Las tendencias que marcarán la banca mundial en 2021

La implementación de nuevas soluciones tecnológicas durante la pandemia hacen preguntarse en qué medida llegaron para quedarse.

La pandemia de COVID-19 aceleró la digitalización de todos los negocios. Y la banca no fue la excepción. Ahora, tras los pasos adelante que se dieron el año pasado, llega el momento de determinar cuánto de ese futuro llegó para quedarse y cuánto hay para revertir, y que vuelva a funcionar como era antes de las medidas para frenar el coronavirus. Un informe elaborado por la consultora Accenture detalló las diez tendencias que dominarán la agenda de la industria bancaria en 2021. Este año, los equipos de gestión de los bancos tendrán que decidir si quieren liderar o si prefieren seguir al resto por detrás.

1. Foco en lo local. Es posible esperar que muchos bancos extiendan su estrategia mientras simplifiquen sus negocios, racionalicen sus carteras y recorten su alcance internacional. Los ingresos de la industria no se normalizarán hasta el 2022 o 2023, por lo que es probable que se impulsen las adquisiciones por el recorte de gastos y el aumento de la participación de los clientes en la cartera.

2. La “neonormalidad”. El aumento de las transacciones bancarias digitales en 2020 reveló qué bancos tradicionales habían construido un ADN digital real frente a quienes intentaban ponerse al día. La penetración del cliente digital aumentó a niveles sin precedentes, pero luego se estabilizó. El año 2021 se caracterizará por la “lucha” entre los bancos tradicionales y los bancos digitales por atraer y retener clientes.

3. El ocaso de las appsA medida que la industria completa su migración a las pantallas, la competencia se está ampliando y mejorando. El lanzamiento de Google Plex en 2021 y la probable evolución de Apple, de proveer tarjetas de crédito a ofrecer servicios financieros más amplios, va a llevar al mundo occidental por el mismo camino que hemos visto en China, donde la banca minorista desaparece en plataformas más amplias de gestión digital.

4. Trasparencia radical. En 2021 los bancos minoristas tradicionales tendrán que defenderse de las fintech y bigtech, mientras que también tratan con márgenes comprimidos, pérdidas de crédito, y economías con bajo crecimiento. Los packs de productos bancarios luchan por sobrevivir cuando hay alternativas gratuitas, pero también cuando los ingresos recurrentes de los bancos a través de estos paquetes palidecen en comparación con los ofrecidos por Amazon y otros nativos digitales; los cuales podrían fácilmente ser a base de la “banca gratuita”.

5. La oportunidad del crédito. En 2020, el apoyo del sector público significó pérdidas para la banca, por las enormes provisiones de crédito en previsión de futuros incumplimientos. Durante 2021 esas pérdidas comenzarán a abrirse camino a través de la gestión inteligente del crédito como un diferenciador de rendimiento. Para reforzar la rentabilidad, los bancos también necesitarán ser inteligentes y agresivos sobre la nueva extensión de crédito.

6. El efectivo deja de ser el rey. A nivel mundial, la pandemia vio caer el uso de dinero en efectivo en, aproximadamente, un 6%, y esa tendencia de caída continuaría.

7. La banca verde. Este año será probablemente un punto de inflexión en los préstamos sostenibles, ya que los bancos centrales y los reguladores están reconociendo ahora las graves consecuencias macroeconómicas del clima si es que no hay cambios. La próxima Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en noviembre de 2021 proporcionará un centro de coordinación para nuevos compromisos de los sectores público y privado con respecto a los préstamos sostenibles.

8. El mundo incierto de las regulaciones en Estados Unidos. El impacto de las elecciones estadounidenses en la industria se hará evidente en 2021. Pero muchos cambios siguen siendo inciertos, no se sabe si la administración de Biden mantendrá la actitud más indulgente hacia las fusiones y adquisiciones bancarias y la concesión de nuevos estatutos que se dieron durante la última parte del mandato de Trump.

9. El nuevo rol del regulador digital. A medida que la pandemia de COVID-19 retroceda, los bancos centrales necesitarán encontrar el equilibrio correcto entre la regulación y la estimulación de la innovación.También están revisando la forma en que se comunican y, más importante, cómo “escuchan” a la economía en general.

10. Cloud computing como plataforma habilitadora de negocios. El coronavirus fue, claramente, un impulsor para la nube. El peligro es que los bancos se encierren en un silo. Pero la cloud computing debe ser vista como una herramienta flexible y configurable que permite computarizar, analizar y ajustar opciones de seguridad a una amplia variedad de necesidades comerciales.