Home office: un desafío por delante

Los avances tecnológicos han hecho posible que el home office (o teletrabajo) pueda extenderse a la mayor parte de las organizaciones, sin importar su tamaño ni desarrollo. Por ejemplo, Una investigación reciente de IDC Corporate arrojó que al 62% de los trabajadores estadounidenses se le ofrecía cierta flexibilidad con respecto al trabajo remoto.

Sin embargo, según la Academia Internacional de Transformación del Trabajo para América Latina y el Caribe, en Argentina solo el 2% de las empresas utilizan esta modalidad.

Probablemente, la pandemia acelere a nivel local esta tendencia mundial. Porque, ahora, tanto las empresas como los empleados han tenido que adaptarse a este nuevo escenario por la pandemia de COVID-19. Y muchos han debido conciliar la vida laboral con la familiar.

Por el lado de las empresas, mucho se ha hablado de los beneficios que tiene el teletrabajo en cuanto a la reducción de los costos operativos y el aumento de los ingresos y la productividad.

Actualmente el acceso a soluciones en la nube facilita las cosas, sobre todo a pequeñas y medianas empresas donde contar con infraestructura propia es mucho más costoso.

Asimismo, como la seguridad es un aspecto clave para las organizaciones, también es necesario trabajar sobre los protocolos de acción e implementación de prácticas seguras, y no descuidar el factor humano en lo relativo a la protección y seguridad de los datos.

Seguramente en el futuro marcarán la diferencia aquellas organizaciones que puedan generar un entorno de trabajo que valore esto y que rápidamente implementen la tecnología y los procesos que permitan que la rueda de cada negocio siga girando.

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