La economía del conocimiento busca sortear el cepo

En medio del impacto negativo de la brecha cambiaria sobre la competitividad la economía del conocimiento busca consolidar sus exportaciones.

Un reciente informe de Argencon, la cámara que nuclea a las empresas de la economía del conocimiento advierte que, si bien en el último trimestre se registró una leve recuperación de la actividad, el sector sigue peleando para detener la fuga de talento. Dentro de la economía del conocimiento se engloban desde empresas de software hasta servicios de biotecnología.

“Durante la pandemia se aceleró la demanda de servicios basados en conocimiento, cuyas exportaciones alcanzaron en 2020 el récord histórico de participación en el comercio mundial. Pero Argentina sólo aprovecha marginalmente este escenario, ya que el crecimiento de la brecha cambiaria está afectando la capacidad competitiva de nuestros exportadores y fomenta la fuga de cerebros de todas las industrias del conocimiento”, analizó Sebastián Mocorrea, presidente de la entidad.

Importancia en las exportaciones

El informe también muestra los datos del Indec sobre la evolución de las exportaciones argentinas hasta el segundo trimestre de este año.

El sector de la economía del conocimiento exporta 5.776 millones de dólares y se mantiene como el tercer rubro exportador del país, detrás del complejo oleaginoso y cerealero. Y ocupa a 436.000 profesionales, lo que representa el 7% del empleo formal en el país.

A nivel mundial, y en parte por el cambio de hábitos en el mercado laboral que tuvo la pandemia, el sector aumentó su participación en el comercio mundial y representa el 11,15% de las exportaciones totales.

Con este escenario, en 2021 se anunciaron dos puntos claves para impulsar la economía del conocimiento: el nuevo marco normativo de la Ley de Economía del Conocimiento y la eliminación de los derechos de exportación que regirá a partir de 2022.

Tanto en los despachos oficiales como en las empresas del rubro se ilusionan con que estas dos iniciativas aporten algún alivio. Sin embargo, esto no termina de resolver el problema central del mercado, que es la dificultad para conseguir trabajadores. La razón principal es que con el cepo cambiario, a los profesionales les conviene trabajar para el exterior y cobrar en dólares utilizando criptomonedas.

“La masificación del teletrabajo, unida al efecto nocivo de la brecha cambiaria, está impactando seriamente en el mercado de trabajo de las industrias del conocimiento que sufren la fuga de talentos, quienes optan por vender sus servicios a clientes en el exterior por fuera del mercado laboral regulado”, indicó Luis Galeazzi, director ejecutivo de Argencon.

El informe también incluye una buena noticia: el segundo trimestre de 2021 fue el primero desde 2017 en que las exportaciones mostraron un salto interanual positivo. Pero esa tendencia aún no puede considerarse definitiva.

Estancamiento

A pesar de las medidas que quisieron incentivar al sector, en Argentina la participación de las exportaciones a junio de este año cayó al 8,2%. Este valor está lejos del récord de participación que fue de 9,6% en diciembre de 2017, cuando las exportaciones alcanzaron a 7.335 millones de dólares. Desde ese tope hubo diez trimestres consecutivos de caída, con una recuperación en el último trimestre, para llegar a un valor anual de 5.776 millones de dólares al 30 de junio de este año.

La combinación del crecimiento global y el estancamiento nacional determinó que el share de Argentina en la exportación de servicios basados en conocimiento haya caído de 0,44% en 2010, a 0,27% en 2019, y a 0,25% en 2020.

Nelson Dubosq, CEO de Digital House, explicó: “En la empresa tenemos profesores que son gente de la industria. Ahora les pagamos como si estuvieran trabajando en IBM o en Globant, si no, no me dedica esas 4 horas”.

“Desde el Estado y las empresas, hay que transmitir que es lindo trabajar en el sector, que es ‘copado’ en esta industria. Es más fácil conseguir un cliente que un empleado”, detalló Dubosq. “Hay mucho para hacer. Faltarían créditos para estudiantes. Hay Ahora 12 para productos, para gimnasios, pero para educación, no”, agregó.

Desde el sector buscan aunar esfuerzos con el Gobierno para resolver el tema y subirse a la ola global de crecimiento.

Santiago Mignone, socio de PwC, resumió la situación actual: “Es una oportunidad que requiere de pensamiento a largo plazo. Esto necesita de un compromiso que no puede ser sólo de los privados, públicos o academia. Requiere que todos los sectores lleguen a un acuerdo que sea consistente en el tiempo”.