Nuevo intento para desarrollar el seguro multirriesgo para el campo

Seguros agropecuarios

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Un diputado nacional de la Unión Cívica Radical presentó a principios de junio un proyecto de ley para la creación de esta cobertura en todo el territorio nacional. De acuerdo a la iniciativa, el Estado subsidiaría una parte de la prima. Se busca ampliar la oferta de seguros para el campo, hoy limitada casi exclusivamente a granizo.

El diputado nacional por la Unión Cívica Radical Héctor Olivares presentó, a principios de junio, un proyecto de ley para la creación de un seguro agropecuario multirriesgo, con el objetivo de “incentivar y proteger la producción de alimentos y el desarrollo económico del sector rural, promoviendo su ordenamiento, como estrategia para coadyuvar al desarrollo global del país”.


De acuerdo a lo que señala en el proyecto, se pretende cambiar la realidad actual de nuestro país, en el que “el 96% de las pólizas que se venden para los productores agropecuarios son coberturas sobre la base de granizo (cereales y oleaginosas) y sólo el 4% corresponde a los seguros multirriesgos”.

El multirriesgo cubre prácticamente todos los eventos climáticos y, a nivel mundial, es la opción más eficiente para el desarrollo agropecuario desde el punto de vista del productor pero, como es de esperarse, es también la cobertura con el precio más elevado y con cláusulas específicas –dependiendo de las aseguradoras– que acotan la posibilidad para el potencial cliente. Por ejemplo, en el Grupo Sancor Seguros sólo se asegura con multirriesgos a aquellos productores con más de tres mil hectáreas.

El diputado de la UCR justifica su proyecto con datos precisos sobre el mercado mundial, en el que el 90% del volumen está representado por Estados Unidos y Europa. Allí, el desarrollo de estos seguros cuenta con el apoyo de los gobiernos, que contribuyen con subsidios sobre las primas que van del 50 al 75%. En la región latinoamericana, países como Chile y Brasil lograron implementar sistemas de seguros agrarios basados en coberturas multirriesgos y con una importante participación de financiación estatal.

Olivares propone replicar esto a nivel local, que haya una participación activa del Estado, junto a las aseguradoras y los productores agropecuarios. Un comité debería ser creado para que se presenten las necesidades y se concluya en soluciones proactivas que logren un mayor desarrollo.

El legislador menciona, como un caso exitoso en este sentido en nuestro país, el programa desarrollado por el gobierno de la provincia de Mendoza “orientado a cubrir las pérdidas ocasionadas por el granizo –principal consecuencia de pérdida por condiciones climáticas de la región– a los productores de vid y otros frutales de esa provincia. Hoy trabajan coordinadamente en ese programa el Estado provincial junto con un pool de compañías líderes en el mercado de seguros agrícolas y los principales reaseguradores de riesgos agrícolas del mundo. Esta iniciativa lleva cuatro años y medio en vigencia, buscando en este proceso perfeccionarse y demostrando que, con una fuerte decisión y un sólido apoyo político, es posible lograr el éxito de programas donde intervengan Estado y privados. Dicho en otras palabras, la experiencia mendocina prueba que cuando se quiere, se puede”.
El diputado no tiene dudas de que “si hoy una compañía le propusiera al productor una cobertura que, en lugar de asegurar el 50% del rinde, le asegurara un 90% de su rendimiento potencial y le cobrara una prima de la que el Estado se hiciera cargo del 50%, el proceso se revertiría, el productor se volcaría masivamente a tomar este tipo de herramienta y se produciría una situación mucho más ventajosa, no sólo para el productor, sino también para el Estado, que convertiría la producción en todos sus aspectos en mucho mas predecible, estabilizada, dando al país una imagen de seriedad ante el mundo y cumpliendo con sus compromisos en las exportaciones agroalimentarias, con lo que ganaríamos todos”.

La importancia del apoyo estatal

En la Argentina, los seguros agropecuarios se asocian directamente con la cobertura por granizo para cereales y oleaginosas. Lamentablemente, el desarrollo de alternativas para otro tipo de producciones u otras coberturas es ínfimo.

Las razones varían entre la falta de percepción de riesgo en función de ciertas producciones en particular, la disociación entre esa percepción de riesgo de los productores y de las aseguradoras y, finalmente, el dilema al que tienen que enfrentarse ciertos productores, cuyo rendimiento no soporta la incorporación del costo del seguro.

Frente a todos estos factores y, sumando que los riesgos agropecuarios afectan a todos los actores de la cadena productiva, muchos consideran imprescindible la interacción del Estado, los productores y la industria aseguradora en el desarrollo de nuevas alternativas de cobertura.

En el mercado asegurador, algunos de los principales protagonistas del rubro agro concuerdan con que el Estado debería tener una participación mayor.

“La subvención de parte de la prima y el aporte de información estadística climática son dos roles que le caben sólo al Estado. Además, debería propiciar las buenas prácticas agronómicas y facilitar la interacción entre productores y aseguradoras”, sostuvo Guillermo De Piero, jefe nacional de Riesgos Agrícolas de Mercantil Andina Seguros.

