Nube en la banca: innovación, agilidad y optimización

Pese a la aceleración que tuvieron en la pandemia los servicios en la nube, aún no es total su implementación para el sector financiero.

 

La pandemia de COVID-19 obligó a repensar muchos sectores del mercado, trajo consigo nuevas tecnologías o asentó algunas que ya habían empezado a aparecer, como los servicios en la nube para la banca. La utilización de esta tecnología, que promete menores costos, mayor elasticidad y una innovación más rápida, comenzó a tener mayor notoriedad en este último período. 

Si bien su implementación no es novedad, ya que aproximadamente el 95% de los bancos usan la nube pública de alguna manera u otra, todavía las entidades bancarias no lograron hacer una migración integral hacia ella. Además, algunos altos ejecutivos están poco conformes con el rendimiento de la nube en sus negocios. 

En la actualidad las cargas de trabajo en la nube privada siguen siendo mayores que en la pública, pero esta última viene teniendo un crecimiento significativo. Los principales bancos del mundo ya piensan en proyectos exclusivamente basados en servicios en la nube, ya que eso les permite optimizar los costos. Según el último reporte realizado por Accenture, de sus 20 clientes más importantes el 60% tiene pensado un plan multinube.

Su aplicación puede reducir costos operativos hasta en un 20%, bajar el tiempo de comercialización hasta la mitad, y aumentar la velocidad del proceso de abastecimiento entre un 40% y 50%. Las ventajas que puede llegar a ofrecer su uso son grandes, y este potencial se ve reflejado en el nivel de inversión. 

En los últimos años esa inversión creció un 30%, y si bien se espera que para 2022 el porcentaje se reduzca a la mitad, el crecimiento será tres veces más rápido que el del gasto en tecnología en general. Se proyecta que en dos años la inversión llegue hasta los 411.000 millones de dólares, según los análisis de Forrester. 

 

Ahorro de costos

 

Según el último reporte realizado por Accenture, el costo de la nube sería incluso más económico que llevar a cabo una infraestructura propia. Otro punto a tener en cuenta en relación con los datos de los usuarios es que, en lugar de estar restringidos o bloqueados ahora necesitan la autorización de los clientes para ser compartidos de manera segura.

Con respecto a la protección de los datos, es responsabilidad de cada banco en particular. Ellos son los encargados de auditar y evaluar los posibles riesgos relacionados con sus proveedores de servicios basados en la nube. 

Otras industrias que están adoptándola son la de e-commerce, la del mercado de capitales, las empresas high tech y de software, y la industria de comunicaciones, medios y entretenimiento.

La nube ya existía antes de la pandemia de COVID-19, pero con ella se incrementó la velocidad de su desarrollo en busca de ofrecer mejores soluciones durante el período de aislamiento. Es por esto que los bancos analizan formas de tener mayor solvencia en relación con esta tecnología, ya que puede suponer un cambio en torno a sus organizaciones.

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