Nuevas tecnologías para reducir la inseguridad vial

Conocé las creaciones para evitar los accidentes de tránsito.

Este verano el Gobierno comenzó a utilizar nuevas tecnologías para mejorar los controles y avanzar en materia de seguridad vial. En el Operativo Verano 2019 se realizaron controles conjuntamente desde la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), la Gendarmería Nacional, Prefectura y las agencias de seguridad vial provinciales y municipales. Junto a las innovaciones en materia de detección de infracciones, los avances en la digitalización de los procesos de elaboración de actas apuntan a una mayor agilidad y eficacia de los operativos de control y a una mayor transparencia.

Según la ANSV, la renovación de los radares fue respaldada con la implementación de enlaces inalámbricos, fibra óptica y la adecuación del centro de control y la sala de servidores. Por otra parte, con la incorporación del sistema de fiscalización a través de dispositivos electrónicos (PDA), el organismo prevé que se reducirá el tiempo de fiscalización de 20 a 8 minutos, lo que permitirá cargar de manera 100% digital todos los datos referidos a los aspectos de seguridad de las unidades, escanear la licencia de conducir, labrar e imprimir el acta en el momento y, mediante un lector de códigos de barra, enviar el acta al servidor de la entidad para que el juzgado pertinente pueda verlo de manera automática.

Daniela Ortiz, directora de Coordinación Interjurisdiccional de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, explicó a NBS Bancos y Seguros el contenido de las innovaciones: “La renovación de los radares implica no sólo una reposición sino también avances en las funciones que brindan los dispositivos más nuevos, lo que permite mejorar la detección de las infracciones y agilizar los procedimientos. Por otro lado, y con el objetivo de luego ir ampliándolo a lo largo del país, incorporamos, a partir del Operativo Verano de este año, la utilización de drones, lo que nos permite visualizar lo que ocurre en zonas donde pueden surgir problemas de acceso, como por ejemplo la caída de un puente o cómo acceder a zonas de difícil alcance, como las zonas de médanos, donde podemos tener un mayor control sobre los cuatriciclos”.

Desde el 2018 se le otorgó al organismo poder de policía para labrar actas de infracciones de tránsito en rutas nacionales, con atribuciones similares en este sentido a las de Gendarmería Nacional.

Respecto a este punto, la funcionaria indicó: “También desde lo operativo venimos trabajando desde el año pasado con las PDA, que vienen a suplantar el conocido talonario amarillo, lo que nos permite brindar mayor agilidad en el labrado de actas de infracción, y obtener una mayor eficacia y agilidad a los operativos de control. Asimismo, incorporamos cámaras en los cascos de los agentes, lo que permite, por un lado, darle mayor seguridad al oficial a cargo como así también lograr una mayor transparencia de su propia actividad de control y fiscalización”.

En esta misma línea, la nueva licencia de conducir digital implementada contribuirá a tales efectos, lo que tiene, a su vez, como perspectiva abarcar el conjunto de la documentación requerida. La aplicación será dispuesta por el propio agente, con lo cual no habrá limitaciones en cuanto a si el conductor cuenta o no con Internet en el momento en que es detenido el vehículo.

Según datos oficiales del Operativo Verano, la implementación de la fiscalización electrónica desplegada en los 264 puntos turísticos y estratégicos del territorio nacional redujo los tiempos de control a un 75%, lo que permitió que la CNRT aumentara en un 10% la cantidad de vehículos controlados en relación al 2018.

Asimismo, Ortiz remarcó que, con la posibilidad de labrar actas, la Agencia no sólo tiene mayor poder de control sino que también, “al parar el vehículo, se puede realizar una actividad concientizadora para profundizar las campañas ya existentes en materia de publicidad y carteles en ruta para el uso del casco, cinturón de seguridad, exceso de velocidad o el tema del celular”.

Consultada acerca del impacto que vienen teniendo las acciones del organismo, Ortiz indicó: “Recién hacia fines de este 2019 podrán verse algunos efectos del mayor poder de control. De todas formas, estas implementaciones se realizaron con el visto bueno de muchas organizaciones, que en conjunto opinan que las innovaciones en las técnicas de control tendrán efectos positivos en la prevención de accidentes”.

La mirada de los especialistas

A pesar de los esfuerzos que viene realizando la ANSV, los especialistas consultados por NBS Bancos y Seguros le demandan aún más a la entidad para lograr mejoras en materia de seguridad vial.

Alberto Gasparini, docente y capacitador de Luchemos por la Vida, considera que los controles son muy laxos: “Veo poca dedicación y recursos mal empleados. Me parece que falta compromiso y decisión política para que funcione bien. Se gastan fortunas en hospitales, médicos, ambulancias. Si se controlara con más compromiso habría menos muertes y más recursos para emplearlos en otra cosa. No se trata de controlar sólo en la época de veraneo. Hay que apuntar a zonas de mayor concentración, que sean rotativos, con sanciones de mayor impacto, no tanto económicas porque afectan menos al que más tiene, sino con algún sistema tipo scoring para obtener el registro, que una vez lo pusieron en marcha y no prosperó”.

