La FED ayuda pero Argentina depende de la política

La baja de la tasa de interés de referencia norteamericana de 25 puntos básicos podría revertir el flujo de capitales a favor de los países emergentes en general y de la Argentina en particular. Sin embargo, el reciente resultado electoral puede poner en duda el apetito de los inversores por los activos locales.

 

El último día de julio la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) anunció una decisión que gran parte del mercado financiero estaba esperando. La institución liderada por Jerome Powell decidió revertir su política de paulatinas subas de las tasas de interés para comenzar nuevamente un ciclo de bajas. Si bien se trató apenas de una reducción de 25 puntos básicos, que llevó la tasa de referencia norteamericana al rango de 2-2,25%, es la primera medida en ese sentido que toma la entidad en la última década.

La decisión, conocida en el marco de la guerra comercial entre el gobierno norteamericano de Donald Trump y el chino de Xi Jinping, surgió por la preocupación oficial acerca de que una retracción de las exportaciones tuviera un impacto en el crecimiento. Con la baja de las tasas apuestan a contrarrestar la eventual caída de la actividad sobre la base de dinamizar el mercado interno. No obstante, el presidente nortamericano se mostró “decepcionado” ante la leve baja y bregó por un rumbo “más agresivo”.

Si bien los indicadores económicos norteamericanos aún no han perforado los valores que se consideran apropiados para revertir la política de endurecimiento monetario que habían encarado las autoridades de la FED, los analistas consultados por NBS Bancos y Seguros coincidieron en señalar el carácter preventivo de la medida y pusieron de manifiesto que la misma fue resultado de las fuertes presiones políticas.

Pocos días después, China hizo lo suyo y devaluó su moneda a más de yuanes 7 por dólar, un nivel que no había tocado en 11 años. Como respuesta, Trump declaró a China “manipulador de monedas” y escaló el conflicto al pedir la intervención del Fondo Monetario Internacional para frenar esa “ventaja” que China buscaba tener en el comercio internacional. Los mercados emergentes y sus monedas sufrieron el embate. Finalmente, el gigante asiático estabilizó su moneda por debajo de ese valor.

Con todo, y más allá de las esquirlas de la guerra comercial, la decisión de la FED tiene un efecto positivo para los emergentes. Por un lado, abarata el acceso al crédito internacional y, por otro, promueve una reversión en el flujo de capitales que colabora con contener el valor de las divisas emergentes y estabilizar el mercado de cambios.

Estas tendencias se vieron reflejadas en la persistente baja de la tasa de interés del bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años, que se encuentra en valores mínimos en la era de Donald Trump. Al cierre de esta edición, dicha tasa se ubicaba en 1,47% cuando un año antes se ubicaba en 3,25%. El dato no es menor ya que es la referencia sobre la cual se proyecta el costo del endeudamiento de los países emergentes en función de su propio riesgo país.

Argentina, sin embargo, difícilmente pueda beneficiarse de la nueva coyuntura mientras transita un proceso electoral que tuvo un resultado inesperado en las elecciones primarias y que, según los economistas consultados, constituye el principal factor de riesgo para el mercado financiero local.

 

 

Las raíces de la decisión

 

Elizabeth Bacigalupo, responsable del equipo macroeconómico de Abeceb, explicó a NBS Bancos y Seguros que el recorte de la tasa de referencia estuvo “en línea con lo que se esperaba desde que la Fed había abierto la puerta para revertir el proceso de normalización monetaria y el ciclo de suba de tasas en Estados Unidos”.

“Había alguna duda en sectores del mercado acerca de si efectivamente iba a materializar esta baja en julio o la iba a dejar para septiembre, atentos a que los últimos indicadores del PBI de Estados Unidos y los de empleo de junio vinieron mejor de lo que se esperaba”, añadió.

“Más allá de estos datos, en el margen un poco mejores, el argumento principal de la FED es actuar de manera preventiva. No está reaccionando al último dato sino que está haciendo un giro estratégico, porque desde diciembre de 2008 que no bajaba la tasa. Ante los riesgos en el crecimiento de la economía global y ciertas señales de flojedad en la propia inflación, actúa de manera preventiva para evitar consecuencias a futuro. Es así como los buenos banqueros centrales del mundo tienden a actuar. Ven un riesgo y actúan preventivamente”, enfatizó la economista.

