Los riesgo de pisar el dólar para bajar la inflación

Los riesgos del dólar bajo para controlar la inflación

El atraso cambiario puede impactar sobre el sector externo y las cuentas fiscales. Se incrementa la brecha y afecta las inversiones.

En los primeros seis meses del año, el dólar mayorista se incrementó un 13% y cerró el 30 de junio a 95,73 pesos. La suba se ubica por debajo de la inflación acumulada en el mismo período. Pero el comportamiento del dólar no ha sido el resultado de una libre flotación, sino de un accionar deliberado del Banco Central y el Tesoro que operaron en los mercados alternativos, como el del “contado con liqui” (CCL).
En paralelo, la escalada en el precio de las commodities agropecuarias sirvió para nutrir de divisas al país, y el Banco Central acumuló en ese período.
La situación, si bien expresa una tendencia a la normalización del mercado, a la vez, plantea el riesgo de que el eventual atraso cambiario condicione al sector externo y a la actividad, en general, en vísperas de la recuperación luego de la pospandemia.
Por otro lado, es esperable que un dólar oficial combinado con las restricciones cambiarias abone un incremento de la brecha. De hecho, mientras en enero la distancia entre el oficial y la cotización del CCL se ubicaba en el orden del 65%, en la actualidad oscila cerca de un 75%, con tendencia alcista.

Atraso cambiario

Sobre la estabilidad alcanzada en el mercado cambiario, el economista jefe de FIEL, Daniel Artana, señaló: “Es un intento para tener un ancla nominal que ayude a reducir la inflación de acá a la elección”. Y destacó el rol del BCRA: “El Banco Central ha estado ganando reservas y ha habido superávit comercial pero, por otro lado, ha estado pisando importaciones y también pagos de dividendos al exterior, lo que fuerza a las empresas a reprogramar sus deudas. Tratan de reducir artificialmente la demanda de dólares y, además, tienen reprimido el movimiento de dólares asociado con el turismo. Es imprudente devaluar bastante menos que la inflación y atrasar el tipo de cambio. Claramente hay una connotación electoral”.
En esa línea, Diana Mondino, economista de la Universidad CEMA, coincidió en que “el Banco Central está vendiendo dólares en forma indirecta y, por eso, lo mantienen bajo”.
Sin embargo, para el ex secretario de Finanzas y director de la consultora Quantum, Daniel Marx “es opinable si existe o no atraso cambiario”. Y precisó: “Durante el año han mejorado mucho los precios de exportación de la Argentina. Pero si uno mira las condiciones financieras, ahí sí parece un poco más demandado el dólar y hay un riesgo potencial de atraso cambiario. Habrá que ver cómo juega, entre esos factores, la confianza externa”.
Mientras tanto, el ex ministro de Economía Ricardo López Murphy destacó los dichos del ex presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, de que por cuestiones electorales han rezagado el tipo de cambio de manera ostensible. “Es un alerta y es posible que lo corrijan y ocurra una devaluación importante después las elecciones”, añadió.

El impacto en la actividad

Consultada sobre la competitividad, Diana Mondino opinó: “El dólar jamás es competitivo. Podemos tener un dólar a 500 pesos y va a haber empresas que nunca van a poder exportar. En cambio, hay empresas del sector agropecuario que, a pesar de que reciben un dólar de 63 o 70 pesos, exportan igual. El problema es de productividad.”
Daniel Marx, por su parte, opinó: “Si tomamos el dólar promedio, es competitivo, por ejemplo, por el lado de las exportaciones, aunque si caen los precios de los productos de exportación, pueden generar algunos inconvenientes. Pero si ingresan capitales, van a ayudar a la demanda y a la actividad. En caso contrario, sí va a haber un problema”.
En cambio, López Murphy aseguró sobre la brecha: “El atraso es grande y habrá que corregirlo. Esa corrección se va a reflejar en las dificultades de las cuentas externas y en el empleo. Pero todo parte de un problema grave de descapitalización del país que se nota en la infraestructura y en el empleo privado (que no crece desde hace 14 años). Si la economía llega a crecer, la necesidad de importaciones va a ser muy grande”.
Pero, además, continuó: “La brecha cambiaría es un impuesto a la inversión. Es un mecanismo que alienta actividades en la informalidad y es una señal muy complicada. ¿Qué países tienen brecha en América Latina? Ninguno”.

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