“Las reformas van en el camino correcto de mejorar la competitividad y productividad de la economía argentina” Dante Sica

El Gobierno comenzó después de las elecciones un proceso gradual de reformas que apuntan a corregir las distorsiones que el sistema económico ha generado y que le han impedido crecer en los últimos años. Creo que las reformas en general, tanto la tributaria como la laboral, van en el camino correcto de mejorar la competitividad y productividad de la economía argentina. En conjunto son reformas pro inversión y pro empleo, en tanto van dirigidas a eliminar distorsiones que el sistema tributario ocasiona, tanto a nivel nacional como provincial, y que generan costos a los empresarios.

La reforma tributaria, si bien es gradual y quizás va un poco por debajo de ciertas expectativas que había en el sector empresario, va por el camino correcto y ayuda bastante. En cuanto a la reforma laboral, la propuesta del Gobierno fue mucho más ambiciosa de lo esperado y apunta a todas las cuestiones extralaborales que aumentan el costo laboral y nos sacan fuera de la competencia. De alguna manera tiende a eliminar las restricciones internas que han impedido desarrollar el mercado de trabajo formal en Argentina y, por otro lado, se adecua a las tendencias internacionales en términos de innovación y cambio tecnológico.

Ahora todas estas reformas requieren el consenso de los distintos actores a fin de que los inversores, tanto internos como externos, las evalúen como permanentes en el tiempo y así puedan estirar su mirada con respecto al planeamiento de las inversiones. Por ello es importante que el Gobierno esté construyendo consensos, tanto a nivel de los distintos actores económicos que están involucrados como a nivel legislativo. Eso generará la expectativa de permanencia en el tiempo de las reglas.

En lo económico, la foto hoy todavía es mala pero claramente es mucho mejor que la del año pasado y la expectativa es que las variables se vayan acomodando en un proceso de transición donde los requerimientos de la macroeconomía y las correcciones de corto plazo generan tensiones con respecto a los objetivos de mediano plazo de reformas estructurales.

En este sentido, la inflación es uno de los principales problemas que la economía viene arrastrando y el Gobierno, en su programa económico, la está combatiendo como lo hacen el 90% de los bancos centrales del mundo, con programas de metas de inflación. Más allá de las expectativas, en el corto plazo vamos a tener esta transición con tasas de interés altas que generan una menor tasa de inversión o una menor tasa de actividad, pero, en general, la política monetaria es acertada y puede permitir que en los próximos años la baja de la inflación sea genuina y estable en el tiempo.

Otro problema de la economía es que hay un aumento de las importaciones, tanto en bienes de capital como bienes intermedios, que va a una velocidad mucho más rápida que la recuperación de las exportaciones. Argentina va a convivir durante los próximos años con un déficit externo, pero acá el gran tema es que los actores económicos percibamos este déficit no como crónico sino como transitorio y que la calidad del mismo también sea distinta.

El Gobierno tiene todavía que afrontar dos años difíciles, de transición, en los que será clave mantener la disciplina fiscal y la regla de baja del déficit, y vamos a convivir con el endeudamiento.

En este contexto, el 2018 puede ser un año de inflexión, que nos permita pensar que estamos mucho más cerca de entrar al círculo virtuoso de un crecimiento sostenido a largo plazo que del círculo vicioso anterior de tener crisis recurrentes cada 2 o 3 años.

Share Button