Fuerte discrepancia entre la RC obligatoria y las indemnizaciones

Calles peligrosas

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Este desfasaje se fue acrecentando con la inflación, a la vez que viene aumentando el porcentaje de asegurados que circula sólo con la cobertura obligatoria. La problemática está siendo analizada por la Superintendencia de Seguros de la Nación, pero no presenta soluciones fáciles.

Con más de 7 mil víctimas fatales por año causadas por accidentes de tránsito, la fuerte discrepancia entre la cobertura mínima obligatoria del seguro automotor y las sentencias judiciales correspondientes presenta una problemática a considerar en un contexto en el que, según estiman los especialistas, mucha gente ha retrogradado sus pólizas y existe una gran desinformación y confusión respecto de los alcances del seguro adquirido.

Recientemente, la Superintendencia de Seguros de la Nación informó en rueda de prensa que ha puesto el foco en la revisión de las coberturas obligatorias y así, por ejemplo, ha avanzado en la actualización de las relacionadas con los seguros de vida obligatorios a fines de que se ajusten de manera automática en función del salario.

Ahora se está trabajando en el seguro automotor, donde se espera que también se produzca un incremento de las sumas aseguradas de responsabilidad civil (RC) obligatoria, con la idea también de que se vayan actualizando con el tiempo. Asimismo, según fuentes oficiales, se eliminarán los sublímites de sumas aseguradas que condicionan la cobertura para casos específicos, a fin de dotar de mayor transparencia a los alcances del seguro. También, con este objetivo, se eliminará la cláusula del 20% para Destrucción Total y sólo regirá la del 80%, de modo de que no dé lugar a confusión del asegurado.

Por otra parte, se está trabajando en un proyecto para tener mayor control sobre los seguros obligatorios, utilizando la tecnología y el cruce de información, para lo cual se basarán en la información que surge de la chapa patente de cada vehículo. Así, la idea es “cruzar” patentes con coberturas.

Sin embargo, mientras se avanza en estas cuestiones, según los especialistas consultados, se estima que alrededor del 15% de los seguros para autos que se encuentran vigentes en el mercado cubren sólo la responsabilidad civil obligatoria. Esto significa que, en caso de accidente, la compañía de seguros sólo va a pagar 240 mil pesos, siendo que un evento fatal tiene un costo que parte del millón de pesos, de acuerdo a lo establecido por los jueces en nuestro país.

Esta discrepancia puede presentarse como un problema tanto para la familia de la víctima (que sólo va a recibir una porción de lo estipulado por el juez si el responsable no tiene bienes para responder por la parte restante), como para el asegurado (que puede ver comprometido su patrimonio por no haber sido bien asesorado al momento de contratar la póliza).

Un desfasaje que se viene agravando

Este desfasaje se viene acrecentando en los últimos años, como resultado de la no actualización de la suma asegurada de la RC obligatoria de acuerdo con la inflación. Y, al mismo tiempo, el empeoramiento de las condiciones económicas ha provocando un aumento en el porcentaje de las personas que se vuelcan hacia los seguros de RC obligatorios o directamente a no tener seguro.

Según Carlos Facal, abogado especialista en ART, el desfasaje no es nuevo: “Siempre el seguro obligatorio contó con sumas poco significativas, pero ahora se agravó mucho más, porque también la suma del seguro voluntario es insuficiente”.

Por el lado de las indemnizaciones, el letrado señaló que “puede ser que exista algún caso de indemnización excesiva pero, por lo general, son más bien insuficientes. Es una discusión sin solución porque una vida, una parte del cuerpo humano, la incapacidad, por definición, no tienen precio. Siempre es una cuestión basada en argumentos de corte subjetivo donde puede haber montones de opiniones válidas. Es de lo más difícil justipreciar un daño personal, no así un daño material, porque se trata de reponer las cosas al estado previo al accidente”.

Otros participantes del mercado consultados por NBS Bancos y Seguros, que prefirieron no ser mencionados, coincidieron en que si bien este desfasaje siempre existió, cuando salió la cobertura se podía llegar a cubrir algún daño y hoy esto no sucede.

“El seguro de automotor obligatorio surgió como un parche para tratar de ofrecer en el mercado una cobertura de bajo costo y para cumplimentar la normativa, pero el problema es que hoy no ofrece una cobertura real a la gente. Ampara de forma muy limitada. Los asegurados quedan expuestos a muchas situaciones, siendo que el precio de la cobertura completa no difiere tanto. Ya no cumple la misión que tenía”, dicen. Y agregan que “la gente que la contrata es la más desventajosa para las compañías aseguradoras, porque son las personas que tienen autos muy viejos, en peor estado y con mala conducta de pago”.