Por su parte, Luis Palma Cané, presidente de la consultora Fimades, indicó: “Los motivos por los cuales la Fed tomó la decisión son tres y están expresados en el statement (comunicado) y en la conferencia de prensa. Primero, la tensión geopolítica mundial que ha llevado a un evidente inicio de la desaceleración global. Segundo, las crecientes tensiones comerciales que, sin explicitarlo, se refieren a China y Estados Unidos. Y tercero, que la inflación está en niveles extremadamente bajos con relación al objetivo de 2%”. Para el analista, los directivos de la entidad “quieren anticiparse a un posible derrape más fuerte de la economía global y su impacto en la economía norteamericana”.

En cambio, Ramiro Castiñeira, economista jefe de Econométrica, opinó: “Cuesta entender el motivo de la baja. No quedó muy claro porque no hay amenaza de proceso inflacionario en los Estados Unidos y la economía está creciendo”. Además, argumentó: “Las proyecciones de todos los organismos internacionales hablan de crecimiento”.

Sin embargo, el especialista buscó la respuesta en el mercado de renta fija: “Está claro que no la podían subir principalmente porque los bonos largos no reaccionaban. La expectativa de largo plazo es de una inflación baja y por lo tanto los títulos no estaban aumentando más allá del 3%. Tenían lo que se llama la ‘curva planchada’, subía la de corto plazo y los largos no reaccionaban. Quizás lo que se buscó es acomodar esa curva”, arriesgó.

El director de Econviews Miguel Kiguel atribuyó la decisión de tasa a “un poco de presión política para bajarla y cierto interés en mantener la recuperación actual. Está vinculada con las expectativas de reelección de Trump. Quiere una economía que esté creciendo y, para eso, necesita una política monetaria más expansiva. Casi todos los poderes ejecutivos piensan en el crecimiento y los bancos centrales, en la estabilidad financiera”.

 

 

¿Nuevas bajas?

 

Al mercado y al propio presidente de Estados Unidos les gustaría ver una baja de tasas más importante.

De hecho, como indicó Palma Cané, la decisión moderada “provocó una decepción en el mercado, que esperaba que continuaran las disminuciones mientras que la Fed dijo que esta baja era sólo un ajuste de ciclo medio y que, por lo tanto, no estaban aseguradas bajas automáticas a partir de ahora”.

Kiguel agregó: “En este momento la economía norteamericana sigue creciendo y la inflación continúa al 2%. No parece una situación en la que siga la baja de tasas. Eso es lo que leyó el mercado y por eso se frenó y hubo una corrección en el precio de las acciones”.

Bacigalupo, por su parte, destacó: “Dejaron abierta la puerta para volver a bajar la tasa si el escenario global se complica. Siguen con mucha atención lo que está pasando con la desaceleración del crecimiento en Europa y China y los conflictos comerciales con Estados Unidos, que ya vienen de varios trimestres y están afectando la actividad industrial, las exportaciones y el comercio global”. Con todo, para la especialista de Abeceb, “hay que ver cuándo van a materializar la baja, si en septiembre o a fin de año”.

Castiñeira acotó que “dieron a entender que la van a seguir bajando pero tampoco significativamente. Los mercados descuentan que habrá, al menos, una baja más durante el año”.

El analista añadió que Estados Unidos “acumula 10 años de crecimiento continuo y, al mismo tiempo, tiene una tasa de desempleo inferior a la de la crisis subprime. Eso no generó una presión sobre la inflación porque fue todo a productividad y permitió un aumento de salarios y una baja del desempleo. Está viviendo un muy buen momento. Logró el autoabastecimiento energético gracias al shale gas, que permitió que acomodara sus cuentas externas. Está mucho más sólido de lo que se cree y sin indicios de recesión”.

 

 

Impacto en el mundo emergente

 

Las decisiones que se toman en la economía más grande del planeta impactan en el resto del mundo. La baja de la tasa de interés de referencia norteamericana podría revertir el flujo de capitales a favor de los países emergentes.

Miguel Kiguel señaló: “Para los países emergentes, la baja ha sido positiva y sigue mostrando un escenario de mucha liquidez a nivel internacional y de rendimiento, donde hay pocos activos que rindan tasas atractivas. Para los emergentes, esto es interesante”.

Para Elizabeth Bacigalupo, es necesario entender la decisión dentro de un marco que empieza en la crisis financiera de 2008 y 2009, cuando “el mundo desarrollado arrancó un ciclo de relajación monetaria con tasas del 0% y estímulos de quantitative easing (compra de bonos públicos por parte de los bancos centrales) por todos lados”.

