Invertir en arte: una apuesta por el placer

El mundo del arte es un refugio de valor en tiempos de crisis. ¿Cómo es este mercado que mueve 67 billones de dólares anuales a nivel mundial?

 

En épocas de incertidumbre en el sistema financiero surge la curiosidad sobre inversiones alternativas, y particularmente por en el mundo de las obras de arte. En el país, son pocos los que compran y venden obras de arte. Pero a nivel mundial, es un mercado que mueve 67 billlones de dólares por año y que está polarizado por la actividad de Estados Unidos, Reino Unido y China.

NBS Bancos y Seguros entrevistó a tres expertos para responder a la pregunta de ¿qué hay que tener en cuenta a la hora de comenzar a invertir en estos activos culturales?

 

Una cuestión subjetiva

 

A diferencia de lo que ocurre con el mercado de capitales, donde un inversor principiante puede guiarse por tendencias o números medibles de un sector de la economía, para aquel que esté interesado en comprar una obra de arte como una inversión, según los expertos, lo más importante es el vínculo que se pueda establecer con la obra. 

Flavia Masetto representa a clientes en compras y ventas durante negociaciones privadas o subastas, tanto en Argentina como en el exterior, y según ella “la gente compra por placer, más que por inversión; por eso para comprar arte, hay que estar contento”.

En cambio para Faustino Jorge, tasador de arte de Banco Ciudad, “la inversión en el arte, internacionalmente hablando, sigue siendo uno de los reaseguros económicos más importantes”. Pero coincide con Masetto en la necesidad del gusto antes que en el valor: “Cuando un nuevo cliente se acerca, nosotros recomendamos considerar primeramente el gusto para descifrar qué es lo que quiere hacer con esta colección, si guardarla, prestarla, donarla o venderla”.

Por su parte, Juliana Fontalva, gerenta de la colección de arte de la sociedad de bolsa Balanz, coincidió: “Recomiendo el asesoramiento y también mirar al arte desde el punto de vista de la satisfacción personal. No recomiendo considerar la primera compra en arte como una inversión. Eso será algo que se de con el tiempo”.

 

Una educación

 

Para los interesados Fontalva sugirió tomar clases de historia del arte: “No recomiendo mirar una obra de arte como inversión. Sí, pararse delante de la obra, ver qué cuenta y establecer un diálogo profundo con ella. Con el tiempo se adquiere lo que se llama un ojo entrenado, y ahí el mercado empieza a acompañar. Es algo que requiere muchísimo tiempo de experiencia, como todo aprendizaje”. Entre las sugerencias mencionó las clases de Julio Sánchez, Ana María Battistozzi, Graciela Sarit y los cursos del Museo Nacional de Bellas Artes.

Faustino Jorge coincidió sobre la importancia del conocimiento, o de contar con un buen asesoramiento: El conocimiento se forma observando en directo mucha obra. Acostumbrando la vista y los sentidos hacia lo sensible y lo técnico de lo que uno se interesa por conocer. Si no lo puede hacer uno mismo, tiene que buscar a alguien en quien confiar. Hay curadores o asesores que cobran un fee mensual que incluye acompañar al cliente a subastas, avisarle de muestras en galerías, llevarlo a encuentros de arte y demás. Otros cobran un monto fijo según el valor de la obra que finalmente se compre, que puede ser del 10%”.

En el mismo sentido, Fontalva puntualizó que el proceso para pasar de aficionado del arte a experto en la materia puede demorar aproximadamente entre cuatro o cinco años, durante los cuales recomendó viajar, ver muestras, asistir a subastas e, incluso, mirar online las subastas de las grandes casas internacionales.

 

El costo de la inversión

 

También es importante tener en cuenta los costos. 

Masetto consideró: “Quien invierte en un artista joven, que son montos que rondan entre los 5.000 y 10.000 dólares, está siendo un poco mecenas, pero si hay más amigos suyos que compren esa obra y otros clientes de galerías que compren, el valor va a ir creciendo”.

Las subastas son el espacio de intercambio público más importante del mercado de arte local. Sin embargo, pueden generar cierta desconfianza. Para sortearla, Faustino Jorge sugirió: “Es bueno remarcar que hay entidades con trayectoria y que ofrecen garantías, que son lugares adonde se puede acudir para asesorarse o realizar compras o ventas de obras”.

Y para chequear la transparencia de este mercado, el experto apuntó: “Para ver estadísticas relacionadas al mercado de arte nacional e internacional hay varios sitios web que se ocupan específicamente de levantar datos, almacenarlos y armar estadísticas. Podemos nombrar sitios como: Estimarte, Trastienda o Artprice, entre otros. Donde, por supuesto, se pueden ver también gran parte de nuestras ventas así como sus valores finales”.

En conclusión, las herramientas para invertir en arte están disponibles en nuestro país. Quienes apuesten a ello, tendrán que considerar dejarse asesorar para entrar a este mundo y, sin ansiedad, entrenar el ojo hasta convertirse en un experto.

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