Hacia un sistema financiero más inclusivo

50º Asamblea Anual de la Federación Latinoamericana de Bancos

felaban-01

En el marco de este importante evento, NBS Bancos y Seguros dialogó con algunos de los oradores sobre las iniciativas que se vienen llevando adelante para llevar los servicios financieros a los sectores de la población que aún no tienen acceso a ellos y las nuevas regulaciones que se vienen formulando en los últimos años y sus efectos sobre el negocio.

La 50 Asamblea Anual de la Federación Latinoamericana de Bancos (FELABAN) se realizó en la Ciudad de Buenos Aires a principios de noviembre, con la participación de 1.700 representantes de la industria financiera de la región y otros países del mundo.

La Federación agrupa a más de 600 bancos y entidades financieras de 19 países de América Latina, por lo que las exposiciones se realizaron paralelamente a la conformación de ruedas de negocios para fomentar y facilitar el contacto y las relaciones directas entre las entidades.

Entre los temas que se trataron a lo largo de este importante evento, se encontró el de “Inclusión financiera – Nuevos modelos de negocios”, uno de los ejes más importantes sobre los que se viene moviendo la gestión de Federico Sturzenegger al frente del Banco Central.

En la Argentina, el grado de bancarización se estima en un 51% de la población, entendido este indicador como el porcentaje de adultos con cuenta bancaria. Si bien se encuentra en los estándares promedio de la región, aún dista del aproximado 70% que correspondería a países de ingresos medianos y altos.

La iniciativa del Central de avanzar en este sentido se encuentra, a su vez, con una problemática local específica, que es el bajo uso de las herramientas financieras que ofrece el sistema.

Sergio Galván, gerente de Comunicaciones Corporativas y Estudios Económicos del Banco Santander Río, quien participó en dicho panel, dijo a NBS Bancos y Seguros que “Argentina tiene un proceso particular. Si bien el nivel de bancarización se encuentra en el promedio de la región, por razones históricas, el ahorro se canaliza poco por el sistema financiero, donde la relación depósitos/PBI es sólo de un tercio del promedio regional, y el uso de los instrumentos ofrecidos por esta bancarización es muy bajo”.

El especialista señaló, en este sentido, que en los últimos años se avanzó en los niveles de bancarización a través del pago de asignaciones y jubilaciones vía tarjetas de débito, pero “muchos jubilados tienen un uso poco intensivo de las mismas y se manejan básicamente con efectivo”.

En cuanto a los pasos a seguir por las entidades para avanzar en la bancarización, Galván sostuvo que “no hay una política general, sino que cada banco busca su estrategia. Nosotros la iniciamos hace 3 o 4 años, porque tenemos una visión positiva de cómo evolucionarán en la Argentina la penetración e intensidad de uso, de ahí que vemos la necesidad de avanzar en sectores más vulnerables. Si bien se habla mucho de avanzar en la apertura de sucursales en lugares extremos, hay zonas densamente pobladas del Gran Buenos Aires (GBA) que carecen de servicios bancarios en 60 cuadras a la redonda. Nos dimos cuenta de esto y empezamos con Laferrere, arrancando con el servicio más esencial que es el de un cajero. A partir de ahí, surgió la idea de inclusión financiera en términos de acercarle a la comunidad este acceso y acostumbrarla al resto de los servicios bancarios, adaptándolos a su realidad, con una estructura particular, donde siempre la precondición es que la comunidad quiera un banco. Fue así como seguimos la misma lógica en otros sectores populosos de bajos ingresos del GBA. Ya vamos por la cuarta y viendo la posibilidad de una quinta. Es todo un proceso que comienza con encontrar a un referente de la comunidad (en un caso se trató de un dirigente social, en otro, de un cura, en otro, del intendente) que devele la demanda de este servicio, involucrando a la población en su propia creación. Por ello, apuntamos a que brinde empleo, dando un mayor sentido de pertenencia, y en algunos casos incluso avanzamos en la creación de un call center para bajar los niveles de mora de la localidad. Es un aprender continuo, donde la clave para comenzar no es que sea rentable sino sustentable, porque los plazos son otros, requiere de educación financiera. Con este objetivo, hicimos convenios con fundaciones para capacitar en economía y bancos en los últimos años de carreras técnicas de las escuelas cercanas, apuntando a que los jóvenes se vayan familiarizando con el uso del cajero y del banco. Se necesita una mirada de mediano y largo plazo. Tenemos una escala que lo permite para ir sembrando, lo que a su vez suma en la imagen de responsabilidad social del banco”.

Galván espera que el período económico que hay por delante impulse el desarrollo de esta iniciativa: “Estas comunidades están muy atadas a los ciclos de la economía. Muchos viven de changas y son los segmentos más golpeados frente a períodos recesivos o de bajo crecimiento. Por ello, no jugó a favor el ciclo flojo de los últimos 4 años. No permitió medir cuán viables son los microcréditos. Creo que si vamos a un ciclo de crecimiento de la economía, en los próximos 3 años veremos una mayor actividad comercial con estas comunidades. Se aprende en el camino, porque no hay aquí muchas experiencias en microcréditos”.

