la banca digital crece de la mano de las fintech

La banca digital crece de la mano de las fintechs

La compra de Wilobank por parte de Ualá muestra la combinación de las virtudes del ecosistema fintech junto al estatus jurídico de los bancos.

El primer banco digital del país fue Wilobank. Fundado en 2019, sin embargo, no creció tanto en ese tiempo como algunos de sus rivales, Brubank, Rebanking (ahora llamado Reba) e incluso Banco del Sol.

En paralelo, el ecosistema fintech vio crecer cada vez más a Ualá, aunque muy detrás del gigante Mercado Pago. Junto a estas compañías, e impulsadas por la pandemia, también creció el uso de las billeteras virtuales y los medios de pago electrónicos durante el año pasado.

En ese contexto se dio la compra de Wilobank por parte de Ualá, es decir, una fintech compró un banco digital, adquiriendo la posibilidad de hacer intermediación bancaria, algo que hasta el momento le estaba vedado.

Consultado por los motivos de la adquisición, Ignacio Carballo, director de Ecosistema Fintech y Digital Banking de la UCA, opinó: “La operación permitirá a Ualá hacer todo aquello que no podía hacer antes, es decir, ofrecer los productos financieros que sólo la banca puede ofrecer”.

Limitaciones fintech

Por las regulaciones establecidas en la Comunicación “A” 6859 del BCRA, de enero de 2020, se limitaba la operatoria de las fintechs, porque según el texto: “el 100% de los fondos de los clientes deberá encontrarse depositado –en todo momento– en cuentas a la vista en pesos en entidades financieras del país”. Y a partir de esa comunicación todo proveedor de servicios de pago debió contar con un CBU bancario para dar soporte a todas sus transacciones a través de CVU. Fue necesario que las fintechs tuvieran el 100% de los fondos de los clientes depositado en todo momento en cuentas a la vista en pesos en entidades financieras del país.

Ahora, con esta compra, Ualá accede a la licencia bancaria de Wilobank y se amplían sus posibilidades de ofrecer nuevos productos financieros a sus clientes.

Sin embargo, en un escenario donde Santander ya anunció la llegada de su propio banco digital Open Bank a la Argentina, podríamos preguntarnos si hay lugar para tantos competidores.

Con lugar para más jugadores

Sobre este punto Carballo explicó: “Hay espacio para más clientes dentro de la banca digital. Pero con más de 25 billeteras virtuales en un país, uno se pregunta cuál es el rol que ocupa cada una en la vida de las personas. Por otro lado, también es cierto que lo que prima es la exclusión financiera y entonces podríamos seguir incluyendo. Por lo tanto, esto es una propuesta de valor que podría ser bienvenida por esa población. Como ejemplo, vemos que Brubank logró bancarizar rápidamente a un millón de personas”.

Mauro Avendaño, director de Digital Experience en Everis Argentina coincidió en que, si se aprovecha bien, hay espacio: “Siempre hay espacio si hay creatividad. Hay muchos y distintos modelos de negocios. No hay espacio para reinventar la rueda, para hacer lo mismo, pero sí para la creatividad. Es un lugar que hay que encontrar. Esta segunda ola de coronavirus la va a potenciar por las nuevas necesidades que surgen en los hogares y en las empresas”.

Aunque la operación todavía debe ser aprobada por el Banco Central, parece una muestra de cómo las fintechs pueden seguir aportándole valor al negocio bancario.

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