Empresario ahorrando

Los FCI abren el juego al mercado inmobiliario

La Comisión Nacional de Valores autorizó el primer Fondo Común de Inversión (FCI) para la construcción.

Ahora los fondos comunes de inversión (FCI) alcanzan también al desarrollo de viviendas porque la Comisión Nacional de Valores (CNV) autorizó la oferta pública del primer FCI cerrado en pesos para el mercado inmobiliario. Lo hizo en el marco del artículo 206 de la ley 27.440, conocida como Ley de Financiamiento Productivo, y la resolución general 882/21.

La iniciativa prevé la emisión de cuotapartes por un valor de oferta pública de 2.000 millones de pesos en el primer tramo de emisión, y de hasta 10.000 millones de pesos como monto máximo nominal. Financiará el desarrollo de viviendas para los sectores de ingresos medios y bajos, de hasta 220.000 unidades de vivienda (UVI) de precio final. La UVI es una unidad que se ajusta en pesos, indexada por el Índice de Costos de la Construcción. En una primera etapa, comenzarán invirtiendo en complejos ubicados en centros urbanos de todo el país.

El fondo autorizado es impulsado por la firma Pellegrini S. A., que actúa como sociedad gerente, y el Banco de Valores, que interviene como sociedad depositaria. Al ser cerrado, no podrá ingresar cualquier inversor. Por estar dirigido al desarrollo habitacional, este nuevo FCI es considerado un instrumento financiero con impacto social.

Según la CNV, “será certificado por la calificadora de riesgo FIX SCR, sobre la base de una auditoría anual del uso de sus fondos, que será presentada para su listado en el Panel de Valores Negociables SVS de Bolsas y Mercados Argentinos S. A (ByMA)”.

Impacto en el real state

Los FCI inmobiliarios, tienen beneficios en el impuesto a las ganancias. Por eso se espera que atraiga a inversores institucionales. El nuevo fondo apunta a compañías de seguros y bancos, autorizados recientemente por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) “para afectar hasta el 1% de su responsabilidad patrimonial computable a mecanismos de financiamiento colectivo”.

La noticia fue bien recibida por el mercado inmobiliario. Brókers y desarrollistas entienden que su implementación podría significar un impulso a una industria golpeada por la cuarentena. Con este sistema se podrá invertir en pesos y capitalizar en dólares, como una forma de diversificar riesgos, en un contexto en el que la oferta de créditos hipotecarios, además, es limitada.

“La aparición de estos instrumentos es valiosa. La inclinación de los argentinos por los dólares y los ladrillos es marcada. Muchos tienen capacidad de ahorro, sobre todo en pesos, pero no llegan a comprar una propiedad. Este mecanismo otorga un canal directo para invertir en propiedades, democratizando su acceso. La administración se hace de manera profesional y con un equipo abocado full time para generar el mayor retorno posible”, consideró Alex Sakkal, director comercial de la desarrolladora inmobiliaria Nómada.

La empresa, especializada en edificios corporativos premium, actúa como asesora de inversiones en el FCI cerrado (FCIC) Allaria Nómada, el primero autorizado a emitir cuotapartes por un importe equivalente a 250 millones de dólares, tanto de inversores institucionales como minoristas, con un plazo estimado de diez años, y la posibilidad de obtener liquidez tres veces al año.

Es un tipo de mercado en auge en otros países, porque permite a fondos institucionales invertir en real estate sin ser expertos ni contar con un gran capital. Además, se benefician de la baja volatilidad y diversifican su cartera con bienes reales.