Open banking: el futuro del sistema financiero

La tendencia de compartir información de los clientes con su consentimiento para acercar nuevos y mejores productos y servicios.

 

Este artículo fue elaborado por Rosana Mazza, socia de PwC Argentina especialista en servicios digitales.

 

El sistema financiero afronta cambios de la mano del desarrollo tecnológico, uno de ellos el el open banking

Se trata de la posibilidad de acceso a los datos de los clientes que posean las entidades bancarias. Es decir, que esencialmente estén “abiertos” (con su consentimiento) y disponibles para otras empresas. 

Realizado de forma segura, a través de estándares tecnológicos comunes (mediante el uso de API de programación), le permite a un banco conectarse con la información que otro banco posea del cliente.

Se estima que de este modo se estimulará la competencia y elección de los consumidores, ya que les permitirá acceder a nuevos productos y servicios, tales como herramientas de comparación para encontrar ofertas, calculadoras de presupuestos o plataformas donde puedan visualizarse los datos financieros desde un único lugar.

 

Estadísticas sobre uso de tecnología y el open banking

 

En una reciente encuesta que efectuamos desde PwC Argentina “Fintech y bancos”, consultamos respecto de las tecnologías emergentes con potencial para habilitar la convergencia. Los entrevistados del sector financiero consideraron al open banking entre los puntos más relevantes para invertir en los próximos meses, junto con data analytics, biometría/gestión de la identidad y mobile.

Con respecto al open banking en sí, el 93% de los encuestados sostuvo, además, que será determinante para el mercado financiero en los próximos cinco años. 

Sobre el modelo de negocio en particular, el 43% eligió la banca como plataforma BaaS (Banking as a Service), es decir, a la posibilidad que tienen bancos y otros players de brindar una serie de productos y servicios hechos a medida del cliente, dónde y cuándo lo demanden. Y sólo se abonarán los servicios y plataformas cuando los utilicen. 

Otro 36% de los encuestados consideró que el modelo de negocios bancario en los próximos años se relacionará con las API (B2B o B2C). Esto significa que las entidades financieras podrán ofrecer y conectar a sus clientes (B2C) o a terceros (B2B) para que integren, en forma directa, los servicios financieros mediante plataformas abiertas, apalancados en tecnologías sin intervención humana para generar importantes eficiencias de costos y operativas. 

También se comprobó que los ejecutivos valoran esta tecnología por la democratización del acceso, flexibilidad y experiencia.

 

Los inicios

 

El modelo de open banking surgió en Europa a partir de dos leyes. 

La primera es la que se refiere a la Directiva de Servicios de Pagos (Second Payments System Directive), o PSD2, que requiere que los bancos pongan a disposición sus datos. Empezó a regir a partir de agosto de 2019. 

La segunda es el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR), que entró en vigor en mayo de 2018, y les otorga derechos a los consumidores en relación con sus datos (acceso, uso de los mismos y el derecho a ser “olvidados”).

Particularmente en el Reino Unido, fue instituida por la Autoridad de Competencia y Mercados (CMA) para generar competencia en la industria y, de esta forma, brindar mejores servicios y experiencias a los consumidores.

Este movimiento tendrá un impacto significativo en los bancos de nuestro país, acostumbrados a que el tratamiento confidencial de los datos sea parte de su ventaja competitiva.

En PwC creemos que open banking es más que cumplir con un requerimiento, ya que indudablemente transformará la industria. Está demostrado que lo más fácil de la transformación son los cambios tecnológicos, los otros (que incluyen normas y aspectos sociales y culturales) llevan tiempo. También está demostrado que esperar hasta el último momento incrementa los costos y los riesgos, pero tomar un camino apresurado tampoco es conveniente.

 

Expansión hacia Argentina

 

Como muchos bancos ya se encuentran trabajando en innovación e iniciativas de experiencia del cliente, podría ser una oportunidad para alinearse y combinar estos esfuerzos con proyectos de open banking.

Hay bancos pioneros que han iniciado este camino y otros que lo empiezan a mirar no ya como un nice to have (algo bueno para adoptar) sino como un must (deber). 

En el corto plazo, las prioridades clave son trabajar para el cumplimiento de los requerimientos mínimos; poner a punto los “motores digitales” y de datos; fortalecer la ciberseguridad; detectar oportunidades de crecimiento; desarrollar una infraestructura, cambio cultural y una propuesta de valor con productos que permitan brindar servicios de API; y empezar con el cliente “interno” para luego ir al “mercado abierto”. 

Este enfoque asegurará que las sorpresas se reduzcan al mínimo a medida que las reglamentaciones entren en vigor y los requerimientos cambien, sin mencionar el impacto de las expectativas de los clientes.

Desde nuestra perspectiva, open banking no es una sorpresa sino una razón de ser. Los clientes esperan transparencia, opciones y personalización de productos y servicios. Y ello conduce a la innovación, las oportunidades y la competencia saludable. Si bien cambiará la forma en la que trabaja el sector, hay tiempo para que los bancos se preparen. Finalmente constituye una oportunidad de crecimiento y un derecho a jugar en nuevos campos del negocio.

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