¿Hacia dónde van los precios de los commodities?

La demanda contenida por la desaceleración del crecimiento en China, el débil desempeño de las economías europeas y de Japón, y la incertidumbre sobre la actividad y la política monetaria en los Estados Unidos vienen golpeando a los precios de los commodities energéticos, agropecuarios y minerales, que comenzaron el año con una gran volatilidad.


En estos primeros meses del 2016, los precios de los commodities, en particular el petróleo y los metales, vienen mostrando una gran volatilidad. Esto es producto de la persistente incertidumbre de los inversores sobre las perspectivas de la economía mundial ante el pobre desempeño de los indicadores de actividad en los principales países de globo.

El precio del petróleo crudo, que viene concentrando la atención de todos los operadores por la importancia de este producto para la economía global y su peso en las exportaciones de numerosos países como, a nivel regional, Venezuela y México, llegó a niveles históricamente bajos en enero, rondando los 26 dólares el barril, para repuntar luego y alcanzar al cierre de esta edición los 38 dólares, aun por debajo de los valores alcanzados durante la crisis de 2008 y 2009.

Los metales vinculados a la actividad industrial, como el cobre y el mineral de hierro, vienen mostrando un comportamiento similar. El cobre, por ejemplo, llegó en enero a tocar un mínimo en torno a los 4.300 dólares por tonelada, para recuperarse en las semanas posteriores y orillar en la actualidad los 5.000 dólares.

Para el caso de los granos, los precios internacionales del trigo, maíz y soja se mantienen bajos respecto del período 2013-2014, pero relativamente estables desde mediados del año pasado.

Según Diego Martínez Burzaco, economista jefe de Inversor Global, “en líneas generales este comienzo de año reflejó, en el caso de los commodities, un alejamiento de los fundamentales y primó la especulación. Si bien influyen la desaceleración china y la suba de tasas de la Reserva Federal (Fed), que fue fortaleciendo el dólar, lo que observamos, por ejemplo en el caso del petróleo, durante enero y febrero fueron subas en un día del 6% o 7% y luego caídas del 10%. Esto no tiene fundamentos y ahí están más bien jugando los especuladores. En términos generales, podría decirse que el precio de equilibrio en un mediano plazo se encontrará entre los 45 y 50 dólares el barril. De todas maneras, de la reunión de la OPEP de fines de mes posiblemente resulte un acuerdo de limitación de la oferta y ahí habrá que ver cuáles serán los niveles de crecimiento y si efectivamente China se desacelera más, como para evaluar la evolución de la demanda”.

En cuanto al comportamiento de los metales, el especialista señaló que, “salvo el oro y la plata, que funcionan más como refugios de valor cuando hay pánico en los mercados, como pudimos ver en las últimas semanas en que el oro se estuvo recuperando bastante, el precio del resto de los metales, como el cobre u otros importantes para la industria, depende más del ciclo económico y ahí existe una relación más directa con los niveles de crecimiento mundial. Mi sensación es que el mundo desarrollado está con problemas importantes de crecimiento. Además, no descarto una fuerte suba del dólar contra el resto de los activos financieros. Por lo tanto, no creo que pueda haber una reversión muy brusca en los precios, si bien considero que tocaron un piso. Por esta misma razón, el oro y la plata pueden repuntar un poco más todavía este año porque hay cierto clima de incertidumbre de los mercados bursátiles pero todo en dosis normales de inversión, un 10% o 15% del portafolio, más no”.

Para el caso de los precios agrícolas, el analista explicó que “se trata de productos más inelásticos, como los vinculados a los alimentos, y por eso soportan de mejor manera las bajas y, frente a las alzas, tampoco suben mucho de precio. Los picos que vimos de la soja a 600 dólares la tonelada, no creo que vuelvan a repetirse. Pero hay que tener en cuenta que en estos casos influyen las cuestiones climáticas y esta corriente del Niño trajo más lluvias de lo previsto, lo que puede resultar, especialmente en Brasil y Estados Unidos, en mayores niveles de oferta, presionando a la baja el precio. Pero, aun así, son más estables que cualquier otro tipo de commodity”.

