Los fondos apuestan a la liquidez

El “reperfilamiento” afectó a los fondos que liquidan en 24 horas y a las administradoras bancarias, que ahora apuestan a los activos líquidos.

 

Tras el reperfilamiento de la deuda pública los fondos comunes de inversión apuestan por la liquidez, donde la nueva estrella son los money market

La medida que se anunció a fines de agosto pasado sorprendió a las administradoras con tenencias de Letras del Tesoro, un instrumento en el que no se preveía una postergación de los plazos de pago. Los fondos más afectados fueron los “t+0” y “t+1”, con corta duration (liquidan en el día y en 24 horas, respectivamente), que poseían las letras que se reperfilaron en sus carteras. 

Como consecuencia, perdieron un 30% de patrimonio en los 30 días siguientes. Las letras descontaban riesgo, pero valían entre 90 y 95 dólares. Hoy ya no tienen precio de referencia. En cambio, los bonos ya habían sido golpeados por el resultado de las elecciones primarias y las carteras ya estaban sufriendo una caída en las valuaciones que anticipaba alguna reestructuración de los títulos públicos.

Martín Saud, senior trader de Balanz, afirmó sobre esto: “El reperfilamiento mató a la industria de fondos. Y a las empresas las complicó muchísimo más allá de tener plata en los fondos, porque para manejar el cash tenían Letes y Lecap”.

Por su parte, Juan Salerno, CIO y portfolio manager de Compass Group opinó que los administradores no esperaban un reperfilamiento de las letras, “dado que eran letras de Tesorería, lo esperable era emitir y pagar en vez de reestructurarlas”.

Para Sigrid Tolaba, vicepresidente de Southern Trust, la situación de la industria es de “fragilidad”. Prefirió ser cautelosa porque observa que muchos inversores quedaron atrapados y no tuvieron la posibilidad de retirarse. “Las personas jurídicas están reperfiladas y esperando los vencimientos. Y las personas físicas, a lo mejor, siguen estando con pedazos de cuotapartes”, explicó.

 

Fondeo de los rescates

 

Los rescates de los inversores se fondean con las subastas que realiza el Banco Central (BCRA) para recomprar letras. También satisface con un sistema de pases directo la renovada necesidad de liquidez de los fondos. Estos aprovechan una remuneración en pesos a un día, que está muy cerca de la que obtienen los bancos cuando toman las Leliq que ofrece la autoridad monetaria.

La regla es que no se toma riesgo, sino que se compran activos líquidos para hacer frente a una nueva ola de rescates y quitar volatilidad a las cuotapartes. 

Hoy los fondos están privilegiando la liquidez, por lo que invierten en cuentas remuneradas de bancos de primera línea, plazos fijos, pases del BCRA y cauciones. Todos instrumentos de corto plazo y rápido rescate, típicas inversiones de los fondos conocidos como money market.

Como consecuencia, los fondos que invierten en renta fija perdieron 9 puntos porcentuales de participación en el total de la industria. Antes del reperfilamiento tenían un 45% del patrimonio frente al 36% que reúnen hoy. En cambio, los fondos money market ganaron 6 puntos y representan un 39% del total. 

“Ahora el patrimonio es mucho más líquido, pero los rendimientos son menores”, afirmó Salerno, en referencia a que las administradoras obtienen un 51% en los activos líquidos frente al 120% o 130% que rinden las letras en pesos en el mercado secundario. 

Los controles cambiarios que se implementaron en septiembre también afectaron a los fondos como a cualquier persona jurídica, ya que deben ir al mercado financiero si quieren hacerse de divisas para cumplir con la regulación que los obliga a pagar los rescates en la misma moneda en que se hizo la suscripción.

 

Menos rentabilidad y salida de inversores

 

En el mes posterior al reperfilamiento y el control de cambios se observaron caídas de patrimonio que superaron el 48% en algunos fondos de renta fija. Sucede que los inversores, asustados por las medidas, rescataron sus cuotapartes para comprar dólares, lo que derivó en el nuevo cepo cambiario.

“Los primeros inversores que reaccionaron fueron los institucionales, porque las personas físicas no fueron reperfiladas y no rescataron hasta que se abrieron los fondos. Al menos en nuestro caso, las personas físicas se quedaron casi todas. Y se fueron más que nada las empresas que necesitaban la liquidez”, comentó Saud. “El que no necesita la plata se queda tanto en el fondo como en la letra, a ver si al menos la cobra al vencimiento. El que necesita el dinero tuvo que salir y asumir una pérdida”, añadió.

“Costó mucho construir este mercado de fondos, que hace cuatro años era muy chico. Es difícil recuperar los clientes que se van, en especial las personas físicas. Volvió la desconfianza, no en el sistema de fondos porque los fondos tienen poca alternativa, pero sí en el mercado de capitales. Hay que volver a generar confianza”, se lamentó el ejecutivo. “Todavía hay más inversores que hace cuatro años, pero a medida que pagan las letras, la gente puede rescatar su plata”, afirmó.

Sigrid Tolaba coincidió en que el sector aún está mejor que antes de 2012 al mirar la serie de largo plazo. “Igual da pena, porque es una industria que estaba creciendo. La masa bajo administración tiene ciclos. Es una desilusión”, reconoció. 

 

Expectativas ante el nuevo gobierno

 

Hacia adelante, los ejecutivos observaron una falta de definiciones sobre la política económica del próximo gobierno, y todos esperan que la industria pueda recuperarse.

Saud estimó: “A menos que el gobierno al que le toca venir se muestre pro mercado, la industria de los fondos no se va a recuperar tan fácilmente por el tema de la confianza. El gobierno va a necesitar que haya una industria de fondos que no sólo financie al Estado, sino también a las empresas que van a necesitar capital el año que viene”.

Para Salerno, “más que crecer, el tema es mantener el patrimonio. Que el cliente diversificado que pudo sortear la crisis lo haga a  través de los fondos que lo protegieron”, explicó.

Según Tolaba, “Argentina tiene estos enormes movimientos cíclicos en la economía que impiden cualquier posibilidad de formación de ahorro de largo plazo. Como administradores de activos, este es el proceso que a todos nos gustaría acompañar porque le haría bien al país, al mercado de capitales y a la economía en general”, opinó. “Lo que necesitamos es un entorno más estable para que la demanda o los clientes quieran ahorrar en Argentina”, concluyó la ejecutiva con respecto al futuro.

Share Button