de patrimonios. Sin embargo, a diferencia de lo que sucede en el resto del mundo, en Argentina gran parte de los fondos están invertidos en money market o fondos T+1 para uso de tesorería, mientras el mundo va para otro lado.

Los fondos comunes brindan servicios de administración que optimizan las carteras de los clientes. Permiten que instituciones e individuos puedan acceder a instrumentos y estrategias complejas que, de otra manera, estarían fuera de su alcance. En el mundo más del 50% de los recursos de los fondos están invertidos en activos de renta variable y aquí sólo un 3% están invertidos de este modo. Asimismo, por ejemplo, en Chile y México los fondos tienen más de 2 millones de clientes, mientras que en Argentina sólo tienen 170 mil. Y, de esos clientes, pocos son minoristas. En nuestro país, el sector minorista representa cerca del 5% en términos patrimoniales, cuando a nivel mundial dicho porcentaje asciende al 87%.

La volatilidad del crecimiento del país y la alta inflación han impedido un desarrollo más integral de los fondos comunes de inversión que involucre más activos y más participantes. Claramente, se precisa un cambio y hoy se dan un conjunto de condiciones favorables para que ese cambio se pueda producir.

Una de estas condiciones es la puesta en marcha del blanqueo de capitales. Una de las alternativas para entrar al blanqueo sin pagar la multa del 10 o 15% es hacerlo a través de fondos comunes de inversión (FCI). No se puede invertir en cualquier FCI, sino sólo en FCI cerrados, una figura casi olvidada. De acuerdo a la normativa vigente al cierre de esta edición, el ingreso a estos fondos tiene características particulares. Primero, se debe invertir en un fondo de parking en dólares a la espera del proyecto definitivo del FCI cerrado. El 31 de marzo el inversor puede decidir si pasa su dinero del FCI de parking al FCI cerrado. Si decide retirar su dinero paga la multa del blanqueo. En caso contrario, va a participar de una herramienta orientada a financiar la economía real: energías renovables, construcción, pymes, etc.

En muchas sociedades gerentes estamos trabajando en el desarrollo de fondos de este estilo por tres motivos: primero, para brindar una alternativa a quienes entran al blanqueo y quieren algo palpable; segundo, por los incentivos que los reguladores brindan y prometen brindar a futuro a la industria de fondos, ya sea a través de nuevas metodologías en la aprobación de trámites, la elaboración de iniciativas inclusivas como el blanqueo o la reforma de la Ley de Mercado de Capitales; y, tercero, por nuestra visión de largo plazo.

El blanqueo de capitales trae una oportunidad para la industria de los FCI, porque permite acceder sin multas y porque va a dar mucha publicidad al instrumento pero, en el mediano y largo plazo, estos instrumentos que hoy se están analizando deben formar parte de las carteras de inversión. Al momento de decidir a qué fondo entrar, la pregunta que nos debemos hacer es: ¿entraría a este FCI si no existiera el blanqueo? Si la respuesta es afirmativa, hay que entrar y a su vez revisar qué pensamos de los plazos de inversión. La ley exige una permanencia de 5 años en los FCI cerrados del blanqueo, pero si vemos proyectos interesantes, tal vez podamos pensar en horizontes más largos, como por ejemplo en un hotel que dé rentas por 20 años, un parque eólico que tenga contratos de electricidad vendidos por 10 años o un préstamo a un consorcio de pymes por 8 años. Distintas alternativas que se nos presentan ahora como una oportunidad, pero que se van a quedar en el mercado. Se trata de buscar propuestas realistas y con respaldo. En blanqueos que se realizaron en otros países hubo proyectos que se armaron “a los apurones” y ofrecían tasas que luego resultaron imposibles de cumplir. Obtener tasas en dólares mayores a un 5% ya es un gran negocio.

Por otra parte, en una economía más abierta, sin cepo y con inflación decreciente hay lugar para los FCI que cumplan un rol cercano al que cumplen en otras economías del planeta. Fondos que brinden suscripciones en pesos y rescates en metros cuadrados para que las familias puedan ahorrar para comprar sus viviendas, fondos de energías renovables para que las empresas de seguros tengan rentas fijas de largo plazo al mismo tiempo que diversifican su cartera y aportan a la economía real de sus zonas de influencia, fondos mixtos que inviertan en Argentina y en el exterior y que permitan a los inversores elegir con libertad el componente de riesgo de su cartera, fondos de real estate que contengan proyectos de alquileres de oficinas. En resumen, se vislumbran las condiciones para una oferta de fondos que canalice el ahorro de las familias y de las empresas para financiar a ambas en el largo plazo.

Una alternativa atractiva para el contexto actual

Los fondos comunes de inversión también se presentan como una alternativa particularmente atractiva en el escenario de baja de las tasas de interés que se viene configurando en el mercado local. Los inversores se preguntan cómo ganarle a la inflación y el activo más demandado en el primer semestre fue el de las Lebac del Banco Central, pero este instrumento de renta fija es cada vez menos atractivo, porque la entidad monetaria viene adaptando su tasa a los nuevos datos de inflación core, que vienen cayendo mes a mes.

De acuerdo a José Sanchez, portfolio manager de Southern Trust, a medida que se profundiza la baja de las tasas de las Lebac, hay que ir siguiendo de cerca otros activos, como, por ejemplo, obligaciones negociables cortas o las tasas implícitas de los futuros. Por su parte, Gastón Moltrasio, gerente de inversiones de la entidad, ve todavía valor en la parte larga de la curva en dólares, por la posible compresión de tasas. En particular, suma a sus carteras los bonos AA46 y DICY/DICA.

Esta situación vuelve a hacer atractivos a los FCI, porque se hace más necesaria una administración activa y un set de conocimientos de mercado que se transforme en una asesoría continua y actualizada.

FCI: Argentina versus Latinoamérica

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Fuente: Cámara Argentina de Fondos Comunes de Inversión.

Este artículo fue elaborado por Javier Marcus, asesor del Directorio del Matba y gerente de RRII de Southern Trust.

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