Los bonos verdes alcanzaron un nuevo récord en 2020

Este año se emitieron 247.700 millones de dólares en bonos sustentables. Pero el mercado nacional está lejos de alcanzar el crecimiento global. 

 

A medida que crece la conciencia sobre la sustentabilidad, cada vez más gobiernos y empresas recurren a valores negociables destinados a financiar proyectos ecológicos y sociales. En 2020, los bonos verdes y las finanzas sustentables registraron otro récord.

Este año, se emitieron 247.700 millones de dólares en todo el mundo, según la entidad sin fines de lucro Climate Bonds Iniciative (CBI). Si se le suma el capital que se otorgó por préstamos verdes por 10.000 millones de dólares, la cifra alcanza los 257.700 millones de dólares.

En 2021, el mercado recibirá un nuevo impulso por parte de la Unión Europea (UE), que se convertirá en el mayor emisor global cuando empiece a comercializar 267.000 millones de dólares en valores sustentables para su fondo de recuperación pandémica.

Así y todo, la Argentina corre por detrás de este fenómeno. En 2007, el Banco Mundial creó el primer bono verde. Lo hizo a partir del interés de fondos de pensiones suecos que querían invertir en proyectos relacionados con el clima pero no encontraban la manera de financiarlos. En América Latina, el primer instrumento de estas características lo emitió Corporativo Peruano en 2014. 

“La Argentina se sumó tarde y hoy aparece en el quinto puesto a nivel regional”, afirmó Pablo Cortínez, economista y focal point de Finanzas Sustentables de Fundación Vida Silvestre y director del Programa ejecutivo en bonos verdes y finanzas sostenibles de la UCEMA.

 

Pioneros

 

Recién en 2017 La Rioja emitió el primero a nivel nacional. Su destino fue la energía eólica, por 300 millones de dólares. Luego fue seguida por Jujuy ese mismo año, por 210 millones de dólares para energía solar. Las dos colocaciones se hicieron en el exterior.

Finalmente, en 2018, se llevaron a cabo las dos primeras emisiones de entidades bancarias, a cargo de Banco Galicia e Itaú. En ambas, los valores fueron adquiridos por la International Finance Corporation (IFC), el brazo financiero del Banco Mundial. 

El BICE también realizó otra emisión, donde el comprador fue el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). 

“Hasta entonces el mercado no era genuino. Estaba reservado a ciertos participantes: las colocaciones de las provincias se hicieron en el extranjero, mientras que en los casos de las entidades bancarias hubo un único comprador”, analizó Cortínez.

 

Cambio de rumbo

 

La tendencia se modificó en febrero pasado, cuando la energética AES emitió el primer bono verde colocado en el país de manera genuina, abierto para todo el público, por 48 millones de dólares, un paso relevante para el sector.  

“Los Estados Unidos, China, Alemania, Francia y los países escandinavos son los mayores emisores. En América Latina, Brasil lidera históricamente la emisión regional. México, Colombia y Chile se sumaron en 2019 y este año emitieron más de 4.000 millones de dólares en bonos verdes soberanos. De a poco se observa el auge regional: el primero soberano de América lo lanzó Chile en el primer semestre del año pasado”, describió el especialista.

Para que las finanzas verdes despeguen en el país y crezcan las oportunidades en el mercado local, hace falta una mayor estabilidad macroeconómica, opinó Cortínez. “Los vaivenes de la economía argentina y la incertidumbre ahuyentan a las inversiones, incluidas estas”, aseguró. 

“Crece el interés local e internacional en estas inversiones, que, en su mayoría, se concentran en energía renovable. Aunque la Comisión Nacional de Valores ya delimitó sus normas marco y Bolsas y Mercados Argentinos posee un panel especializado, todavía es escasa la difusión de estos mecanismos, que jugarían un rol crucial en la reactivación de las economías regionales”, concluyó.

 

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