Hubo una respuesta positiva al contexto – Gonzalo Santos Mendiola

“A raíz de la pandemia, los volúmenes de venta fueron menores y no pudimos trasladar el aumento inflacionario a los precios. Como positivo, rescato la menor frecuencia siniestral, debido a la escasa movilidad durante el aislamiento obligatorio”

El 2020 fue un año muy desafiante. Desde el punto de vista del modelo de negocio fueron meses complicados en términos de facturación. Como consecuencia de la pandemia, los volúmenes de venta fueron menores y no pudimos trasladar el aumento inflacionario a los precios. Como positivo, rescato la menor frecuencia siniestral, debido a la escasa movilidad durante el aislamiento obligatorio.

Pese a que el resultado técnico no será malo en lo que se refiere a los números, la facturación bajó, producto de este contexto. Hemos devuelto primas por la menor circulación de los vehículos y adicionalmente tuvimos incobrabilidad de coberturas otorgadas.

Cabe recordar que no competimos solamente con otras empresas del sector, sino también con los demás ítems que conforman el presupuesto de la población, que elige criteriosamente en qué gastar su dinero. En momentos como el actual, el seguro suele quedar relegado.

A ello hay que sumarle la cantidad de gastos dolarizados que tiene la compañía, que se acentuaron con la devaluación del peso. Los colaboradores recibieron un alza en sus remuneraciones por arriba del incremento de la inflación y las paritarias del sector. Entre otros gastos dolarizados, se encuentran las instalaciones que, actualmente, están en desuso.

Desde el 15 de marzo nos encontramos trabajando de manera remota y no está contemplado el regreso a las oficinas en el corto plazo, al menos hasta que la emergencia sanitaria se acomode, para así cuidar al personal.

En este sentido, desde el punto de vista operativo, tanto Sura como la industria en general respondieron de forma positiva a los cambios que impuso el contexto. La empresa posee sistemas preparados tecnológicamente para el formato home office con accesos virtuales.

Así y todo, a futuro, no vislumbro un esquema 100% remoto: intuyo que el trabajo desde nuestras casas estará acompañado por el trabajo presencial. Este esquema mixto es necesario para mantener la cultura del equipo: las conversaciones fluyen de mejor manera cara a cara y se pueden realizar tareas que con el teletrabajo no.

Las inversiones en tecnología que realizamos –15 millones de dólares para proporcionar servicios digitales y transformar procesos manuales con automatización– suman presión al resultado técnico, pero son fundamentales para consolidar el camino de la transformación digital. Esto implica no sólo la incorporación de herramientas tecnológicas, sino también capacitar al talento humano para potenciar sus competencias relacionadas con el mundo digital en el que vivimos hoy.

En este sentido lanzamos nuevos productos asociados a las necesidades actuales. Sura no se define como una aseguradora, sino como una gestora de tendencias y riesgos. Justamente, ayudamos a nuestros clientes a gestionar sus riesgos operativos tradicionales junto a los que consideramos estratégicos, que surgen como consecuencia de los cambios tan rápidos y profundos que se producen en el entorno.

Por ejemplo, si una compañía no encara la transformación digital o no entiende el comportamiento del consumidor, sufrirá un daño, perderá competitividad y sostenibilidad. Nuestra misión es apoyar a nuestros clientes para que sean más competitivos y sostenibles. Así podemos ayudar a las personas a transformar sus habilidades y a las empresas a desarrollar nuevas capacidades organizacionales para adaptarse al contexto.

El año próximo suponemos que será parecido a este, con una inflación más elevada y todavía con un crecimiento moderado. Nos preparamos para enfrentar desafíos nuevamente.