La pandemia empeoró una mala situación – Gustavo Marangoni

“Algunos de los problemas que atravesó el país en 2020 se pueden atribuir a la pandemia, pero otros fueron producto de errores propios del Gobierno. Este fue un año para el olvido, aunque no cabe duda de que lo vamos a recordar para siempre.”

 

Cerramos un año con un saldo amargo, en que todos los indicadores económicos tuvieron un desempeño negativo. Algunos de los problemas que atravesó el país en 2020 se pueden atribuir a la pandemia, pero otros fueron producto de errores propios del Gobierno. Este fue un año para el olvido, aunque no cabe duda de que lo vamos a recordar para siempre.

Lo cierto es que el país venía de dos años con caída del PIB y al, entonces, nuevo gobierno le tocó navegar la pandemia. Sin recursos, sin posibilidad de tomar deuda, estábamos en una mala situación y la COVID-19 nos dejó aún peor. 

Sin embargo, en materia de política monetaria, se podría haber actuado mejor. Nadie duda de que entre abril y junio se tenía que emitir dinero para paliar la situación de millones de personas por la vía del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y los Aportes al Trabajo y la Producción (ATP). El problema fue que la tasa de interés se mantuvo negativa y desalentó quedarse en pesos.

El hecho de haber comenzado el año con el dólar a poco más de 60 pesos y de haberlo terminado a 150 pesos habla de lo que le costó al Banco Central (BCRA) manejar la situación. Se corrió desde atrás todo el tiempo y en muchas ocasiones se le escapó la tortuga, para usar una metáfora maradoniana. 

Septiembre fue el punto clave con la imposición de mayores restricciones. Cuando en octubre tomó más intervención la mesa de dinero del BCRA, la situación pareció mejorarse, pero estamos frente a una calma chicha. Nadie sabe qué puede pasar.

La buena noticia es que hay elementos que permiten pensar en un panorama un poco más favorable. Por un lado, se está poniendo más prolijidad en las cuentas con el exterior. Ya se llegó a un acuerdo con los deudores internacionales y se ordenó la situación con los bonistas del mercado local. Falta llegar a un entendimiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y, después, con el Club de París, pero en ese aspecto todo parece encaminado.

La inflación será el principal desafío para el año próximo. El Presupuesto estima que se ubicará en el 29% anual. Sin embargo, pocos creen que ese será el número y hay quienes sostienen que se ubicará entre el 45% y el 50%. Lo mejor sería alcanzar un punto intermedio, pero todavía es incierto el panorama.

En cuanto a la economía real, está claro que hoy estamos mejor que en abril, que fue el período de cuarentena más estricta. Sin embargo, vemos que hay sectores que se recuperan pero después vuelven a caer.

Ahora hay que tomar la decisión de contener el gasto público. La economía de 2021 no está en condiciones de resistir 1,2 billones de pesos de más con la actividad en recuperación, aunque sólo sea por el rebote tras una caída como la de este año.

El acuerdo con el FMI es fundamental, pero no va a arreglar todo. Ya se vio lo que pasó luego del acuerdo con los bonistas, con una euforia que duró muy poco tiempo. A ello se va a tener que sumar un plan económico claro. A un gobierno que recién empieza y lo agarra la pandemia se le puede tener un poco de paciencia. Un año después se necesita más claridad.

Si la Argentina no hace nada, sólo con la recuperación de países como Brasil, los Estados Unidos y China, en 2021 se puede llegar a rebotar más del 5%. Pero lo ideal sería agregar algo más. Estímulos a la inversión, incentivos para los sectores que generan dólares. De esa manera, el crecimiento podría ser aún mayor y más duradero.

Hace diez años que la Argentina está estancada. A esta crisis hay que buscarle una salida virtuosa. Para ello va a ser necesario adecuar precios relativos y tarifas. Y arreglar el tema fiscal, para que no haya solo un sector que siente que son los únicos que “ponen el hombro”.

 

Gustavo Marangoni

Politólogo

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