“La comunidad valora que el banco les presta a tasas que, en el caso del prestamista del barrio de acceso más directo, son 3 veces más altas. Ellos trabajan con una red informal de cobro que no requiere de la misma cultura de pago que los mecanismos formales. Por ello, en estos casos la mora es alta. Por eso el concepto de inclusión financiera está muy pegado al de la educación financiera. Tiene que haber voluntad y cultura de pago. La experiencia, incluso entre las diferentes comunidades, es muy disímil”, agregó.

Respecto a los intentos del BCRA de avanzar en la bancarización, el directivo comparte la importancia de esto en términos de generar una traza fiscal de la economía individual y bajar los niveles de la actividad informal. “Tenemos también propuestas para desarrollar mecanismos de incentivos para hacer más viable el acceso al crédito. Por un lado, hay que fomentar la educación pero, por el otro, abordar la problemática del crédito de riesgo, de compensarlo con encajes o con otras herramientas que el propio sistema tiene y que no pasan por un subsidio monetario”, añadió.

Regulaciones bancarias: ¿La ola de regulación financiera sin fin?

Otro de los paneles que se desarrolló a lo largo del evento, fue el de “Regulaciones bancarias: ¿La ola de regulación financiera sin fin?”, alusivo a los avances que hubo en materia regulatoria tras la crisis financiera de fines de la década pasada, que no se detienen y vienen generando incertidumbre sobre el futuro de la actividad bancaria.

Uno de los participantes en este módulo, Santiago Fernández de Lis, economista jefe en Sistemas Financieros y Regulación de BBVA Research, explicó a NBS Bancos y Seguros que esta oleada regulatoria a nivel internacional “no tiene comparación con otro momento de la historia reciente. Se ha conseguido que los bancos sean actualmente más robustos, con más capital y de mejor calidad. No sólo se ha reducido la probabilidad de que existan problemas, sino que se están implementando las herramientas que permitirán acotar su impacto en caso de que ellos se produzcan, que es el objetivo de la nueva regulación sobre recuperación y resolución de bancos. Esto es importante para que los accionistas y acreedores de los bancos sean los que soporten los costes de resolución de los bancos y no los contribuyentes”.

Dentro de las reformas más importantes que se llevaron adelante en los últimos años, el especialista destacó las de Basilea III, Derivados OTC, Riesgos sistémicos, Gestión de crisis y resolución: “Las líneas de reforma están prácticamente terminadas –remarcó–. En la finalización de Basilea III, que algunos llaman Basilea IV, es importante no perder de vista el objetivo inicial de no aumentar significativamente el capital a los bancos. Actualmente, el foco debe estar en la implementación y la medición de los impactos y no en abrir líneas de reforma adicionales, que en este punto no harían sino prolongar la incertidumbre regulatoria. Es momento de tomarse un respiro en la reforma, observar los impactos y transmitir estabilidad al sistema financiero internacional”.

A los fines de una mayor eficiencia en la implementación de las medidas regulatorias, el especialista remarcó que “es importante analizar el impacto agregado de todas las regulaciones y medir los potenciales efectos indeseados en algunos casos. Es fundamental la coordinación y cooperación entre reguladores y tener en cuenta las particularidades de los diferentes países, como las economías emergentes, a la hora de adaptar toda la nueva regulación. Sin duda, el sistema financiero internacional está mejor preparado para situaciones de estrés, particularmente con la regulación de gestión de crisis y resolución, que obliga a los bancos y a las autoridades a actuar preventivamente y a tener planes de recuperación y resolución diseñados con suficiente antelación”.

En cuanto al impacto en la rentabilidad de las entidades, Fernández de Lis advirtió que “es necesario mantener un equilibrio entre la eficiencia y rentabilidad de las entidades y la estabilidad financiera. Las entidades más capitalizadas son más robustas y, en última instancia, más capaces de prestar crédito. Pero es importante que las entidades sean rentables y que la rentabilidad del capital sea superior al coste del capital. Eficiencia y estabilidad pueden parecer objetivos contradictorios a corto plazo, pero a largo plazo son complementarios, porque sólo las entidades eficientes y, por ende, rentables pueden contribuir a la estabilidad financiera y las entidades ineficientes, a la larga, siempre generan inestabilidad”.

A nivel local, el economista señaló “que en este tema Argentina, como miembro del G20, está más avanzada que otros países de la región. Recientemente Basilea confirmó que el país implementó la normativa de capital y liquidez según lo establecido por Basilea III. Esto es positivo para el sistema financiero local que, de esta forma, está alineado con los estándares internacionales. El sistema financiero argentino está bien capitalizado y tiene como principal reto, de forma gradual, canalizar el ahorro del país y permitir alcanzar niveles de penetración financiera más cercanos a los países de su entorno. Para ello, necesita mantener niveles de rentabilidad elevados que le permitan la generación orgánica de capital para seguir creciendo y dando más crédito”.

Share Button