La tecnología al servicio de la inclusión financiera

Juan Cerrutti - Foto04

La explosión de los datos, de Internet y la creciente penetración de dispositivos móviles, como los smartphones, generan las condiciones para ampliar la llegada de los servicios financieros a nuevos segmentos de la población.


El crecimiento que viene mostrando Internet y la cada vez mayor penetración de los dispositivos móviles, como es el caso de los smartphones, impulsaron a las empresas de tecnología a desarrollar nuevos medios de pago que proponen utilizar para ampliar el acceso a los servicios bancarios por parte de sectores de la población todavía excluidos de los mismos. 


Existen al menos dos propuestas que dominan la escena a la hora de realizar pagos a través de dispositivos móviles. El primero tiene que ver con el teléfono celular utilizado como herramienta de acceso a medios de pagos digitales, también accesibles desde la web, como pueden ser Mercado Pago o PayPal. La segunda propuesta tiene que ver con el desarrollo de una billetera móvil propiamente dicha, concebida como un sistema de pago en sí mismo, donde el usuario, a través de la tecnología Near Field Communication (NFC), puede efectuar un pago utilizando su celular en una terminal POS por contactless.

Walter Risi, socio asesor de TI de KPMG Argentina, sostuvo que el uso de estas tecnologías abre nuevas posibilidades para la bancarización. “La banca web está más dirigida a la persona que ya usa la banca fija y es utilizada como algo adicional que facilita su interacción con el banco. Aunque no fue concebida para ser el único contacto con el banco, con el tiempo, en muchos casos, se está usando cada vez más. Por otra parte, en los segmentos más bajos o de menor inclusión, existe una penetración de dispositivos celulares mucho más amplia que la de la PC, con lo cual, dado que esos sectores tienen acceso a esos dispositivos, con una adecuada campaña los bancos podrían llegar tranquilamente a ellos”.

El ejecutivo utilizó el caso de Sudáfrica para ejemplificar. “Se trata de uno de los países que estuvo a la vanguardia en la adopción de pagos móviles, con una población con acceso limitado a entidades financieras, por temas culturales o distancias geográficas”.

“De todos modos, para que el pago electrónico se difunda, habrá que hacer un trabajo de acercarse a esos segmentos y diseñar aplicaciones que sean atractivas y sencillas. Pero, tecnológicamente, creemos que los elementos están”, destacó.

Marcelo Fondacaro, director comercial de VeriTran, indicó que otra de las ventajas de la tecnología móvil para favorecer la inclusión financiera y la bancarización es la posibilidad de reducir los costos que generan los modelos clásicos de atención. “Los modelos físicos requieren la instalación de ATMs, sucursales, recursos humanos, para atender a los clientes. Con la tecnología móvil, estos costos pueden reducirse a valores por debajo de 1 dólar, lo que en algunos países puede representar entre 20 y 30 dólares anuales por cliente. Esto permite ampliar la base de usuarios, porque si los costos son muy elevados es más complicado llegar a la base de la pirámide”.

En sintonía con su colega, Risi destacó que una de las funcionalidades que el celular ofrece a los sectores no bancarizados, sobre todo en sectores que quizá tienen mayores dificultades para acceder, incluso, a una computadora, es la ubicuidad. “Vos en cualquier lado tenés tu celular. Esto, además, permite un nivel de relacionamiento del usuario con el banco mucho mayor que cualquier otro canal electrónico o medio fijo”.

El impulso del Banco Central

En las empresas de tecnología esperan que el Banco Central (BCRA) le dé impulso a las tecnologías de pagos móviles, como una herramienta para ampliar el acceso a los servicios financieros por parte de la población, una intención que manifestó el propio presidente de la entidad, Federico Sturzenegger, en su discurso inaugural.

“La agenda verdadera es que ayudemos a la bancarización, que es la formalización de la economía. En su versión ideal, propendiendo a una economía sin circulante, un objetivo quizás lejano, pero que no por ello deja de ser un norte claro”, enfatizó el titular de la entidad monetaria.

