Optimismo ante el equilibrio de fuerzas – Alejandro Muszak

CEO de Wenance

 

El Gobierno de Macri logró cierto equilibrio republicano, aunque el balance económico fue negativo. La agenda del próximo gobierno estará dominada por la deuda y la inflación en un escenario político que plantea una oposición fuerte.

 

Creo que después de años de deficiencias en materia de institucionalidad, el gobierno de Mauricio Macri logró reinstalar cierto equilibrio republicano, ya que mejoró aspectos como la relación con la prensa, hubo mayor libertad del poder judicial, federalismo y coparticipación. Además, de la mano de una mayor reinserción de Argentina en el mundo, el país logró tener una mirada más occidental, lo que me parece favorable.

No obstante, en lo económico el balance es negativo. Considero que eso surge de una subestimación de los problemas que traía la Argentina, y creo que se equivocó en no informar de manera adecuada el estado del país al asumir. A partir de ese error de diagnóstico se tomaron medidas inadecuadas que provocaron que, ante un cambio del contexto internacional, hubiera que recurrir rápidamente al FMI y meterse en un proceso de ajuste sumamente recesivo, lo que provocó la actual crisis.

No mejoraron los indicadores de inflación ni de pobreza y, aunque el déficit primario se encuentra más saludable respecto de 2015, fue más como producto de subir impuestos que de achicar el gasto. Tomar las cuestiones de la economía con gradualismo creo que fue facilista,  porque creyeron que se solucionaban rápido creando expectativas positivas sobre problemas muy complejos. Un ejemplo de esto fueron las metas de inflación a cumplir en seis meses partiendo del 35% anual. Cuando las expectativas logran generarse y luego no se cumplen generan mucha frustración. Eso provocó la caída de la credibilidad del gobierno de Macri.

El gobierno entrante no tiene tanto margen de maniobra. La agenda de hoy es la deuda y la inflación. Un tercer desafío es mejorar la capacidad de consumo de la gente, y esto engloba pymes, productividad, producción y empleo. Es fundamental sacar a la Argentina del contexto recesivo y ponerla a producir, vía consumo o mayor productividad.

Los acuerdos de facilidades extendidas con el FMI no son gratuitos, y normalmente traen consigo tres tipos de reformas: la fiscal, la laboral y la previsional. La Argentina cumplió el ajuste en materia fiscal y en lo impositivo no tiene margen, lamentablemente, porque aún cuenta con un déficit de 3 puntos del PBI debido a las obligaciones para el pago de la deuda. En la medida en que puedan renegociarla y llevar hacia más adelante los compromisos, le darán capacidad al país de volver a ponerse de pie y, a partir del crecimiento, poder pagar los vencimientos.

Queda por ver cuál de los otros dos acuerdos ofrece el gobierno para poder renegociar. Me inclino porque apuntará a una reforma laboral, aunque no en la línea de Brasil, con una plena desregulación que baja el costo hombre a la mitad. Creo que se realizará vía más pactos sectoriales con diez de los sectores más importantes del sindicalismo, y a partir de ahí generarán una serie de acuerdos.

En la medida en que se genere confianza, mejore el sistema económico y el país regularice su deuda, también se podría de a poco sacar el cepo, que justamente es producto de la desconfianza de la gente y de los mercados en el actual contexto económico. Pero, por el momento, creo que el cepo está para quedarse, lo cual complica el fondeo del exterior para las empresas.

En ese marco, me parece que no tiene sentido tener hoy una tasa de referencia tan alta con un cepo cambiario. Veo por eso una baja de tasas que, de hecho, el Central ya empezó a acompañar. Por el contrario, hoy los plazos fijos tienen tasas negativas contra la inflación. Habrá entonces negocios alternativos que busque la gente y los bancos se van a ver tentados a volver a prestar. Sin embargo, el desempleo tarde o temprano llega al mercado de crédito: la gente no puede pagar, por eso nos preocupa mucho el mercado laboral.

Soy optimista y creo que al nuevo gobierno tiene que irle bien, porque más allá de que uno pueda tener preferencias o líneas de pensamiento diferentes, hoy la Argentina no puede estar dividida. Todos queremos más empleo, exportar y tener una república sana. En ese sentido, creo que es bueno cómo quedó el panorama político porque la oposición estará fortalecida.

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