Fabian Pons, presidente del Observatorio Vial Latinoamericano (Ovilam), señaló, por su parte: “A nivel oficial no queda claro qué se está buscando. No logran los objetivos potenciales que supuestamente quieren comunicar porque el control no se hace como corresponde. Tampoco la ANSV tiene toda la responsabilidad. Si bien ahora tiene poder de policía para las infracciones necesita de la colaboración plena de la Provincia de Buenos Aires y de los municipios. Sí creo que este gobierno avanzó en materia de infraestructura y mantenimiento de rutas. Se recuperaron obras que no se hacían en los últimos 15 años. Pero es una limitación porque en un país federal los municipios tienen la última palabra y muchas veces, por cuestiones comerciales, turísticas, no realizan los controles como se debe, como es el caso del control de alcoholemia, donde se utilizan aparatos mal calibrados. O también está el tema de las drogas, donde el mayor control lo hizo la Ciudad de Buenos Aries y fue de 230 controles por mes, una cifra insignificante”.

El experto enfatizó: “Cada municipio tiene la potestad de poner velocidades máximas o diferentes niveles de alcohol permitido, aprovechando en muchos casos esta autoridad más para recaudar que para evitar accidentes. Por otra parte, avanzar con mayores controles del transporte privado pondría en evidencia la falta de disponibilidad de transporte público o de acceso de la gente a vehículos mejores y más caros. Y encima los gobiernos operan bajo la presión de los lobbies de los automotores. Por eso, se trata de un problema integral que requiere una solución integral. La realidad es que la seguridad vial no es realmente de interés de los gobiernos ni de los ciudadanos. Se habla mucho de la seguridad personal pero es mucho más relevante el número de las muertes por accidentes de tránsito”.

“Los municipios establecen sus propios exámenes para obtener una licencia y en muchos casos son poco serios, donde obtener una licencia es como un permiso de trabajo porque por un poco más de dinero otorgan un registro que permite conducir camiones, cosechadoras, tractores”, añadió.

Miles de muertes anuales

La inseguridad vial le cuesta a la Argentina 7.200 vidas al año.

Gasparini señaló que en términos absolutos esta cifra es similar a la de 20 años atrás pero en términos relativos, con el incremento del parque automotor, podría entenderse que existen mejoras. “Pero aún queda mucho por hacer. La gente viaja mejor y los autos funcionan mejor pero es aún un tema muy difícil el transporte de carga donde las rutas se encuentran atestadas de camiones, lo que se hace muy peligroso en las rutas de doble mano. Se está mejorando. Ahora la base datos es nacional, antes con las infracciones cambiaban de municipio para sacar el registro. Más gente utiliza cinturón y casco, especialmente en Capital Federal. Se va adquiriendo más conciencia en este sentido”, esplicó.

El especialista comentó: “Es relevante el trabajo realizado en España, que pasaron de 800 accidentes cada millón de autos a 120 en 10 años, gracias a una política de Estado enérgica, eficiente. Allí los registros de conducir no son tan flexibles”.

Pons advirtió: “Para hacer un plan vial, se necesitan datos objetivos, claros, comunicables y medibles. Las estadísticas extraoficiales no se las puede tomar en cuenta y las oficiales, si bien el método de la ANSV es el correcto, la información de la que se nutre es la provista por las provincias que, salvo excepciones, como es el caso de Santa Fe, son muy poco serias. Por ejemplo, a veces no consideran las muertes ocurridas en el hospital sino sólo las del lugar del hecho. Además, el método de medición de la Argentina es malo porque una verdadera medición debería ser como en Estados Unidos, en donde se contabilizan muertos por cada millón de kilómetros recorridos. Acá el kilometraje recorrido es un dato sencillo que podría ser aportado por las compañías de seguros pero no se aporta porque nadie lo pide”.

“El tránsito es un reflejo que tenemos como sociedad, es un problema central de valores culturales. Manejamos como vivimos”, lamentó el titular de Ovilam.

El rol de la educación

Precisamente, para modificar los patrones culturales que contribuyen a la elevada inseguridad vial, los entrevistados coinciden en la importancia de la educación.

Como señaló Ortiz: “Esto requiere una mayor conciencia por parte de los conductores, más allá de las acciones implementadas por el Estado”.

En este sentido, Gasparini destacó: “La educación vial es muy importante y debería ser instrumentada en los colegios como dice la ley desde el año 95. A los 6 o 7 años ya son peatones, algunos ciclistas y pueden obtener el registro a los 17 años sin haber tenido contacto con la Ley de Tránsito y desconocen sus obligaciones. Y a veces sus mayores a cargo no son sus mejores ejemplos. Por lo tanto, la educación vial en los colegios es la base. También es necesaria la educación en la instancia de renovación del registro. Se le da más importancia al estacionamiento que a la instrucción necesaria sobre la duración de los efectos del alcohol, entre otras cosas muy importantes para evitar accidentes. Incluso, en lugares que hicimos capacitación a inspectores viales nos encontramos que muchos no están lo suficientemente capacitados o actualizados. Claramente, porque no existe el incentivo para que esto suceda”.

“La principal causa de accidentes es el exceso de velocidad, no sólo en la ruta sino también en calle. El 85% de las causas no son el estado de las rutas sino las fallas humanas. Si arreglamos las rutas y no encauzamos al conductor vamos a seguir teniendo igual o mayor cantidad de accidentes”, advirtió Gasparini.

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