“Los proximos 1.000 millones”

Así llama la industria tecnológica a la nueva ola de personas que en el mundo se incorporan a Internet con teléfonos inteligentes. No usan textos, en parte porque son una franja con educación escasa. Pero en parte también porque existen recursos para manejarse en línea mediante la voz y las imágenes. Esas aplicaciones, que permiten navegar a gente que quizá no tiene más que una alfabetización básica y compra teléfonos de bajo costo, ofrecen la misma sencillez intuitiva a cualquiera. Las empresas tecnológicas predominantes descubren que deben repensar sus productos para estos nuevos usuarios y enfrentar a los competidores locales que han sido más veloces.

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