“Hay un nuevo paradigma en materia de responsabilidad social”

Entrevista a Victoria Morales Gorleri, subsecretaria de Responsabilidad Social de la Nación

La funcionaria destacó que desde el organismo vienen trabajando en la articulación de los diversos actores que dedican sus esfuerzos a esta tarea e insistió en la importancia de apuntar, con las iniciativas que se ponen en marcha, hacia el “desarrollo comunitario real”.

El Estado cumple un rol fundamental para potenciar las iniciativas de responsabilidad social que llevan adelante las instituciones privadas. Esta función es desarrollada por la Subsecretaría de Responsabilidad Social, que depende del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.

Victoria Morales Gorleri, la titular del organismo, sostuvo que “cuando asumimos en diciembre de 2015 empezamos a ver el mundo de la responsabilidad social empresaria de nuestro país y notamos un gran desarrollo desde el punto de vista empresario, pero no la madurez necesaria sobre lo que se entiende por responsabilidad social, que debería enmarcarse en el concepto de desarrollo sostenible”.

“La Argentina está inmadura acerca de lo que implica la responsabilidad social. En muchos casos se trata más de acciones de filantropía que de políticas que implican comprometerse con la sociedad y el desarrollo. La filantropía es aquella acción donde simplemente se realiza una transferencia de recursos económicos o, en el mejor de los casos, recursos técnicos sin pensar en que la comunidad se desarrolle, más cerca de una dádiva que de pensar en el desarrollo comunitario”, enfatizó.

Sin embargo, la funcionaria destacó que esto está empezando a cambiar: “En 2015 hubo dos hitos que marcaron el sentido de la responsabilidad social a nivel mundial: los objetivos del desarrollo sostenible marcados por la Naciones Unidas (ONU) y la Laudato si, la encíclica del Papa Francisco. La ONU planteó en sus 17 objetivos cuáles son las problemáticas más urgentes e importantes y, a diferencia de los objetivos del milenio, que eran casi exclusivamente ambientales, entendió que las problemáticas también tienen que ver con el desarrollo humano, donde incide lo ambiental, lo económico y también lo social”.

“La ONU, además, estableció que la responsabilidad de la resolución de esas problemáticas no recae sólo en los Estados sino en la alianza de todos los actores sociales: Estado, empresas y organizaciones sociales. Hay un nuevo paradigma”, resaltó Morales Gorleri.

“Por el lado del Papa Francisco, –continuó– en la Laudato si nos dice que hay que cuidar la casa común, que es donde habitamos todos, y que esa tarea pasa por el desarrollo humano. Une esa responsabilidad al concepto de desarrollo sostenible”.

Teniendo en cuenta todo esto, la subsecretaria explicó que, cuando asumieron, notaron que “no había una estrategia de juntar a estos actores (Estado, empresas y ONG), ni una cultura ni un ámbito donde pudiéramos encontrar canales de diálogo que llegaran a propuestas reales. Entonces generamos el Foro de Responsabilidad Social para el Desarrollo Sostenible, que es una mesa de trabajo que se reúne mensualmente, atravesada por la agenda del desarrollo sostenible y priorizando los objetivos que traza el Ministerio de Desarrollo Social”.

El objetivo de esta iniciativa es “encontrar, en forma conjunta, proyectos resolutivos de las problemáticas. El concepto ya no es que la empresa le done leche a un comedor, sino que la empresa, la ONG que gestiona el comedor y el Estado se articulen y ver qué capacidad tiene cada uno para ponerla a disposición y generar proyectos en conjunto y, de esa manera, llegar a mayor cantidad de gente y que sea sostenible en el tiempo si hay cambios de gobierno o si el empresario deja de poner fondos”.

Morales Gorleri indicó que este no es el único mecanismo adoptado: “Otros proyectos surgen a partir de lo que las empresas ya vienen haciendo. Por ejemplo, una empresa viene trabajando en soluciones de agua potable en una población donde ya está inserta, nosotros nos sumamos con las políticas públicas y las ONG trabajan en la concientización de la población sobre el uso de agua potable para el cuidado de la salud. Hay uno que es un modelo que me gustaría replicar que es el del Impenetrable chaqueño y formoseño, el Gran Chaco Americano. Ahí hay dos ONG, AVINA y Fundación Gran Chaco, que vienen trabajando con las poblaciones aborígenes para fortalecerlas y sacarlas de la situación de pobreza. Ahí entramos nosotros como Estado nacional a generar una política de empoderamiento de las mujeres wichis, porque eso derrama en la comunidad y ayuda a otros miembros a buscar soluciones. Luego entró Samsung como empresa, financiando los centros. Es un ejemplo de cómo, con una articulación entre todos, se logra un desarrollo comunitario real. Entre todos, vamos viendo qué necesita esa comunidad y qué expertise tiene cada uno de los actores: Samsung aportó el desarrollo tecnológico; AVINA, una mirada muy profunda como ONG en el desarrollo social comunitario en este tipo de poblaciones; y el Estado financió y equipó 17 centros y, a su vez, ayudó con el monotributo social para los emprendimientos y con el apoyo del INTA para desarrollar maquinaria específica para sacar los tintes naturales de la flora de manera más fácil”.

Respecto a los criterios que tienen en cuenta a la hora de seleccionar un proyecto, la subsecretaria puntualizó que “elegimos comunidades donde haya un índice de vulnerabilidad alto y donde haya organizaciones de la sociedad civil u organizaciones de base que puedan acompañar un proceso de desarrollo en el día a día. Mirando esa fertilidad es que decidimos sumarnos”.

“Lo primero que analizamos son las poblaciones que tienen más de un 40% de necesidades básicas insatisfechas, poblaciones de pobreza estructural. Esas son las comunidades prioritarias, que tienen muchas problemáticas. Tratamos de lograr un desarrollo comunitario de tipo integral, desde soluciones con temas de acceso al agua potable, el fortalecimiento económico de las mujeres y hasta las adicciones de los jóvenes”, detalló la funcionaria.

“La idea no es dispersar agua por todo el país, sino mirar cada comunidad. A lo mejor necesita un trabajo con alcoholismo o un emprendimiento productivo”, añadió.

Consultada acerca de si se viene incrementando el esfuerzo empresario en acciones de RSE en consonancia con el incremento de la pobreza que se viene registrando en los últimos años y las crecientes necesidades sociales, Morales Gorleri indicó que “no hay estadísticas de cuánto invirtió el sector privado y, entonces, no tenemos certezas. Mi impresión es que hubo mucha inversión económica por parte del sector privado. De todas formas, no se trata de inyectar dinero sino de que se haga con inteligencia. Hay comunidades donde hay inversión social privada, donde hay municipios y ONG pero, al no trabajar en conjunto y no mirar lo que necesita la comunidad, esa cantidad de recursos cae en saco roto y no impacta en la solución de la pobreza. La idea del foro es aportar esa inteligencia”.

Pero más allá de la situación coyuntural, la subsecretaria destacó que “hay un mundo empresario más comprometido con el desarrollo local de lo que se cree. Por supuesto que son empresas y tienen fines de lucro. Pero se dan cuenta de que hay nuevas generaciones de consumo que empiezan a valorar que no tengan trabajo infantil y que sean responsables. Ganan comercialmente por el lado de la imagen de una empresa comprometida y eso les trae un impacto económico positivo”.

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