“Modernizar la legislación es necesario pero no suficiente” Daniel Arias

Actualmente, las pautas de las relaciones entre los actores de la economía en nuestro país se rigen de acuerdo a la dinámica que había hace 50 años. Hay que actualizarlas para aspirar a atraer al capital, que tiene opciones en el mundo donde la legislación ya fue modernizada y hace más eficiente su instalación. En esa línea, las reformas impositiva y laboral son necesarias. También es imprescindible la modernización del Estado, ya que tenemos un Estado elefantiásico que frena más de lo que impulsa la recepción de proyectos de inversión y que, además, no es cristalino en cuanto al manejo de los recursos recaudados ni el control de los mismos.

De todos modos, si bien el concepto reformista es sano, considero que la problemática actual de la economía no se solucionará con las reformas propuestas por el Gobierno, que son necesarias pero no suficientes. Es inviable en el largo plazo que un país gaste más de lo que recauda. Argentina está inserta en esa ecuación y nuevamente se está financiando con colocación de deuda. Eso tiene que ser temporal ya que, con sólo mirar nuestra historia, sabemos cómo terminan estos modelos. El Gobierno pone toda su energía en que un crecimiento sustentable en el tiempo vaya reduciendo la brecha con el gasto. Sin embargo, no veo que toda la energía que se está poniendo en estas reformas, que apuntan al incremento de los ingresos, se aplique también en la baja del gasto. Por el contrario, se sigue redistribuyendo la carga impositiva ya que es imposible bajar los impuestos en la situación de déficit actual. Hay que apuntar a poner el gasto en niveles acordes a nuestros ingresos. Si eso no sucede, considero que será otra etapa desaprovechada.

Estimo que el Gobierno coincide con este diagnóstico, por lo que espero que estas reformas sean el preámbulo para generar las condiciones de crecimiento que disminuyan el déficit a través de un mayor ingreso y menores gastos. Creo que la fortaleza política generada luego de las elecciones es el escenario ideal para encarar este proceso reformista y atacar la racionalidad del gasto.

Con todo, considero que en los próximos dos años la economía va a crecer y ese crecimiento siempre es seguido por el seguro. Las expectativas son las mejores si proyectamos un aumento de la inversión privada y de la obra pública. Asimismo, con incentivos impositivos razonables, el segmento de personas se expandirá, tal como sucede en todos los lugares del mundo.

Se viene dando un buen avance con la nueva Ley de ART, que ataca directamente la judicialidad del sistema. Al día de hoy –y con la experiencia que tenemos de la Ciudad de Buenos Aires, donde está vigente desde hace 8 meses–, los resultados son más que satisfactorios, ya que los índices de conflictividad bajaron aproximadamente un 60%. Y más del 90% de los casos denunciados se homologó en valores mayores a los de la vieja ley y en un lapso menor a los 50 días después de la declaración de la incapacidad, lo que mejoró el dinero resarcido al trabajador y los tiempos de pago. Son buenas noticias pero es necesario que se adhieran las provincias restantes y que la Justicia avale la constitucionalidad de la ley e implemente al Cuerpo Médico Forense como actor pericial en el proceso judicial para que el mercado de riesgos del trabajo sea sustentable.

Recientemente, la Superintendencia de Seguros prohibió a las compañías renovar sus posiciones en Lebac. Particularmente, no estoy de acuerdo con las prohibiciones y considero que no son buenas señales ni para el mercado ni para los inversores. Expresamos esta opinión, pero adujeron que las compañías tienen que invertir mirando el largo plazo porque sus pasivos están relacionados con el largo plazo. Esto es una verdad a medias, porque hay compañías cuyos pasivos son a mediano plazo y otras que tenemos un flujo a corto plazo que es necesario. Además, la justicia laboral aplica tasas de actualización de los juicios que son del 36% y ahora –según un acta de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo– aplicará la tasa efectiva mensual, que ronda el 30%, y en el mercado no hay instrumentos que den rendimientos que coincidan con eso. Por lo tanto, independientemente de que la teoría de invertir en el largo plazo es correcta, las compañías necesitamos tasas que coincidan con el pasivo, porque si no nos queda un rojo que incrementa aun más la crisis que estamos atravesando en el mercado de riesgos de trabajo.

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