“No se atacó ninguno de los problemas centrales de la política económica” Guillermo Nielsen

Las medidas que se han tomado son muchas y muy variadas, algunas realmente importantes, como tratar seriamente de eliminar impuestos distorsivos como, por ejemplo, ingresos brutos. Debieron eliminar o anunciar un sendero de eliminación de otro impuesto distorsivo como el impuesto al cheque, que es una rémora de la gestión de Domingo Cavallo. En lugar de eliminarlo, lo mandaron a ANSES, que tiene un déficit muy fuerte que equivale a 3 puntos del PBI. También es positiva la moderación hacia adelante del peso de los haberes jubilatorios y la AUH en el gasto público.

Es un error muy grande el impuesto a los rendimientos de los activos financieros. La Argentina está infradesarrollada financieramente y que este impuesto esté vigente en otros países no implica que haya que aplicarlo en el nuestro. Hay que imitar a los países en las cosas que hacen bien, no en las que hacen mal. El stock de créditos de la Argentina va a ser récord este año pero va a alcanzar el 13% del PBI. En Chile es del 80% y en otros países supera el 100%.

Pero, más allá de esto, mi preocupación es que no se atacó ninguno de los problemas centrales de la política económica argentina. No se restringió el gasto público y no se redujo, al menos inicialmente, la presión tributaria, que va a disminuir en forma muy gradual. Hay que bajar el gasto público para bajar el endeudamiento y la presión tributaria. Estos son los problemas a resolver. Acá se ha hecho un enroque de impuestos. Me preocupa la Argentina hacia delante. Se está gestando un país con bajísima movilidad social gracias a esta estructura impositiva.

En este momentos se está creando una combinación que va a ser muy costosa para el crecimiento del PBI. A este paquete financiero y la política de tasas de interés del BCRA, que está en un callejón sin salida, se le suma el atraso cambiario. Es fácil suponer que el costo en términos de crecimiento alcance 1,5% del PBI. Si pensábamos que la Argentina iba a crecer el 3,5%, ahora lo hará al 2%.

El enfoque de la batalla contra la inflación es incorrecto. Se metieron en algo que no saben cómo salir. Se apresuraron hacia finales del año pasado a reducir la tasa de interés. No tuvieron la paciencia para esperar que su aumento impactara en moderar la inflación. Asimismo, no hay una coordinación global entre la política fiscal y la política monetaria. Y, dentro de la política monetaria, tampoco hay un trabajo serio y en profundidad: hay un crecimiento del crédito hipotecario y eso es contradictorio a luchar contra la inflación. En la Argentina hay una demanda subyacente por el crédito hipotecario y darle un estímulo como el que se le ha dado no es prudente. No aprendemos de los errores cometidos.

El déficit comercial está relacionado con todo esto. Un aumento para un país que vuelve a un sendero de crecimiento es lógico, pero lo que tenemos de atraso cambiario lo acelera mucho. La macroeconomía está carente de dos conceptos como la austeridad y la prudencia, que son muy importantes en países como el nuestro.

En este contexto, va a haber inversiones puntuales pero todavía no se puede hablar de un ciclo de despegue. Sólo se podrá hablar de eso cuando se crezca al 6 o 7% y esto todavía no se ve. Para que sea posible, es necesario atacar los tres temas juntos: la presión tributaria, el déficit fiscal y el endeudamiento.

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