La economía del gobierno de cara a las elecciones

La economía del Gobierno de cara a las elecciones

Con mejores resultados en la recaudación en el primer semestre, el Gobierno se apresta a liberar el gasto en un período de elecciones.

El déficit fiscal del primer semestre del año alcanzó el 0,5% del PBI. Esta mejora de los ingresos tributarios se debe, por un lado, a la reactivación económica y, por otro lado, a los derechos a la exportación, que escalaron un 141,2% de la mano de los precios internacionales de las commodities agropecuarias.

Desempeño fiscal

Para Orlando Ferreres, de OJF & Asociados, el primer semestre tuvo buen desempeño: “El rojo fue bastante bajo y llegó casi al 0,40% del producto. Comparado con el 3,5 o 4% que va a llegar en el año, demuestra que el primer semestre anduvo muy bien. Recién ahora, con las elecciones, va a haber más gasto público y ahí va a aparecer un déficit del 3,5% o similar. Son 420.000 millones de pesos, casi 16.000 millones de dólares de déficit, que es bastante”.

Por su parte, la economista de la Universidad Torcuato Di Tella y ex jefa de asesores de la Secretaría de Política Económica, Marina Dal Poggetto, coincidió en la consolidación fiscal: “Este año la normalización, el rebote de la actividad, la inflación, más el adicional por los derechos de exportación y el impuesto a las grandes fortunas generaron un salto en la recaudación”.

Para Miguel Kiguel, economista de la consultora Econviews, hubo factores que se combinaron: “El gasto fue menor al del año pasado porque el ministro Martín Guzmán pudo contener ciertas presiones. Pero lo más importante vino por el lado del ingreso. Las retenciones el año pasado no estaban en los cálculos de nadie. El presupuesto se hizo con la soja a 350 dólares la tonelada y la cosecha fue a 550 dólares. Además está el impuesto a la riqueza que entró casi todo en el primer semestre y ayudó a recaudar”.

Mientras tanto, el ex director del Banco Central, Enrique Szewach, lo graficó como “una especie de milagro fiscal”. Porque, “por un lado, subieron impuestos (el impuesto a la riqueza y mayor recaudación por exportación) y, por el otro, la licuación inflacionaria generó más ingresos por los tributos atados a los precios, como el IVA, y hubo menos gasto porque se licuaron jubilaciones y salarios”.

Segundo semestre en clave electoral

Los economistas entrevistados coincidieron en que, más allá de los buenos resultados fiscales, en la segunda mitad del año la situación no será la misma.

Miguel Kiguel explicó las razones: “Primero, porque los factores extraordinarios ya pasaron. El impuesto a la riqueza ya se cobró casi todo y la recaudación por la soja ya no tendrá la misma importancia. Pero, además, se incrementará la presión sobre el gasto por el contexto electoral. Por eso el déficit va a llegar al nivel de 3 o 3,5%”.

Para Ferreres se va a notar un cambio, no tanto en el gasto social, sino en gastos de inversión, como en construcciones y obra pública: “Pequeñas obras de veredas como las de la Ciudad de Buenos Aires. Habrá mucho de ese tipo de gasto”.

Enrique Szewach, por su parte, consideró las expectativas a futuro: “Habrá más gastos y más financiamiento del Banco Central. En este semestre se va a devolver el impuesto a las ganancias a los que ganen más de 150.000 pesos, también está el cambio de categorías de los monotributistas, el bono a los jubilados, los aumentos a los planes sociales que están atados al salario mínimo y más obra pública. Obviamente, el Banco Central está detrás de todo esto”.

Una vez más, la reactivación del consumo y la producción basada en el gasto público vuelve a conducir a los economistas a la discusión sobre el mercado de cambios, a causa de la necesidad de divisas para financiar y respaldar el proceso. Pero para empezar a ver los efectos, habrá que esperar a las elecciones.

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