Las aseguradoras pierden con los desastres naturales

Las aseguradoras pierden con los desastres naturales

Los siniestros generados por eventos climáticos como inundaciones, incendios forestales o huracanes encarecen las pólizas a nivel global.

La crisis climática preocupa también a las compañías de seguros, porque los riesgos asociados con los eventos extremos generan variaciones en los patrones de siniestralidad.

En ese sentido, un estudio realizado por Swiss Re señala que en la primera mitad del año, el mercado asegurador sufrió pérdidas por casi 40.000 millones de dólares en el mundo a raíz de daños generados por catástrofes naturales.

La cifra representa un 27% más que la media de los últimos 10 años y es la segunda más alta de la historia. No obstante, el estudio advierte que los costos de los siniestros aumentarán entre 90 y 120% en los próximos 20 años.

Este escenario impactará en un incremento de las primas en las pólizas que aseguren propiedades, que podrían variar entre 33 y 41% entre el 2020 y el 2040, para cubrir esos costos.

La situación es compleja y lleva a las compañías a reducir la cobertura de riesgos en zonas críticas. En ese sentido, en los estados de Florida o Colorado (Estados Unidos), es complicado asegurar viviendas que están ubicadas cerca de bosques. Las aseguradoras no quieren por temor a tener que cubrir daños a raíz de incendios forestales, o en otras zonas con riesgo de inundaciones.

Ante esta dificultad, el Gobierno Federal debió intervenir con una cobertura pública para asegurar casas en zonas con alto riesgo que nos son aceptadas por ninguna compañía.

Los cierto es que los eventos climáticos son cada vez más frecuentes y severos. Los incendios generados en julio por la sequía y el calor extremo arrasaron trece estados en el oeste de Estados Unidos y parte de Canadá. Mientras que el incendio Bootleg, en Oregón, quemó en dos semanas el equivalente a la ciudad de Los Ángeles en vegetación y bosques.

Riesgos extraordinarios

La erupción del volcán español de Cumbre Vieja, en La Palma (Islas Canarias) encendió nuevamente el interrogante sobre el rol del seguro a la hora de cubrir riesgos catastróficos.

Las coladas de magma provocaron la evacuación de más de 6.000 personas y destruyeron, al menos, 580 construcciones con la lava que llegó a cubrir cerca de 250 hectáreas. Sin embargo, catástrofes como la erupción de un volcán son catalogadas como riesgos extraordinarios por las compañías de seguros y los daños no se cubren, aunque esas propiedades estén aseguradas.

En este caso, el Consorcio de Compensación de Seguros (CCS), una entidad pública que depende del Ministerio de Economía, ofreció una indemnización a los dueños de viviendas que tengan un seguro vigente por los daños ocasionados. Además, brinda cobertura por los daños generados por inundaciones extraordinarias, terremotos, maremotos, ciclones y erupciones volcánicas.

El cambio climático plantea un dilema técnico a las compañías de seguros: deberán ajustar las primas para poder asumir los altísimos costos que estos siniestros generan en daños. Pero también es una oportunidad de negocios para aportar soluciones y coberturas para los riesgos asociados al clima que ya están afectando al mundo.