Las fintech apuestan a crecer pese a la regulación

Tras dos años consecutivos de fuerte crecimiento, el sector de tecnología financiera comenzó 2020 con cambios en algunas de las reglas de su operación. Especialistas consultados indican cuál será su impacto en las proyecciones de las compañías.

 

Luego de crecer casi un 70% el año pasado y 100% en 2018, el sector fintech local finalmente podría encontrar algunas razones para su ralentización. Es que las empresas de tecnología financiera, que suman poco más de 230 en el país, no sólo dependen del devenir de la economía, sino que también están influenciadas por el marco regulatorio que las engloba.

Hasta ahora, el principal regulador del sector financiero, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) había tenido una postura de “laissez faire”, pero desde el cambio de gobierno, el 10 de diciembre pasado, las condiciones se modificaron.

La meteórica expansión de las fintech logró no sólo llamar la atención de inversores y usuarios: también creó recelos entre los jugadores tradicionales del sector financiero (los bancos) y generó en los entes gubernamentales la necesidad de avanzar en una cierta regulación. Y esto ocurrió más pronto de lo que propio sector esperaba: poco antes de que se cumpliera un mes de la llegada de Miguel Ángel Pesce al Central, la autoridad monetaria avanzó con un paquete de medidas que buscan “llevar transparencia” a la operación de un grupo de compañías que conforman el heterogéneo ecosistema de las fintech.

Estas incluyen, entre otras cosas, la obligación –para las billeteras digitales– de depositar el 100% de los fondos de los clientes en cuentas a la vista en pesos en entidades financieras del país; además de mantener separados los saldos de las billeteras de los montos que el cliente invierta en cualquiera de los productos que les ofrezcan. Pese a que el tono de esta regulación fue un poco más conciliador de lo que se esperaba en la previa, luego de que se conociera la norma la Cámara Argentina de Fintech se reunió con el directorio de la autoridad monetaria para llevar sus inquietudes e intentar armar una agenda conjunta.

Semanas después, el Banco Central avanzó con una nueva ola de medidas, y les solicitó a las billeteras digitales que se registren en un directorio. En concreto, les dio plazo a los proveedores de servicios de pago (PSP, tal es el nombre técnico de las billeteras digitales) hasta el próximo 1º de abril para solicitar la inscripción en un “Registro de Proveedores de Servicios de Pago que ofrecen cuentas de pago” y encuadrarse en un régimen informativo y de vigilancia para monitorear su evolución. Otro de los puntos de esta nueva norma es que les solicita a las billeteras que en su publicidad incluyan “una leyenda que deje claro que se limitan a ofrecer servicios de pago y que los fondos no cuentan con garantía de los depósitos que tienen las entidades financieras”.

El sector fintech es heterogéneo y comprende a varias ramas de empresas vinculadas con las finanzas: desde las que otorgan financiamiento no bancario, las que basan sus soluciones en blockchain, hasta las que ofrecen soluciones de pago.

Las primeras medidas que se conocieron apuntaron a este último sector, ya que el Central avanzó con una serie de normas que apuntan a cuidar “la transparencia” de las operaciones y evitar que las fintech realicen lo que se conoce como “intermediación financiera”, es decir que usen los depósitos de sus clientes para prestarle a otros usuarios. Dicha actividad, de acuerdo a las normas vigentes, es exclusiva de los bancos, que responden ante el BCRA con exigencias patrimoniales e informativas.

Sin embargo, semanas después la autoridad monetaria lanzó otro conjunto de normas que “indirectamente” modificarán el negocio de otro de los verticales fintech: las empresas que otorgan financiamiento no bancario. Al prohibir el uso del débito directo interbancario (es decir, débitos en cuenta que provienen de una entidad diferente a la de la cuenta) y el débito inmediato (DEBIN) recurrente para el cobro de cualquier concepto vinculado a préstamos, el Banco Central le pegó al modelo de cobranzas de este tipo de compañías, lo que afectará, dicen, sus costos y su capacidad de originación de préstamos.

“Tan sólo en un mes, el BCRA pasó a incorporar de manera explícita algunas verticales fintech bajo su óptica y normativa. Pero, en paralelo, dos normativas en la esfera tributaria también cambiaron el paisaje de manera directa o indirecta al ecosistema”, dijo el economista Ignacio Carballo. “Por un lado, la implementación del impuesto PAIS sobre las operaciones con tarjeta que impliquen adquisición o uso de moneda extranjera. Por otro, la suspensión temporal del régimen de promoción de la Economía del Conocimiento”, puntualizó.

 

El impacto en el sector

 

Con sus diferencias, el consenso de las empresas de tecnología financiera es que las regulaciones no afectarán sus proyecciones de negocios para este año. Sin embargo, algunas compañías se mostraron en modo “wait and see”, mientras avanzan en los cambios necesarios para cumplir con los nuevos requisitos.

Al respecto, Carballo destacó: “El sector fintech conforma un ecosistema variopinto, entonces hay distintas posturas respecto a la regulación. Seguramente habrá compañías que prefieran seguir operando como hasta ahora, porque de alguna manera incurrían en abusos contra los usuarios, pero la mayoría ve con buenos ojos que se cree un marco regulatorio. Incluso hay empresas que necesitan que se avance en este tema para continuar con su expansión, ya que a la hora de captar inversiones internacionales los capitales no aceptan venir a la Argentina porque consideran que existe un riesgo regulatorio”.

