Generar las condiciones para retener a los asegurados

Por Andrés Quantín, gerente general de Mercantil Andina

Desde que comenzó la cuarentena nos abocamos a una política de retención de clientes. Por la situación de angustia que vive la gente en el marco de la cuarentena no nos parecieron adecuadas ciertas campañas que teníamos pensadas para situaciones normales y decidimos no lanzar algunas que ya teníamos listas.

 

Medidas extraordinarias para estar cerca

Entonces nuestra principal estrategia pasa por una comunicación fluida con un mix de cercanía personal por medio de la tecnología, por un lado, y de atención a distancia de las necesidades de los productores y asegurados, por otro.

Creemos fundamental atender todas las necesidades que pasan por la atención y pago pronto de siniestros así como generar la posibilidad de modificar las coberturas u ofrecer alguna bonificación ante situaciones económicas particulares que pudieran estar pasando nuestros clientes.

 

Un derrame negativo

El mercado del seguro sentirá una caída acorde a la de la economía en general. El impacto dependerá mucho de cuánto dure la salida de la cuarentena.

Considero que el mercado se va achicar bastante, sobre todo en algunas actividades críticas. Estimo que en un año se irá levantando pero en un nivel muy bajo porque hasta septiembre y octubre de este año habrá una caída pronunciada de la actividad.

Al mismo tiempo somos conscientes de que experimentaremos cambios de conducta de los clientes, principalmente en la forma de operar y comercializar los productos. Aunque la necesidad de asegurar los bienes siempre va a existir.

En el rubro de autos, que es el que más moviliza primas del mercado, puede haber dos efectos: uno puede ser una menor movilidad por la menor circulación; pero otro puede ser el contrario, una mayor movilidad y uso del vehículo particular como resultado de las restricciones en el servicio del transporte público. Es algo que vamos a ir viendo a medida que se vayan flexibilizando las medidas.

El cambio de hábito que sin dudas llegó para quedarse es el uso de la tecnología en la manera de operar y comercializar. Los hábitos tecnológicos adquiridos en la pandemia generaron un adelanto de dos o tres años en el uso de productos que estaban disponibles pero, por cierta resistencia, no se utilizaban.

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