La industria sufrió mucho por la situación económica – Gastón Schisano

Gerente general de BBVA Seguros

 

El deterioro de las variables económicas impactó en la actividad aseguradora. Ahora, lo principal es estabilizar la economía y ver cómo se renegocia la deuda, que forma parte de las inversiones en cartera de las compañías.

 

Las expectativas con el gobierno de Mauricio Macri eran muy distintas a lo que finalmente terminó ocurriendo. Al igual que todos los sectores, el asegurador se vio muy afectado por la situación de la economía. Cuando no hay consumo, la inflación llega a los valores a los que llegó y la gente no tiene un ingreso garantizado para satisfacer sus necesidades básicas, es lógico que el seguro termine siendo una variable de ajuste. Todo ello en un mercado infraasegurado y con los riesgos que eso implica. No es bueno porque, ante un siniestro, luego reclaman mucho más de lo que tienen como cobertura y se afecta a todo el sistema.

La Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN) saliente tuvo una buena gestión con relación a nuestra industria. Tuvo una mirada muy positiva, con cambios de fondo. Se han logrado revertir los reaseguros al inicio de la gestión y se actualizaron los reintegros impositivos para Vida y Retiro. Eso fue un cambio muy importante que hacía más de 20 años que estaba pendiente. Esta última gestión lo ha logrado. Por supuesto que se desdibuja un poco por el contexto inflacionario porque los reajustes son una vez por año y, a la vez, porque el consumo no tracciona.

Además, hubo una cantidad de controles que la SSN aceleró e impulsó una fuerte modernización con balances digitales y libros con rúbricas digitales. Esa transformación digital del regulador se contagió a toda la industria.

Quedan asignaturas pendientes, especialmente en el mundo de las coberturas de seguros que hay que analizar si deben ser obligatorias. Es el caso de los seguros agrícolas y ambientales, que en muchas geografías y países desarrollados son obligatorios.

Pese al contexto, sigue habiendo una gran oportunidad para el sector. Lo optimista que tiene la industria de seguros en la Argentina es que cuando se compara la participación del sector (tanto en Vida como No Vida) con relación al PBI con el resto de los países, se nota que tenemos mucho por crecer.

Lo principal es estabilizar la economía y, a partir de ahí, más allá de la conciencia aseguradora de la que se habla desde hace muchos años, se puede promover desde la educación en la escolaridad, porque el seguro es una cobertura social. Los microseguros, por ejemplo, pueden ayudar a proyectos de economías informales para que el sector pueda acompañar a un cliente cuando tiene problemas en su micropyme. Hay mucho por hacer. Somos optimistas y creemos que en el mediano plazo eso es lo que se va a desarrollar en la Argentina.

Lo que todos los argentinos queremos es recuperar la estabilidad y empezar a crecer. Más allá del color político que tengamos, todos queremos que baje la inflación, que haya un plan de estabilización, que haya crecimiento y baje el desempleo. Es una mirada lógica.

El cepo afecta la actividad porque está inscripta en el mundo de las inversiones. No es una medida agradable, lo han reconocido los mismos que la han decidido, pero comprendemos que hay una situación de fondo mucho más grave en la Argentina. Si no hay dólares y las reservas van a la baja, no hay muchas alternativas. Es una medida buena para el corto plazo pero no se puede sostener a mediano plazo.

No está claro qué va a pasar con la inflación durante el próximo año, pero esperamos que no sea creciente. No hay plan económico, entonces, todavía no se pueden hacer proyecciones.

Lo que es claro es que el nuevo gobierno tiene la obligación de resolver el problema de la deuda. Forma parte de nuestras inversiones y estamos esperando los próximos meses para ver cuál es el plan de reestructuración.

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