Para Javier Rosenberg, Business Development Latam de Worldline, el rol del BCRA, como organismo encargado de regular la actividad financiera, es central. “Cualquier acción que se genera desde el Estado marca el ritmo de adopción de todas estas iniciativas porque las compañías que se rigen por esa regulación comenzarán a desarrollar este tipo de soluciones. Además, no es sólo una cuestión de rentabilidad sino también de facilitar ciertos procesos. Todo lo que venga del Estado como acción superadora o de desarrollo de tecnología es fantástico”.

En este sentido, Risi comentó que el BCRA hace tres años sacó una nueva normativa para complementar la normativa clásica que existía para IT, donde se hace énfasis en el análisis de riesgo de los canales electrónicos. “Para que esto se difunda aún más, el Banco Central debería continuar trabajando para dar a las entidades mayor flexibilidad en la implementación de los mismos”.

“Cuando hablamos de medios de pago electrónicos estamos hablando de un mercado que está regulado. Nosotros en todos los países trabajamos muy cerca con los bancos centrales o los reguladores para poder colaborar e ilustrar sobre la seguridad y la tecnología. Ellos cumplen un rol muy importante porque son los habilitadores para que esto se realice. Es necesario estar alineados para que la inclusión financiera y la inclusión social se produzca”, agregó Fondacaro.

“Nosotros proveemos una solución basada en una plataforma muy robusta que ya tiene 10 años en el mercado. Es una tecnología específica para la industria financiera que permite desarrollar todo el negocio de pago, tanto para banca móvil e internet banking. Esta tecnología cuenta con estándares de seguridad muy altos que nos han permitido reducir el fraude en muchos de los mercados donde operamos”, agregó.

Rezagados en relación al resto del mundo

Los entrevistados coincidieron en que, en la región, la incorporación de las tecnologías de pagos móviles viene rezagada en relación a lo que sucede en el resto del mundo, en particular Estados Unidos y Europa.

Para Rosenberg, “este retraso tiene que ver con un tema cultural. La gente está acostumbrada a seguir manejándose con efectivo. Existe una falta de confianza en cuanto a la seguridad de estas tecnologías y, además, mucho del comercio se maneja todavía en un marco de informalidad”.

De todos modos, el ejecutivo se mostró confiado respecto a la posibilidad de adoptar los sistemas de pagos móviles. “Cuando el parque de celulares esté más adaptado a la tecnología NFC y los usuarios puedan incorporar el criterio de seguridad real que ofrecen esta soluciones, podremos avanzar más rápidamente”.

Risi destacó que en nuestro país las condiciones tecnológicas “están dadas para dar ese salto y se muestra optimista al aventurar que entre este año y el que viene comenzaremos a ver soluciones de pagos móviles”.

El especialista coincidió en que las razones por las que aún existe cierta reticencia para incorporar este sistema son básicamente culturales. “Hay cuestiones que tienen que ver con la economía en negro que van más allá de la tecnología, pero también hay cuestiones que son culturales. La Argentina y los países de Latinoamérica, en general, tienen una cultura del efectivo muy fuerte. Imaginamos que, con el tiempo, esa cultura va ir cambiando y cada vez se irán prefiriendo los medios de pago electrónicos sobre los otros, por cuestiones de mayor seguridad y mejor contabilidad de las personas”.

Argentina tiene una penetración del 50% de personas bancarizadas, de las cuales un 33% usan home banking y un 10% banca móvil, explicó Fondacaro. “Para poder pensar en un modelo de pago, lo que hay que hacer es aumentar la cantidad de clientes en la banca móvil para generar una masa crítica de personas haciendo transacciones. Los bancos en Argentina están trabajando mucho en el desarrollo de sus modelos de banca móvil y creemos que de acá a fin de año va a haber novedades importantes en el mercado”.

En definitiva, los entrevistados coinciden en que el pago electrónico favorece la inclusión financiera. Si bien será necesario derribar algunas barreras culturales, difundir el uso de la tecnología y trabajar para afianzar el concepto de que se trata de una herramienta, las condiciones tecnológicas están dadas. También será necesario que los bancos centrales de los países trabajen en sus regulaciones para dar un marco favorable a esta iniciativa.

Share Button