La crisis actual es producto de las malas políticas adoptadas – Juan Luis Bour

“Las teorías modernas adoptadas omiten que cuando uno emite por arriba de la demanda de pesos en la economía se siente el impacto. No vieron el impacto directo que tenía la brecha cambiaria.”

 

Los números del 2020 van a dar una caída sin precedentes en la historia de la Argentina.

Originalmente esperábamos una caída mayor al 12% aunque hoy con el dato de septiembre que fue mejor de lo esperado podemos pensar que la caída va a estar entre el 11% y el 12% del PBI.

Cuando se mira el escenario en general resulta muy complejo. La economía termina teniendo un superávit importante en cuenta corriente. El balance comercial es positivo y se ha reducido la pérdida de dólares por servicios, en particular por el turismo. Pero las reservas cayeron desde diciembre casi 6.000 millones de dólares con respecto a diciembre del año pasado.

Esa situación es producto no solamente de la mala suerte sino de las políticas que se promovieron. La Argentina tuvo malas políticas porque, entre otros aspectos, fue contra la corriente. Primero, ya antes de la pandemia, generó una política antiahorro que se profundizó después. En segundo lugar, una política antiempleo y, en tercer lugar, políticas que apuntan contra la propiedad privada y que terminan generando una fuga de capitales.

Por eso, en medio del superávit comercial, tenemos esta salida de fondos y también una fuga “con los pies”. Es decir empresarios que directamente se van del país. Eso es por el diseño de las políticas macro.

A esa situación hay que agregar una mirada muy trivial del funcionamiento monetario de la economía. Primero porque con la idea de que la emisión no causa inflación se olvidaron de que la emisión causa brecha que pega en la inflación y pega en la pérdida de reservas que, finalmente, también pega en la inflación.

Las teorías modernas adoptadas omiten que cuando uno emite por arriba de la demanda de pesos en la economía se siente el impacto. No vieron el impacto directo que tenía la brecha cambiaria. El escenario es consecuencia de todas estas políticas diseñadas contra el ahorro, contra la propiedad y contra la contratación formal de empleo.

Sufrimos una improvisación en la política monetaria. Si se mira la política cambiaria de este año hubo dos meses con tipo de cambio fijo, pero luego se generó incertidumbre con las políticas. Y cuando se miran los últimos seis meses, el tipo de cambio oficial se depreció 3,5 puntos mensuales. Están en un equilibrio móvil persiguiendo una inflación que empieza a crecer y los condena a devaluar cada vez más.

Además abandonaron esa política de emitir deuda por el Central y ahora es el Tesoro el que emite. Pero la deuda del Central no es igual que la del Tesoro porque la del Central esteriliza. Toma los pesos y luego los devuelve cuando tiene que financiar el déficit fiscal. Además difiere la tasa de interés que tiene que pagar.

En ese contexto la economía se empieza a recuperar porque, como todo gato muerto, rebota al caer. Tenemos un dead cat rebound, pero no sabemos cuánto tiempo más va a seguir. La situación de incertidumbre sobre la deuda llevó la prima de riesgo al rango de 1.200-1.400 puntos.

Los modelos nos dan 3,5% de crecimiento, pero dependerá de si logramos el acuerdo con el Fondo y cuándo. También importa si es un acuerdo creíble o si sólo es para pasar el 2021. Son temas para ir monitoreando.

La Argentina va a tener una pérdida importante sobre lo que ya se perdió en 2019. El foco habría que ponerlo en la negociación con el FMI porque de eso depende de si va a haber otro default o no.

Hay que sacar de la cabeza de los agentes económicos que se va a un nuevo default. Para eso es necesario un acuerdo con el Fondo a sabiendas de que nadie está pidiendo un superávit primario el año que viene. El Fondo va a pedir más de lo que está en el presupuesto. Va a ser necesario un programa que sea creíble para el 2021-2023 que implique estar ordenando la economía y el fisco, pero no solamente por el lado de los impuestos.

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