Jorge Alberti, titular de El Accionista.com, señaló que, “como preveía el mercado, hubo una contracción muy importante del crecimiento de China, por un lado, y, por el otro, una política de suba de tasas de Estados Unidos que, en conjunto, llevaron a una baja fuerte en los precios de los commodities, donde se salvaron algunos refugios como el oro y la plata. Hubo bajas importantes, sobre todo en el petróleo, pero también en productos agropecuarios, aluminio, hierro, en base a estimaciones de una demanda futura en profunda caída. Da la sensación, de acuerdo a la evolución de las últimas semanas, que se habría llegado a un piso pero la recuperación también la veo exagerada, por la velocidad que tuvo. Que el petróleo haya caído de 120 dólares el barril a la zona de los 26, y de repente se encuentre en 37, no es un movimiento muy normal. Estamos frente a un mercado que intenta definir nuevos valores en un nuevo escenario. Es probable que se mantenga flotando en una banda de entre 35 y 40 dólares. Creo que éste es un precio que puede sostenerse en el tiempo. De todas maneras, los mercados están aun muy nerviosos, por lo que quedan más meses de volatilidad”.

El especialista agregó que “en los agropecuarios hemos visto un ciclo de expansión muy fuerte hacia principios de la década y luego un mercado en franco retroceso, llegando a niveles de piso. Estimo que en el caso de los granos, incluso carnes, estarían encontrando ahora niveles de estabilidad de los que no veo que despeguen fuerte, pero difícilmente tampoco caigan más. Lo mismo para el caso de los metales como el acero y el aluminio. Y en el caso del oro, si bien se comportó como un refugio frente a mercados turbulentos, es posible que veamos que tenga un buen desempeño un poco más. Pero las recesiones que hubieron de verse ya se vieron. Dependerá en definitiva de la estabilidad de las principales economías del mundo y que no haya escaladas bélicas de relevancia a nivel mundial.”

Augusto Posleman, director de Portfolio Personal, indicó que “son tres los drivers principales que presionaron a la baja los precios de los commodities: la desaceleración del crecimiento de China, Europa, con un crecimiento negativo en algunos casos, y el fortalecimiento del dólar. Y en este escenario hubo mayor oferta, sobre todo en el petróleo. Si bien hay acuerdos para reducir la producción, pareciera ser que los precios actuales continuarán relativamente estables. Habrá que ver en qué niveles se disminuye la oferta pero, con una economía global más frenada, por un lado, y con el regreso de Irán y los no convencionales de Estados Unidos, por el otro, datos que llegaron para quedarse, estructuralmente la oferta se encuentra por encima de la demanda. Así, los niveles de equilibrio rondarán entre los 40 y 55 dólares el barril, un rango aparentemente rentable para los principales productores”.

En el caso de los agrícolas, para el analista, “si no existen grandes catástrofes climáticas y los niveles de producción se mantienen estables, los precios se mantendrán estables también, porque no vemos una fuerte alza de la demanda de acá a dos o tres años, ni ningún gran cambio global macro que nos permita pensar en un escenario alcista, ni tampoco deprimido. Creo que llegaron a un equilibrio en estos últimos años, sin una tendencia muy definida por el momento. Lo mismo en los metales, aunque el oro y la plata no dependen tanto del crecimiento global o del nivel de actividad, sino que son vistos como un refugio de la crisis global. Pero la probabilidad de una crisis global está más alejada. Pareciera que el panorama de crisis financieras o económicas se encuentra más despejado que en 2008 o 2009 en que los bancos estaban en problemas y allí hubo una fuerte fuga hacia el oro. Si no hay grandes crisis, los metales refugio también estarán lateralizando a estos niveles”.