Del mismo modo, Gustavo Mina, gerente de Seguros Agropecuarios de Sancor Seguros, resaltó la necesidad de generar “un ámbito ameno de discusión” en donde se puedan desarrollar los planes de seguros que el sector agrícola está necesitando.

Los ejecutivos consultados por NBS Bancos y Seguros apoyaron la iniciativa de Olivares, pero resaltaron las dificultades que plantea el desarrollo de este tipo de seguros.

“Al no ser obligatorios, deben ser productos que atiendan las necesidades, tanto del que vive en una zona marginal –y estará más interesado en comprarlo–, como del que habita las zonas más seguras, en donde será más difícil que haya interés. Encontrar este equilibrio es una tarea difícil”, opinó Andrés Laurlund, responsable de Seguros Agrícolas de Allianz.

“El seguro multirriesgo no es un seguro barato y requiere de una gran inversión inicial para poder llevarse adelante. Para este tipo de productos, el subsidio del Estado es muy importante, porque permite un mayor acceso. Los tres engranajes deben funcionar a la par: la compañía de seguros, el agricultor y el Estado; entre los tres se aporta el porcentaje y se logra que el producto sea viable para que el valor no supere la posibilidad de compra. La ayuda estatal logra que el producto sea accesible a todos los agricultores y, una vez que el sistema empieza a funcionar, el Estado puede ir desligándose frente a la prosperidad de mercado”, detalló Laurlund.

“Es importante entender que el seguro multirriesgo en otras partes del mundo ha demostrado que el beneficiado no es sólo el agricultor, sino todos los integrantes de la cadena de valor que hay alrededor. Con un desastre climático, se corta la cadena de pagos y todo el pueblo se ve perjudicado –agricultores, comerciantes, trabajadores–. El seguro, en estos casos, justamente se encarga de mantener la estabilidad en toda la cadena de valor del agro”, añadió.

El ejecutivo enfatizó la importancia de que el proyecto tenga la continuidad que el mercado demanda: “No es la primera vez que se lanzan este tipo de proyectos y es sabido que esto no va a desarrollarse de un día para el otro. Esperamos que el Gobierno le dé la importancia que tiene para nuestro rubro”.

En la misma línea, De Piero destacó que “históricamente distintos gobiernos han tratado de desarrollar los seguros agropecuarios, pero la recurrente inestabilidad económica, la falta de presupuesto, los esfuerzos dispersos de los involucrados y la falta de políticas agropecuarias sostenidas en el tiempo han atentado contra estos intentos. Siempre hemos apoyado los diversos programas, tanto del estado nacional como de los estados provinciales y acompañaremos a las nuevas autoridades para lograr llegar a buen puerto con los proyectos que encare”.

El directivo destacó la importancia de que el Estado promueva acciones destinadas a minimizar o transferir los riesgos que enfrenta el sector agropecuario: “Se pueden minimizar a través de buenas prácticas agropecuarias y transferir mediante mercados de futuro, en el caso del riesgo de precio, o seguros, en el caso de los riesgos climáticos”.

Los ejecutivos son optimistas con respecto a que, en esta oportunidad, se logren avances en la materia. Según Mina, “sabemos que se está analizando la situación y celebramos que Luis Miguel Etchevehere, el presidente de la Sociedad Rural Argentina, en el acto inaugural de la última Exposición Rural, frente al presidente de la Nación, haya mencionado –aunque brevemente– la necesidad de la creación del seguro multirriesgo agrícola”.

“En abril de este año hubo un período de exceso hídrico en una región muy grande (Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y Corrientes) que provocó grandes pérdidas para los productores agropecuarios, que no estaban cubiertos, dado que son muy pocas las pólizas que incluyen exceso hídrico. Tuvieron que recurrir a recursos propios y hubo muchos que ni aun así pudieron solventarlas. Este es un claro ejemplo de que esto no puede seguir sucediendo. Debemos trabajar en conjunto con el Estado en la implementación de algún programa de seguros acorde a esta necesidad”, enfatizó Mina.

El directivo agregó que es importante generar un ámbito de discusión para resolver estos problemas y señaló que están a la espera de ser llamados para poder dar su opinión: “Creemos que, en el momento adecuado, también deberían participar los representantes de los productores agropecuarios en esta charla pendiente. El programa de seguros español es un buen modelo a seguir, porque participan todos los actores en el proceso de decisiones y funciona a la perfección”.

De Piero coincidió en este punto: “Los esfuerzos individuales de cada uno de los sectores no son efectivos. Deberíamos trabajar en conjunto, con objetivos comunes”, enfatizó.

Para Allianz, el rubro agropecuario representa el 8% de sus primas totales, con más de 3 millones de hectáreas aseguradas, sobre todo en la Pampa Húmeda. Mercantil Andina recibe del agro el 4,5% de sus primas y en Sancor esta participación disminuyó a un 2% en los últimos años, producto “del techo de facturación y aseguramiento al que llegó el rubro”.

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