Las elecciones del año próximo van a influir mucho en el escenario económico – Orlando Ferreres

“Ya se han tomado algunas medidas de austeridad fiscal y habrá más que se van a adoptar en acuerdo con el FMI. El gasto público está desviado y genera un riesgo de expansión monetaria muy fuerte que llevó al dólar paralelo y el dólar libre a precios exorbitantes.”

La actividad ya se está recuperando, aunque en octubre la actividad bajó un 0,8% y la industria cayó un 6,6% con respecto a octubre el año pasado. Este año la caída será de alrededor de un 11,8%, que es un número bastante grande.

Entendemos que va haber una recuperación con rebote, que será el resultado de conceder mayores libertades a nuevos sectores como, por ejemplo, la educación y el turismo que, como aún no está la vacuna contra la COVID-19, todavía no están activos.

Según el último dato del Indec la inflación en octubre subió un 3,8%, y un 37,2% con relación a octubre del año pasado. Es una cifra que, dentro de todo, está bien porque es esperable una tendencia al alza por la gran expansión de pesos que hay en el mercado. Eso debería impactar en el dólar paralelo y el contado con liquidación. Si bien con la venta de activos y bonos del Estado están logrando bajar un poco los dólares financieros, igual existe una gran cantidad de pesos que se van a traducir en una inflación más alta (del 36% o 37%) para cerrar el año.

A este panorama en materia macroeconómica hay que agregarle un aumento del desempleo y de la pobreza que puede llegar a ser de más del 50% hacia fin de año.

El Gobierno no tuvo muchas alternativas porque la pandemia lo afectó sin que hubiera podido pensar. Podemos opinar sobre cómo lo hizo pero, en definitiva, lo que hay que ver ahora es qué va a pasar el año que viene, que es un año político, con elecciones. Si bien no son presidenciales igual van a influir mucho en el escenario y ahí vamos a ver cómo va al Gobierno frente a esta nueva realidad.

Y creo que le va a ir bien porque la última cifra del PBI publicada para un trimestre va a ser la del segundo trimestre del 2021, que va a mostrar un incremento importante de la economía, posiblemente del 17% porque en ese trimestre de 2020 el PBI cayó 19%. Aunque no se va a recuperar todo lo perdido, desde el punto de vista político va a dar la sensación de que se está creciendo bastante y que la Argentina va a seguir creciendo.

La realidad es que la Argentina no está teniendo un desempeño distinto al que se hubiera previsto. Una caída de entre el 11% y 12% del PBI es lo que pronosticamos en marzo y abril.

Puede ser que Brasil tenga una caída un poco menor porque no tuvo tanta cuarentena. El error puede haber sido una cuarentena muy larga, o no haber habilitado los colegios o los hoteles.

El balance de la política argentina no puede ser muy bueno porque hubo grandes problemas para la población y ocupamos los primeros puestos en muertos cada 100.000 habitantes. Esto problemas ya son un hecho y habrá que absorberlos para el año que viene con la vacuna que se va a dar en los primeros días de enero.

Eso puede generar una expansión productiva interesante que no va a ser tan alta como la caída de este año, pero puede llegar al 6% o 7% del PBI. Así, mejoraría la situación del país y se reducirían el desempleo y la pobreza. Quizás los salarios terminen empatados. Lo que no sabemos es si la jubilación va mantenerse en términos reales porque dependerá de la recaudación de la Anses, que es la que determinará los haberes. Y aunque no esté bien, es lo que está bien en la práctica.

Ya se han tomado algunas medidas de austeridad fiscal y habrá más que se van a adoptar en acuerdo con el FMI. El gasto público está desviado y genera un riesgo de expansión monetaria muy fuerte que llevó al dólar paralelo y el dólar libre a precios exorbitantes.

El dólar oficial no está mal porque está siguiendo la inflación interna y la de Estados Unidos pero, como faltan reservas, aumenta el tipo de cambio y genera la idea de que puede haber una devaluación importante.

En resumen, tenemos una situación compleja en algunas variables macroeconómicas pero que un acuerdo de facilidades extendidas con el FMI (que va a tardar unos tres o cuatro años en devolverse) puede ayudar mucho a bajar el déficit fiscal y a ordenar las cosas.