En tanto, Paula Arrregui, COO de Mercado Pago, consideró: “Entendemos la necesidad de garantizar el dinero de los usuarios y, en líneas generales, nos parece bien lo hecho. Creemos que hay puntos mejorables y Mercado Pago pone a disposición todo su conocimiento y experiencia de trabajar en siete países distintos para lograr que las regulaciones acompañen el incremento de la inclusión financiera”.

Por su parte, Salvador Calogero, CEO de la fintech de préstamos Vivus, remarcó: “Creo que lo más fuerte es esta obligación de tener los fondos en una cuenta bancaria. Este punto pareciera que juega un poco más a favor de los bancos, que terminarían siendo favorecidos por la liquidez que tienen las fintech”. Al mismo tiempo, el ejecutivo dijo: “En todos los mercados europeos las billeteras virtuales se manejan en forma independiente del sistema financiero tradicional. Existen, sí, un montón de normativas respecto a garantías o información para los usuarios. Creo que lo que falta es un sentido de información para el consumidor, que muchas veces se encuentra en desconocimiento de dónde está invirtiendo su plata o quién se la garantiza”.

En ese punto, Calogero estuvo de acuerdo con la creación de un “registro fintech”. “El BCRA busca tener ‘una foto’ del mercado y conocer a todos los jugadores: saber cómo se manejan o qué capitales tienen. La apuesta es a compartir la información y acceder a los datos que ya tiene el Banco Central”, afirmó.

“Tanto el Régimen de Inscripción para Proveedores de Servicio de Pagos que definió el Banco Central como los regímenes de información son módulos de regulación lógicos y positivos, ya que ordenan la nueva figura de PSP y le permiten mayor acceso a información y transparencia al regulador”, coincidió Arregui.

“La revolución fintech no se va a poder parar”, es el punto de acuerdo entre distintos representantes de empresas del sector. Mientras el Banco Central trabaja para darle transparencia y elementos de protección a los usuarios de servicios financieros, en las fintech piden que no se atente contra la inclusión financiera. “Como impulsores de la billetera virtual creemos que es fundamental promover en toda la población el acceso a productos y servicios financieros de calidad a un costo adecuado, lo que resultará en una rápida formalización de la economía y dará trazabilidad a los entes reguladores y, por ende, mayor transparencia”, enfatizó Arregui.

Carballo, en tanto, sostuvo: “Es necesario analizar cada esfera de la regulación y sus vicisitudes en particular. Para esto debemos escuchar a todos los actores, grandes y chicos, ganadores y perdedores de cada postura, pero siempre y primordialmente con el foco puesto en los consumidores. Solo así las fintech podrán ser un motor para el desarrollo económico e inclusivo en Argentina”.

 

Una tendencia mundial

 

Las regulaciones del BCRA surgen dentro de un contexto en el que los reguladores del mundo  pusieron a las fintech bajo la lupa. El Consejo de Estabilidad Financiera (FSB), que integra a todas las economías del G20, adelantó que en la cumbre de este año publicará informes sobre el impacto de las fintech en las economías emergentes, la regulación sobre las stablecoins (un tipo de moneda digital que buscar reducir la volatilidad en su precio siguiendo la cotización de uno o varios activos) y el balance sobre el uso de la tecnología para la regulación.

En América Latina, el caso emblemático en cuanto a la regulación del sector de tecnología financiera es el de México, que entre 2018 y 2019 avanzó con una reglamentación que abarca a todo este ecosistema. La normativa no atentó contra el desarrollo del sector, por el contrario: las fintech mexicanas vivieron una expansión en estos dos últimos años y ya suman más de 500 empresas, de las cuales 200 surgieron tras su reglamentación.

Recientemente, también en España se avanzó en la creación de un sandbox para poner a prueba los desarrollos de las fintech de ese país.

Así, si se tiene en cuenta la experiencia internacional, el Banco Central argentino tendría en sus manos distintos espejos en los que mirarse. “Tanto México, como Brasil y Colombia son países donde podría basarse la regulación de Argentina. Al final del día, lo que se busca es que el consumidor sepa cómo son administrados sus fondos”, señaló Calogero.

Desde Mercado Pago, Arregui remarcó: “Somos una empresa multilatina, operamos en siete países y en todos ellos hay diferentes regulaciones que conciernen a partes de nuestro negocio. En Argentina, por ejemplo, no es necesario tener una licencia para dar préstamos, pero en Brasil sí, y por eso operamos con un banco como socio, que es quien otorga los créditos. En cada lugar nos adaptamos para cumplir con todas las leyes y normativas”. Y cerró: “Brasil es uno de los casos donde se han aplicado regulaciones interesantes en pos del desarrollo de la industria, por ejemplo”.

La relación entre las fintech y el regulador del sistema financiero recién empieza. La nueva gestión del Banco Central tiene al tema en su agenda de preocupaciones y seguramente habrá nuevos capítulos regulatorios durante 2020. Con todo, difícilmente se pueda detener el avance de un sector que lleva la innovación y la adaptabilidad en sus genes.

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