Los bancos se preparan para la reactivación del crédito

Pese a la continua baja de tasas, el crédito no repunta y el mercado aguarda por un escenario de menor incertidumbre. En esta nota tres especialistas comparten el panorama del sector y las expectativas del crédito para este año.

 

Luego de un 2019 con tasas de interés nominales y reales por las nubes, la nueva administración del Banco Central (BCRA), al mando de Miguel Ángel Pesce, adoptó la postura de iniciar un camino descendente en la tasa de referencia que, al cierre de esta edición, ya encadenaba ocho bajas consecutivas desde diciembre del año pasado.

“Las tasas descendieron unos 25 puntos desde fines de 2019, especialmente con la baja que está impulsando el Gobierno para las pymes, ya que da algunos beneficios a los bancos mediante la liberación de encajes no remunerados. Sin embargo, no vemos mucho espacio para seguir bajando. Están medio en un piso porque la inflación proyectada en los mejores casos está dando 40%, los más optimistas en 25%, pero nosotros creemos que ya en los niveles que está no se va a poder bajar más”, apuntó Roberto Araujo, gerente de Productos y Segmentos de BBVA.

Los datos de inflación de comienzos de año alentaron al BCRA a anotar las últimas bajas en la tasa de referencia que, al cierre de esta edición, se ubicaba en 38%.

“El recorte de la tasa depende de la inflación y, si bien sorprendió la baja rápida, creo que hay un piso de inflación que es de 2% mensual y eso habla de una tasa que ya está muy cerca de lo que es la expectativa. Sobre todo porque buena parte de la desaceleración de la inflación responde a que el dólar estuvo muy quieto, las tarifas y los combustibles también. Cuando se descongelen esos precios va a haber un poco más de inflación, más cerca del 3% que del 2%, y ya la tasa da más cercana a lo que está hoy”, analizó Lorenzo Sigaut Gravina, director de Ecolatina.

Sin embargo, y más allá de los continuos recortes en la tasa de interés, aún no se aprecia un mayor dinamismo del crédito en el sistema y la tan anhelada reactivación parecería encontrar un claro límite por el lado de una demanda que se mantiene deprimida a la espera de nuevas bajas en el costo del financiamiento y de un escenario de menor incertidumbre.

De acuerdo con Hernán García, economista jefe de Banco Galicia, “algo de demanda hay pero todavía no podemos hablar de que el crédito esté traccionando. Falta todavía. No es exclusivamente un tema de tasas. Hay también un tema de actividad, que es fundamental para que el crédito empiece a acelerarse. Puede ser que el mercado, sobre todo en lo que es comercial, esté esperando una baja de tasas adicional y, por lo tanto, postergue las decisiones de crédito. Por el otro lado, quizá están esperando que la actividad traccione un poco más y tener más certidumbre. Creo que el mercado espera que haya mayor previsibilidad, sobre todo con el tema de inflación y tasas, para poder empezar a tomar más crédito”.

En igual sentido, Araujo, de BBVA, profundizó en las dificultades del segmento pyme: “Hace dos años que las pymes son un sector que viene ahogado, con caída de actividad, presión fiscal, aumento de costos internos por paritarias y presión impositiva. Entonces vienen golpeadas y, aunque la baja de tasas haya sido sustentable, todavía no se ve un impacto en el nivel de actividad, con lo cual es lenta la recomposición de stock y de ventas, sobre todo en el período de vacaciones porque en enero y febrero se resiente mucho el nivel de actividad”, comentó.

De acuerdo al especialista, lo que más se mueve es lo transaccional, de corto plazo, como el descuento de cheques y facturas. Por el otro lado, la demanda de préstamos de largo plazo se mantiene escasa y los grandes proyectos de inversión esperan un resultado en la renegociación de la deuda soberana para poder impulsarse con un horizonte más claro.

Al respecto, Sigaut Gravina se refirió al escenario actual de incertidumbre. “Estamos en un contexto muy dicotómico en donde el escenario de default puede alejarse o concretarse. No hay mucho en el medio. En este nivel de incertidumbre el wait and see opera para todo, no sólo para los créditos, incluso para los propios planes del Gobierno. Si esto se resuelve favorablemente, además con estas tasas y con los estímulos del sector público, estoy convencido de que el crédito va a empezar a fluir. Es lo lógico después de varios años de vivir al borde del default y con tasas tan altas, pero primero tenemos que recuperar el horizonte y, para eso, esta cuestión de estar al borde del precipicio del default se tiene que resolver”, dijo.

De acuerdo con el economista, hay condiciones objetivas para pensar que la negociación de la deuda pueda llegar a buen puerto aunque estima que será después del 31 de marzo (la fecha a la que aspira el Gobierno).

“Hay espacio para negociar, en el sentido de que el precio de los bonos argentinos está muy bajo y ya tiene implícito una quita muy grande. Si el Gobierno logra una quita un poco mejor y además recupera la capacidad de pago hacia adelante, hay posibilidades de que la deuda vuelva a ser sostenible y que el acreedor termine con un nuevo título pero que valga más que lo que vale actualmente. En ese sentido, hay condiciones objetivas para que se dé el canje. Después, la clave va a estar en el arte de la negociación, como en una partida de póker o truco: no sólo hay que tener buenas cartas sino también saber jugarlas bien”, consideró el director de Ecolatina.