“En los últimos años se viene degradando el nivel de las coberturas, lo que comienza a manifestarse en casos testigo en que no se alcanza a cubrir la sentencia establecida”, enfatizaron.

Tanto el productor asesor como el ejecutivo consultados consideraron que la justicia civil aún mantiene las indemnizaciones en niveles razonables, algo diferente a lo que sucede en el ámbito laboral. Se suponía, indicaron, que ello iría a traccionar los costos en el foro civil pero eso no sucedió, por lo que los niveles son todavía manejables, incluso en el escenario de altos precios y tarifas. De todas formas, afirman que el grueso de los pagos se realiza sin litigar, mediante la negociación entre las partes, cuestión que depende más bien de la política que cada compañía.

Los especialistas aclararon que las indemnizaciones sí son relativamente altas respecto de otros países, aunque esto no redunda en una mayor protección para la víctima o su familia, sino que va a cubrir los altos costos de judicialización que existen a nivel local.

Una solución compleja en un contexto poco favorable

A pesar de que el tema se encuentra bajo el análisis de la Superintendencia de Seguros de la Nación, los especialistas consultados coinciden en que la solución no es de fácil ejecución.

Señalan, por ejemplo, que el tema no pasa simplemente por actualizar la suma asegurada de la RC obligatoria: “No están dadas las condiciones económicas actuales para contar con un seguro obligatorio de mayor envergadura. Podría incrementarse un poco la prima, pero es difícil ir mucho más lejos a los fines de cubrir la totalidad de los costos del siniestro. Primas más caras y obligatorias podrían dejar fuera del seguro a gente que no puede afrontarlas, en la medida en que se trata de seguros personales, diferentes a los laborales en los que son las empresas aseguradas quienes realizan los aportes mensuales”.

De aquí que algunos esperan que los ajustes puedan realizarse, en mayor medida, de la mano de los seguros voluntarios, que permiten trabajar con un mayor abanico de posibilidades y opciones y que cuentan con cerca del 80% del parque automotor.

Para Facal, “no hay una solución de fondo. Mientras tanto, lo que hay que pensar es nuevamente toda la cobertura obligatoria: qué se cubre, cuánto, cómo. Un seguro de 240 mil pesos por daños personales es casi lo mismo que no tener seguro, siendo que una cobertura de muerte hoy no debería estar por debajo de los 2 millones de pesos. Se trata de repensar todo el seguro obligatorio. Que tenga coberturas que sean significativas, porque el objeto de cualquier seguro obligatorio es proteger a las víctimas en primera instancia, no al patrimonio del asegurado. Evidentemente, no hay protección a ninguna víctima, más aún en una economía que sufrió subas de precios importantes. Por eso, no se trata simplemente de aumentar las sumas de las coberturas porque hay que revisar todo el concepto. Por ejemplo, el seguro no debería admitir ninguna exclusión, como ocurre cuando el conductor conduce alcoholizado. Debería cubrirse siempre todo siniestro donde haya daño personal y así crear los mecanismos para que no pueda tener falta de pago alguno”.

Algunos de los entrevistados consultados no están de acuerdo con la eliminación de las exclusiones, porque señalan que las compañías quedan así más expuestas y se estaría beneficiando indirectamente una mala conducta.

Sí coinciden en la necesidad de reformar el sistema de penalización y premios en general y remarcan que la mejor forma de abaratar el seguro es reducir la siniestralidad. En este sentido, plantean propuestas como la de realizar una cobertura que no sea sobre el automotor sino sobre el conductor, donde para obtener el registro de circulación habría que adquirir un seguro de responsabilidad civil. También proponen generar un sistema de premios y castigos que impacte sobre el precio final de la prima. Para ello, se necesitaría una mejora en el sistema de control, donde las compañías vuelquen toda la información sobre la siniestralidad de cada uno de sus clientes y donde el registro esté vinculado al seguro.

Desde ya, reconocen que el contexto económico no ayuda: “El propio intento de no sancionar a la gente se vincula a los problemas económicos y de transporte, que conducen a un sistema de seguros degradado que obviamente no puede ser copia del de las principales economías”.

Los especialistas indicaron que las aseguradoras estatales podrían adoptar algún método más asistencial en este aspecto. “Muchas veces las mismas estatales no aseguran ciertos vehículos que no están en estado, pero que luego circulan”, puntualizó uno de los entrevistados.

Más allá de los diversos señalamientos, existe un consenso de que se trata de un año complicado en relación a los aumentos en general y que, en definitiva, los ajustes sobre el sistema de seguros dependerán en gran medida del devenir económico del país.

Calles peligrosas: cifras de una grave problemática
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