“Después de ese episodio –indicó– Estados Unidos fue el primer país en empezar a normalizar su política económica. Este proceso en el mundo desarrollado iba a implicar que el costo del financiamiento para los emergentes fuera a encarecerse, que el dólar fuera a apreciarse y las monedas emergentes depreciarse y se auguraba un mundo menos favorable para los emergentes que el de la época dorada del capitalismo global de 2003 a 2008”.

“Ahora deciden interrumpir ese proceso y relajar de nuevo la política monetaria. En el corto plazo es una buena noticia para los emergentes. Las monedas se apreciaron y el costo de financiamiento bajó un poquito”, agregó Bacigalupo.

Por su lado, Luis Palma Cané consideró que “en la medida en que baja la tasa de los Estados Unidos es menor el nivel de atracción que tiene ese país para los inversores y, entonces, parte de los capitales que están invertidos allí deciden buscar mayores beneficios y se van a los mercados emergentes. Es algo positivo”.

No obstante, el presidente de Fimades aclaró: “Los capitales no se mueven de un día para otro. No hay que mirar la coyuntura porque uno se vuelve loco. Hay que ver la tendencia y la baja de la tasa marca un flujo de capitales a los emergentes. Cuando sube la tasa se da lo inverso”.

Castiñeira estuvo de acuerdo con sus colegas en que “la medida ayuda un montón a los emergentes porque si bajan la tasa cae el piso de tasa para el resto del mundo. Es una buena noticia para cualquier emergente”.

 

 

Argentina: riesgo país y riesgo político

 

Con un riesgo país que se disparó a hasta superar los 2.000 puntos como consecuencia del triunfo de Alberto Fernández en las PASO y el tipo de cambio en la zona de los 60 pesos, todo indica que el efecto de la medida, al menos en estos meses, no se va a sentir en nuestro país.

Para Bacigalupo, “la situación argentina está dominada por factores endógenos, como el ciclo electoral, que genera mucha incertidumbre y hace que los activos locales y la moneda estén más influenciados por factores endógenos que exógenos”. Y agregó: “Las dudas de un nuevo cambio de rumbo en la Argentina, sin saber qué política económica adoptará el próximo gobierno, hacen que el riesgo país suba”.

En la misma línea, Ramiro Castiñeira resaltó que el riesgo país está íntimamente relacionado con lo que sucede a nivel de la política interna. Según el economista, el kirchnerismo, que todo indica que va a regresar al poder el 10 de diciembre, “fue el que aumentó todos los déficits en la economía. En su última etapa no los pudo resolver y los tapaba con cepos y mentiras”.

Kiguel coincidió en que “la decisión de la FED no influye en el riesgo país, que está dominado por las condiciones locales” pero destacó que “si las condiciones locales mejoran, la oportunidad es inmensa”.

Las empresas y las provincias también se ven impactadas por el alza en el costo de fondeo para emisores argentinos. Pese a la baja de tasas de la FED, Bacigalupo señaló que, “salvo casos muy particulares, en la Argentina no creo que los emisores corporativos vayan a reaccionar hasta tanto no se despeje el escenario electoral. El riesgo país hoy domina el precio al que se puede colocar una obligación negociable en el mercado internacional. Para que la Argentina, el sector público y privado, pueda volver al mercado de capitales con tasas razonables se necesita un riesgo país de 400 puntos básicos”.

En su opinión, lo mismo cabe para la deuda subsoberana, aunque subrayó: “La mayoría de las provincias con la nueva coparticipación tiene superávit primario, un ligero déficit financiero y mucha deuda colocada de corto plazo que van renovando. No hay un foco de riesgo en las provincias porque, además, decidieron no gastarse el incremento de recursos y mantuvieron un perfil de gasto primario razonable a pesar del año electoral”.

Kiguel, en tanto, afirmó que la decisión de la Fed “no tiene tanto impacto en las decisiones del sector privado. Lo definitorio es que haya condiciones promercado en los próximos cuatro años”. Al mismo tiempo, concordó en que “las provincias se mueven en línea con lo que pasa en Nación. Sí es posible que alguna empresa salga porque se puede diferenciar del riesgo soberano”.

En definitiva, Argentina dependerá de sus condiciones internas para aprovechar un marco internacional que parece algo más benigno hacia los emergentes. No obstante, tras el resultado de elecciones primarias, una fuertísima volatilidad se apoderó del mercado y los activos argentinos se derrumbaron. La incertidumbre seguirá a nivel local hasta tanto la oposición no empiece a despejar las dudas acerca de cómo será la política económica del que todo indica que será el próximo gobierno.

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