 

Demanda reprimida

 

Según Sigaut Gravina, en caso de una resolución favorable de la negociación con los acreedores, la banca cumplirá un rol clave para apuntalar el crecimiento y, en ese sentido, son varios los sectores con demanda crediticia postergada.

Para Hernán García, de Banco Galicia, “la realidad es que, a nivel agregado, si se mira lo que ha pasado con el crédito en Argentina en los últimos dos años, diría que todos los sectores tienen demanda deprimida porque en términos de PBI a moneda constante y como se quiera medir, el crédito ha caído a niveles mínimos en los últimos años. El sistema financiero se ha achicado en términos de crédito enormemente, con lo cual diría que hay necesidad de crédito en casi todos los sectores”.

En materia de segmentos, desde BBVA, Roberto Araujo anticipó que el mayor interés va a estar enfocado en las pymes. “Junto con los emprendedores es la torta a la que están apuntando varios bancos, sobretodo porque es la más rentable. Después están las corporativas y las grandes empresas, donde los spread son más limitados y existe mayor riesgo en caso de que se caigan. Ahí queremos estar en una posición dominante pero en el mundo transaccional, no en el crediticio. Pero en pymes y emprendedores vamos a estar teniendo ofertas agresivas durante todo este año”, anticipó.

A la hora de definir sectores de actividad con la demanda crediticia más reprimida, Lorenzo Sigaut Gravina apuntó a bienes durables como motos, autos y electrodomésticos “Los bienes durables vienen cayendo fuerte en la Argentina y hoy no hay crédito atractivo en este sector. Ahí hay una demanda reprimida de más de un año y medio. No es normal que no haya crédito para la compra de bienes durables. En ningún país del mundo se mueve al contado como acá”, analizó.

 

La materia prima está

 

Por el lado del fondeo de los bancos, se aprecia un sistema financiero con buenos ratios de liquidez, que da cuenta de la existencia de “materia prima” suficiente para salir a prestar cuando se hayan despejado las dudas de los tomadores de crédito.

Para García, los depósitos vienen aumentando muy fuerte. “Hoy estamos viendo crecimiento en depósitos a plazo bastante sostenido y en transaccionales también, es decir, que el fondeo viene bastante en línea con lo que está pasando a nivel monetario. Venimos de un noviembre y diciembre donde hay estacionalmente más demanda de dinero y en febrero todavía la situación era de bastante liquidez. Los ratios siguen siendo muy altos y esto creo que va a cambiar en la medida en que el crédito empiece a traccionar junto con la actividad. Es un proceso que lentamente debería empezar a ocurrir”, estimó el ejecutivo de Galicia.

En materia de divisas, si bien la liquidez es mucho más baja tras el retiro de depósitos del año pasado, se empezaría a estabilizar progresivamente. “Para empezar ya se frenó la salida, ahora queda un goteo, incluso en medio de enero hubo una leve subida porque la gente, para evitar pagar impuestos, trajo los dólares a las cuentas y ahora los están retirando, pero en menor cantidad. Con lo cual, vemos que el mercado de dólares puede tener una recuperación también, sobre todo en el sector de agro, los sectores exportadores, como puede ser la carne, algo de energía y no mucho más”, apuntó Araujo.

Araujo destacó que cuentan con aproximadamente 200 millones de dólares con los que piensan salir a colocar préstamos en dólares. “No todos los bancos están igual. Nosotros tenemos una buena posición porque fuimos los primeros que salimos del crédito en dólares el año pasado ya que priorizamos mantener la liquidez para poder pagar los depósitos de la gente. Pasamos de una cartera de 1.300 millones de dólares a 500 millones de dólares en los que estamos hoy. La clientela respondió bien, canceló sus compromisos y ahora, con un panorama más tranquilo, estamos en condiciones de volver en esa línea”, aseguró. El ejecutivo también recalcó que están encarando una campaña muy agresiva en el segmento pyme, para el que están desarrollando productos a tasas competitivas con foco en la innovación y la transformación tecnológica y digital.

En Banco Galicia, en tanto, mantienen su estrategia centrada en seguir a la cabeza del mercado en el sector privado “Hoy, en términos de share de bancos privados estamos primeros y el objetivo es seguir liderando. Eso naturalmente plantea una estrategia lo más agresiva posible para poder crecer. El objetivo de crecimiento de clientes y de la cartera de crédito está en nuestro ADN, con lo cual, en la medida en que el contexto lo habilite, el banco va a ser agresivo”, afirmó García.

La potencialidad de un nuevo escenario, con un achicamiento del spread entre tasas activas y pasivas, parecería no poner en duda la rentabilidad de las entidades bancarias, que podrán aprovechar otras oportunidades para mantener sus ganancias. Tal como señaló Sigaut Gravina: “Las nuevas condiciones generan negocios por otros lugares. Hay que ver cómo se acomoda el sistema financiero. La concentración puede hacer que algunos vuelvan a ganar por el lado del volumen. En el agregado, parecería que los bancos pueden llegar a perder rentabilidad pero hay que ver si lo compensan apuntalando los negocios más rentables”.

Sin dudas hay mucho margen para crecer. Quedará ver en los próximos meses la resolución de las variables mencionadas y cómo responderá el sistema financiero a una posible reactivación del crédito, hasta ahora largamente postergada.

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