Mora en tarjetas de crédito: proyecciones de consumo

Los analistas aseguran que aunque la incobrabilidad podría bajar ante el menor consumo de bienes durables, también podría haber un problema a futuro.

 

La mora en las tarjetas de crédito de las familias no aumentó en los primeros meses de la pandemia del coronavirus, de acuerdo a los indicadores de entidades financieras publicados por el Banco Central.

Aunque los datos oficiales no están actualizados, los expertos suponen que, más allá de la crisis, este tipo de endeudamiento podría mantenerse estable a raíz de la caída del consumo o bien transformarse en un problema a futuro.

Según los últimos datos disponibles de la entidad que dirige Miguel Pesce, la situación de incobrabilidad para las familias fue del orden del 3,1% en marzo, una cifra 1,5 puntos porcentuales menor a febrero.

La prohibición de cortes de los servicios hasta fin de año, sumado al congelamiento de tarifas y la posibilidad de refinanciación automática al 43% de tasa nominal anual (TNA) que lanzó el Central sólo para abril son algunas de las variables que podrían dar una pauta de cómo se desarrolló este segmento y cómo lo hará en los próximos meses.

Martín Kalos, director de la consultora EPyCA, señaló que tras estas medidas, las familias tuvieron la posibilidad de “repartir costos” y aseguró que hoy en día “hay un proceso de endeudamiento que todavía no se nota en este indicador”. En otras palabras, la postergación del plan de refinanciación decretado por la autoridad monetaria podría convertirse en un dolor de cabeza a futuro para las familias.

 

Menos consumo, menos mora

El sector de tarjetas tiende a ser un rubro en el que participan aquellas personas con ingresos más altos, con empleos formales, autónomos o monotributistas de categorías más altas. De acuerdo a un informe de la consultora LCG, la financiación vía crédito cayó 4% en términos reales en mayo, dato que manifiesta los efectos de la crisis en el consumo.

Por su parte, Matías Rajnerman, economista jefe de Ecolatina, pronosticó que la mora bancaria podría transitar los próximos meses con un bajo grado de incobrabilidad. “Hoy las cuotas tienen un costo de financiamiento alto, mientras que el consumo de bienes durables por la pandemia se desplomó porque los comercios están cerrados y la gente prefiere ahorrar lo que puede”, señaló.

De esta manera, no baja la mora por una mejora económica, sino por la falta de consumo en cuotas. Es decir, algo negativo impacta positivamente en este rubro”, cerró Rajnerman.

Por último, las familias argentinas agrandaron en junio su stock de endeudamiento con un salto de 4,6% empujado principalmente por las deudas “no bancarias”, detalló un informe publicado por el Centro de Economía Regional y Experimental (CERX).

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