China, Estados Unidos, Europa y la suerte de los commodities

Los analistas coinciden en que la desaceleración China, la débil recuperación en Europa y el fortalecimiento del dólar fueron y seguirán siendo en este año los factores determinantes de los bajos precios de los commodities.

En este sentido, Martínez Burzaco indicó que “en Europa están pensando cómo salir de la crisis y en Japón lo mismo desde los 90, por lo que el clima de incertidumbre persiste, influido por lo político -como las dudas sobre la continuidad del Reino Unido en la Unión Europea, en donde, además, se teme por la deflación- y los intentos de estímulo por parte del Banco Central Europeo (BCE) por ahora no están dando resultado. Y no creo que venga una demanda fuerte desde Asia que pueda impulsar la economía mundial y los precios en un corto plazo, con la situación de China, ahora orientada al mercado interno y con un pronóstico de crecimiento del 6,5% aproximadamente. El mundo está muy desequilibrado y entonces pesa más el negativismo. Aun así, no creo que China tenga un gran problema de fuga de capitales y un crecimiento del 6% o 6,5% en definitiva es saludable. El mundo debería acostumbrarse a esta nueva realidad para alcanzar un nuevo equilibrio, luego de los vaivenes de una economía global muy pendular en los últimos años, donde subieron fuerte los precios de los commodities, creció la burbuja inmobiliaria y después se fue todo para el otro lado”.

En relación a Estados Unidos, el analista cree que “esta política monetaria de la Fed, de disociarse del mundo cuando el resto de los países desarrollados bajan sus tasas, no durará mucho, más en un año de elecciones presidenciales. Una suba brusca de la tasas implica encarecer el costo del crédito y enfriar la economía, y los demócratas no van a querer presentar algo de estas características a los votantes. Y, siendo la principal economía del mundo, si el resto no crece fuerte, la Fed no podrá tener una política monetaria independiente de lo que suceda más allá de sus fronteras, donde tanto Europa como Japón mantienen bajos sus tipos. No sería alocado, entonces, que ponga un freno al cambio de las tasas e impulse una reversión de expectativas sobre un dólar fuerte que, por su parte, está hiriendo al comercio exterior de los Estados Unidos, con los niveles de exportaciones más bajos desde 2011”.

Por su parte, Alberti señaló que “China está tomando medidas que si profundiza, como su participación e intervención en los mercados para fomentar el consumo y tratar de estabilizar sus tasas de crecimiento mínimo, me da la sensación de que la volatilidad tenderá a reducirse y se encontrará un nuevo punto de equilibrio. Después, habrá que ver cómo acompaña el resto. Estados Unidos venía creciendo, lo que lo llevó a subir las tasas de interés, pero hoy ya no confirma ese crecimiento; y Europa está complicada, aunque no en el punto crítico de hace tres años. Para la recuperación global, se necesita una locomotora que bien puede ser el despegue de los Estados Unidos potenciando al resto. Pero es un proceso que llevará años”.

Posleman también remarcó que “hoy China está con pronósticos de caída del crecimiento de su PBI por debajo del 7%, lo que llevó a que devalúe su moneda y baje encajes para incentivar la actividad económica. Esto es el principal motivo de que la demanda de commodities estuviese disminuyendo y los precios vayan a la baja. Por otro lado, también Europa, con bajo crecimiento, tasas de interés negativas, deflación, presenta pronósticos inciertos, donde el BCE está haciendo mucho para reactivar el nivel de actividad. Y, a su vez, Estados Unidos se encuentra un poco mejor, con su economía recuperándose lentamente, lo que llevó a mayores expectativas de suba de las tasas de interés y un progresivo fortalecimiento del dólar que impacta en forma negativa en los precios de los commodities. En las últimas semanas volvió a aumentar la probabilidad de la suba de las tasas, reflejada en los precios de los Bonos del Tesoro. Nos estamos acomodando en niveles más razonables y así se irán lateralizando los precios actuales”.

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