Las bases están sentadas, pero mejorar la inversión será clave

Si en los próximos cuatro años el programa es sólo endeudarse, ahí será un problema. Este es un momento de transición, que necesita de una expansión de la demanda y mejorar la infraestructura para mejorar la competitividad. Si el Gobierno invierte, se justificará el aumento de la deuda. El tema es que debe ser moderado.

El objetivo inicial del Gobierno apuntó a corregir los desequilibrios fiscales, las cuentas macro y también a nivel micro. Existía una muy importante distorsión de los precios relativos entre los distintos commodities, de importación y exportación, de consumo local. Se trataba de una distorsión que requería de una corrección inmediata. Todas las medidas que se fueron tomando apuntaron a resolver este desequilibrio de precios relativos. El problema es que fueron demasiadas medidas, aunque fueran correctas. Y demasiado de algo correcto no resulta necesariamente en algo correcto.

Eliminar subsidios, bajar retenciones y reconocer las deudas a los jubilados y a las provincias, manteniendo las partidas sociales, resultó en una tremenda presión sobre el sistema que, en una primera instancia, es inflacionaria. Al generarse esta presión sobre el sistema, el Banco Central tuvo que mantener tasas de interés muy altas, lo que generó un efecto recesivo. En definitiva, las medidas fueron correctas, pero la suma de todo resultó en una contracción moderada.

Antes que más gradual, el tema sería haber encarado objetivos menos ambiciosos. Porque una mayor presión implicó una devaluación adicional con tasas muy altas y recesión. Y todo esto, además, se da en el contexto de una economía mundial que no crece, con nuestro principal socio comercial (Brasil) en problemas, a lo que se suma mucha tensión política local.

Respecto a la deuda que se viene contrayendo, no era posible políticamente bajar los subsidios sociales, que se venían financiando con emisión monetaria, pero tampoco podían sostenerse los niveles de inflación, entonces lo único que quedaba era aumentar el endeudamiento. En este sentido, lo bueno de la herencia del gobierno anterior es una economía bastante desendeudada, donde además se pueden aprovechar todavía las tasas muy bajas, la abundancia de crédito y la gran liquidez que hay en el mundo.

De todos modos, si en los próximos cuatro años el programa es sólo endeudarse, ahí será un problema. Este es un momento de transición, que necesita de una expansión de la demanda y mejorar la infraestructura para mejorar la competitividad. Si el Gobierno invierte, se justificará el aumento de la deuda. El tema es que debe ser moderado.

Por otra parte, si bien la apreciación real del tipo de cambio que se viene registrando es preocupante, no estaría a favor de un ajuste en este momento. Tendría efectos en la inflación. Primero hay que avanzar con las metas de inflación del Banco Central y, recién ahí, ajustar las tasas.

En síntesis, tras este primer año de la administración de Mauricio Macri, las bases para reanudar el crecimiento están sentadas, pero mejorar la inversión será clave.

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